Recorrieron 1.644 km y encontraron un tesoro escondido en el oeste pampeano
Parecía un territorio árido sin demasiado para mostrar. Pero un recorrido de 1.644 kilómetros por el oeste pampeano reveló manantiales, volcanes y vida microscópica que los investigadores quieren poner en el mapa.
Un equipo de investigadores de la UNLPam publicó un estudio en la revista chilena Nadir que pone bajo la lupa la riqueza natural y cultural del oeste de La Pampa, un territorio que todavía pelea por un reconocimiento oficial. El trabajo, titulado "Entre volcanes y manantiales: patrimonios naturales y culturales de la Payunia Pampeana desde la educación ambiental", propone fortalecer la conservación con educación ambiental, más investigación y diálogo con las comunidades.
La Payunia Pampeana es ese rincón de la provincia donde el paisaje combina coladas volcánicas antiguas, planicies áridas y manantiales que aparecen dispersos, casi como excepciones en medio de la sequedad. Allí, el agua no es un detalle: es el sostén de ecosistemas y de las actividades humanas que se organizan a su alrededor.
Quiénes están detrás del estudio
La investigación fue realizada por el Mg Leandro Altolaguirre, la Mg María Gabriela Sardi, la Dra Romina G. Kihn y la Dra Andrea Biasotti, todos de la Universidad Nacional de La Pampa. El equipo combinó recorridas de campo, entrevistas, revisión de documentos y análisis de muestras de agua para entender cómo se relacionan los paisajes posvolcánicos con la biodiversidad, las formas de vida y las prácticas productivas de la región.
El trabajo de campo se llevó a cabo en septiembre de 2025 y demandó un recorrido de 1.644 kilómetros por zonas de La Pampa, Mendoza y Neuquén. En ese territorio marcado por la aridez y la disponibilidad irregular de agua, los manantiales y las lagunas funcionan como refugios para distintas formas de vida y como puntos de apoyo para las comunidades locales.
Qué encontraron en el agua
Para conocer mejor esos ambientes, los investigadores analizaron características fisicoquímicas del agua y organismos microscópicos, entre ellos algas y ostrácodos, pequeños crustáceos que sirven como indicadores de las condiciones ambientales. Los resultados mostraron diferencias claras entre los sitios estudiados: la laguna Coipo Lauquen presentó la mayor diversidad de ostrácodos, mientras que el manantial de Chos Malal se destacó por la abundancia de diatomeas.
Esa variedad confirma que los cuerpos de agua de la región no son todos iguales. Cada uno tiene condiciones particulares que influyen en las comunidades que alberga, un dato clave a la hora de pensar políticas de conservación adaptadas a cada ambiente.
El patrimonio que no se ve a simple vista
Pero la Payunia no es solo geología y biodiversidad. El estudio subraya que su patrimonio también incluye la memoria, los conocimientos y las prácticas de quienes viven allí. La ganadería extensiva, los saberes vinculados al cuidado del agua y la trashumancia forman parte de una historia local que, según los autores, debería integrarse a cualquier iniciativa de conservación.
La educación ambiental ocupa un lugar central en esa propuesta. En las actividades realizadas con escuelas y comunidades, el paisaje se transforma en un espacio de aprendizaje: un "laboratorio a cielo abierto" para explorar la historia volcánica, observar la vida microscópica y reflexionar sobre la importancia de proteger las fuentes de agua. Talleres, expresiones artísticas y experiencias de reconocimiento patrimonial permiten conectar el conocimiento científico con la memoria comunitaria.
Qué proponen para conservar la Payunia
El artículo plantea que reconocer oficialmente la Payunia Pampeana como territorio natural y cultural debería ir acompañado de medidas concretas: proteger nacientes y manantiales, monitorear periódicamente la calidad y disponibilidad del agua, promover prácticas ganaderas acordes con las características del ambiente e impulsar un turismo de bajo impacto. También remarca la necesidad de sostener la participación de las comunidades en las decisiones sobre su propio territorio.
La investigación invita, en definitiva, a mirar el oeste pampeano más allá de su apariencia árida. Sus manantiales, sus paisajes volcánicos y los saberes de sus habitantes revelan un patrimonio diverso y frágil, cuyo cuidado depende tanto de la producción de conocimiento como de la educación y el trabajo conjunto con las comunidades.