Repavimentan la calle Sargento Cabral en Rivadavia: qué piden los vecinos además del asfalto
¿Alcanza con repavimentar una calle que quedó chica para el tránsito actual? La obra anunciada en Rivadavia abre el debate sobre qué más se necesita para que sea segura.
El Gobierno provincial anunció la repavimentación de la calle Sargento Cabral, ex Coll, entre Paula Albarracín de Sarmiento y Rastreador Calívar, un tramo que atraviesa Rivadavia y que se convirtió en uno de los puntos más complicados del tránsito en el Gran San Juan. La obra fue confirmada por el gobernador Marcelo Orrego y forma parte de un plan que contempla más de 200 kilómetros de nuevas calles y rutas en toda la provincia.
La arteria, angosta y de traza antigua, soporta a diario un intenso movimiento de autos, colectivos y camiones. El deterioro del pavimento se sumó a un crecimiento urbano que la dejó chica: son muchos los barrios que la usan como principal vía de salida, y eso genera cruces peligrosos y maniobras de riesgo, sobre todo en las horas pico.
Una demanda que viene de hace tiempo
Vecinos y lectores de este diario vienen reclamando hace años una intervención integral en este corredor, que conecta Capital con Rivadavia y concentra una actividad comercial cada vez mayor. Por eso, desde el entorno de la obra advierten que repavimentar no alcanza si no se piensa una solución de fondo.
Entre los pedidos que más fuerza tomaron aparece la necesidad de mejorar las banquinas y sumar una bicisenda. Son muchos los ciclistas que eligen esta calle a diario, y un espacio seguro para ellos ayudaría a reducir accidentes y a ordenar la convivencia entre autos, colectivos y bicicletas.
El punto crítico: la esquina con Paula Albarracín de Sarmiento
Uno de los focos de conflicto está en la intersección con Paula Albarracín de Sarmiento. La mini rotonda actual y los derivadores de tránsito convierten esa esquina en un nudo caótico, especialmente en los horarios de mayor circulación. La repavimentación podría ser la oportunidad para rediseñar ese cruce y ordenar el movimiento.
También habrá que revisar las salidas de los barrios y de las calles laterales que desembocan en Sargento Cabral. Una calzada nueva no resuelve los problemas de seguridad si los cruces siguen siendo puntos de conflicto.
La obra es necesaria, pero no debería limitarse a una nueva capa de asfalto. Si se interviene una arteria que quedó chica para la ciudad actual, la verdadera mejora pasa por hacer que circular sea más seguro y ordenado. Sargento Cabral necesita volver a ser una vía de conexión y no un obstáculo cotidiano para quienes la transitan.