Recorren Misiones con una escuelita ambulante y revelan lo que pasa adentro de las aulas rurales
Recorren colonias y parajes con una escuelita ambulante y ya alcanzan a 367 chicos en tres provincias. Pero lo que cuentan sobre lo que pasa adentro de las aulas rurales de Misiones incomoda más de lo que parece.
Julio Pereyra y Yanina Rossi llevan ocho años recorriendo colonias y parajes de Misiones con la Escuelita Ambulante Camino de Tiza, un proyecto que hoy alcanza a 367 chicos en tres provincias y que deja al descubierto una realidad que excede lo pedagógico.
En el Día del Docente, Pereyra contó cómo funciona esta iniciativa itinerante que nació en 2014 y que busca acercar herramientas educativas a niños y familias que viven en contextos de pobreza, aislamiento y dificultades de acceso a servicios básicos. Junto a Rossi, profesora de Educación Especial y su pareja pedagógica y de vida, recorre localidades, colonias y parajes como Andresito, Garuhapé, San Ignacio, Dos de Mayo, Dos Hermanas y Pozo Azul, además de comunidades guaraníes.
Él lleva 20 años dedicado a la enseñanza y desde hace 12 recorre distintas zonas del norte argentino. Nació en Uruguay y llegó al país para presentar un trabajo de investigación en un encuentro en la Universidad Nacional de Misiones. Según relató, la experiencia empezó a tomar forma cuando otras personas advirtieron que aquella propuesta académica podía trasladarse al territorio. En 2014 inició el trabajo en un basural de Paso de los Libres, Corrientes, después de una primera experiencia en Posadas.
Una escuela que viaja y se mete donde el sistema no llega
El objetivo de Camino de Tiza es complementar el trabajo del sistema educativo, sobre todo en lugares donde las condiciones sociales, geográficas o climáticas complican la continuidad escolar. Actualmente alcanzan a 367 chicos distribuidos entre Misiones, Santiago del Estero y Tucumán.
“Escuelita Ambulante Camino de Tiza es una forma de honrar a los maestros rurales”, definió Pereyra. El trabajo incluye apoyo para la reinstitucionalización educativa y acciones para reducir la repetición y el abandono escolar, pero también incorpora contenidos vinculados con higiene, pediculosis, tungiasis y acompañamiento de niños con discapacidad y sus familias.
“Las necesidades educativas no conocen de fronteras”, afirmó el docente al referirse a los estudiantes paraguayos, brasileños y guaraníes que se desplazan constantemente dentro de la región de la triple frontera. Esa movilidad, señaló, dificulta el seguimiento de las trayectorias escolares.
Uno de los principales objetivos, explicó, es que los chicos vuelvan o permanezcan dentro del sistema formal. “Nosotros buscamos que los chicos se reinstitucionalicen. Hemos creado escuelas, aulas satélites que hoy son parte del Ministerio de Educación y el objetivo siempre es reinstitucionalizar a los chicos para que acrediten y certifiquen saberes”, expresó.
Educación, salud y acompañamiento en el territorio
El trabajo no se limita a lengua, matemática o alfabetización. Pereyra detalló que cuentan con un banco de órtesis y prótesis y realizan acciones de estimulación temprana, prevención, higiene y acompañamiento de familias con niños con discapacidad. También articulan con organismos estatales cuando detectan situaciones que requieren una intervención específica.
“Somos un abordaje integral, pero siempre pedagógico y educativo, no clínico ni asistencialista”, remarcó. Por eso, cuando entregan una silla de ruedas, un nebulizador u otro elemento, también enseñan pautas de utilización, higiene y prevención. Del mismo modo, trabajan sobre cuidados ante picaduras, accidentes con animales ponzoñosos, prevención del tétanos, conservación de alimentos o riesgos de intoxicación por monóxido de carbono.
El proyecto se sostiene principalmente con Pereyra y Rossi. Articulan con áreas municipales y provinciales porque consideran que las situaciones que afectan derechos deben canalizarse mediante organismos públicos. La ayuda económica que suelen necesitar está vinculada sobre todo con combustible, además de medicamentos, leche en polvo, materiales de higiene o traslados sanitarios.
El rol social que asumieron los docentes
Desde su experiencia en zonas rurales, Pereyra señaló que las escuelas cumplen funciones que exceden ampliamente la enseñanza de contenidos. Los docentes, describió, cocinan, contienen, acompañan a las familias y muchas veces son quienes detectan situaciones de violencia o abuso. Las dificultades se profundizan en parajes donde los caminos quedan intransitables durante temporales y la escuela funciona como uno de los pocos centros de referencia de la comunidad.
También planteó que parte de las dificultades actuales de aprendizaje deben analizarse junto con las demandas sociales que recaen sobre las instituciones educativas. Desde su perspectiva, muchos docentes tuvieron que modificar su función cotidiana para responder a problemas de conducta, ausentismo, vulnerabilidad social y otras situaciones que reducen el tiempo destinado específicamente a enseñar.
“Muchos chicos van a la escuela a comer, no a aprender”, sintetizó Pereyra al señalar la función de contención que adquirieron numerosos establecimientos. A eso agregó problemáticas como el bullying, el grooming, la prevención del abuso y del embarazo adolescente, que obligan a las escuelas y a los docentes a intervenir en dimensiones que no siempre forman parte de los contenidos curriculares tradicionales.
En el cierre de la entrevista, Pereyra puso el foco en quienes sostienen diariamente esas tareas. “Un saludo a todos los maestros que muchas veces se transforman en padres y madres de sus chicos”, expresó. Y pidió evitar evaluaciones superficiales sobre el desempeño docente, al considerar que muchos trabajan en escenarios complejos y “hacen lo que pueden con los recursos que tienen”.