Renació de las cenizas: Dos Anclas inaugura una planta ultramoderna en San Luis
¿Cómo logró Dos Anclas resurgir tras perder el 80% de su planta en un incendio? La nueva fábrica, con tecnología internacional, promete revolucionar la producción salinera en San Luis.
Después del incendio que arrasó con el 80% de sus instalaciones, la histórica empresa Dos Anclas vuelve a ponerse de pie. Este miércoles, en las Salinas del Bebedero, abrió oficialmente sus puertas una nueva planta con tecnología de punta y una inversión que promete reactivar la economía regional.
El gobernador Claudio Poggi acompañó la puesta en marcha, en un claro gesto de respaldo a la articulación público-privada. Pero, ¿qué hay detrás de esta reconstrucción que demandó tres años de esfuerzo?
Una decisión valiente
El director de Industria, Juan Antonio Ríos, explicó en conferencia de prensa que la firma tomó “la valiente decisión de reconstruir la planta productiva después del siniestro que consumió a la vieja fábrica, radicada desde el año 1917”. El fuego, ocurrido hace tres años, dejó un saldo devastador: el 80% de la estructura quedó destruida.
Lejos de rendirse, los propietarios apostaron por la modernización. “Decidieron actualizar la planta a través de nuevos procesos, con una instalación completamente nueva y maquinaria de nivel internacional, totalmente automática”, agregó Ríos, subrayando que esto permitirá alcanzar “un nivel de productividad y competitividad adecuada a los tiempos”.
Tecnología y empleo
La nueva infraestructura se extiende sobre 5.000 metros cuadrados. Allí se instalaron hornos de secado, plantas de lavado, recepción, dosificación y clasificación. En una primera etapa, la producción comenzará con grandes bolsones industriales tipo “Big Bag”, para luego habilitar progresivamente el resto de las líneas hasta llegar al empaquetamiento de productos para el hogar.
La planta contará con una dotación inicial de 70 empleados, aunque se espera que la cifra crezca. Según Ríos, “es una planta muy automatizada y muy actual, que le brinda la posibilidad a la empresa de ir aumentando la capacidad de producción hasta llegar a las 50 toneladas por hora, en un principio”.
Un centro de distribución federal
Otro de los anuncios fue la instalación de un centro de distribución a nivel federal, aún en desarrollo. Este permitirá cubrir toda la zona oeste de Argentina y suministrar productos industriales y hogareños a esa región y parte del centro del país.
“Esto es muy importante y viene enlazado con otro eje de Gobierno, que es transformar a la provincia en una zona de actividades logísticas importante a nivel nacional”, sostuvo Ríos, destacando la ubicación estratégica de San Luis, con equidistancia a los puertos del Pacífico y del Atlántico.
El funcionario también recordó que la Provincia acompaña a las empresas con herramientas como el Régimen Integral de Promoción del Desarrollo del Empleo Económico y Empleo (RIPEE), promulgado recientemente, que brindará beneficios para mejorar la competitividad.
El origen minero de la sal
El director provincial de Minería, Juan Ángel Fernández, puso el foco en la actividad minera detrás de la producción. Se trata de minerales de segunda categoría, explotados en las Salinas del Bebedero, a 42 kilómetros al suroeste de la ciudad de San Luis y a 15 kilómetros al sur de Balde.
“Esta es una laguna muy especial en la parte mediterránea de la Argentina, de las pocas que hay que se pueden explotar económicamente”, explicó. El proceso es natural: el agua se evapora por sol y viento, dejando una capa de cloruro de sodio y sulfatos que se cosecha en noviembre.
La producción anual ronda entre 250.000 y 280.000 toneladas. Durante la zafra, que suele darse entre octubre y noviembre, se movilizan aproximadamente 60 camiones para transportar el material hasta las parvas, donde el mineral reposa un año para purificarse con el agua de lluvia.
Fernández detalló que ese reposo es clave para eliminar los sulfatos que darían un sabor distinto a la sal de mesa. “De esa forma se sacan los sulfatos que, si quedaran en el procesamiento de la planta, le darían un sabor distinto del que tiene la sal”, sumó.
Empleo y futuro
Durante el tiempo que la planta estuvo inactiva, la empresa mantuvo su compromiso con los trabajadores. “Fue trasladando a los empleados a la planta de Macachín porque su compromiso fue mantener las fuentes de trabajo y la producción en San Luis”, señaló Ríos.
Ahora, con la nueva tecnología, se abre una etapa de capacitación. “Los empleados van a necesitar capacitación para poder manejar este tipo de instalaciones nuevas”, sugirió, en línea con la premisa del gobernador sobre la educación.
Además, se espera que el centro de distribución genere una importante actividad de transporte, lo que podría incrementar considerablemente la cantidad de empleados en la nueva planta productiva.
La reconstrucción de Dos Anclas no solo significa la recuperación de una empresa centenaria, sino también un impulso para la economía local y un ejemplo de cómo la colaboración entre el sector público y privado puede superar las adversidades.