¿Qué le dijo el campeón a la multitud que lo esperaba en Reconquista? La frase que soltó sobre el título que todavía no termina de caer.
La ciudad de Reconquista vivió una jornada que quedará en la memoria de sus vecinos. Nicolás Peralta, el joven boxeador que se consagró campeón mundial juvenil en Montenegro, regresó a su ciudad y fue recibido por una multitud que le demostró, una vez más, que estuvo a su lado en cada paso de la conquista.
Familiares, amigos, vecinos y una enorme cantidad de reconquistenses se acercaron para darle la bienvenida. La caravana de bienvenida, los aplausos y el cariño de su gente convirtieron el regreso en un recibimiento inolvidable.
El abrazo de la ciudad al campeón
El joven deportista llegó a la ciudad cabecera del departamento General Obligado en medio de una gran cantidad de vecinos que se acercó para celebrar el logro deportivo. Nicolás no volvió solamente con un título: volvió con un sueño cumplido y una historia que hoy inspira a otros jóvenes a creer que también pueden lograrlo.
En la Municipalidad de Reconquista, el intendente Enrique Vallejos recibió al flamante campeón, lo felicitó por su extraordinaria conquista y le entregó presentes conmemorativos en reconocimiento a su esfuerzo, dedicación y compromiso con el deporte.
Nicolás estuvo acompañado de sus padres, Edgardo Saúl Peralta y Claudia Salinas, en una jornada que tuvo a la familia como protagonista de un logro construido durante años.
Las palabras del campeón
Todavía sorprendido por semejante recibimiento, Nicolás no ocultó su emoción: "La verdad que no esperaba esto. Estoy muy contento y agradezco a cada una de las personas que están acá".
También reconoció que todavía no había terminado de dimensionar lo que había conseguido: "No había caído en ningún momento de lo que había logrado. Yo fui a hacer mi trabajo, lo que tanto trabajé para esto".
Con la tranquilidad de quien sabe todo lo que hizo para llegar a ese momento, recordó una de las frases que había expresado antes de viajar: los campeonatos se ganan primero en los entrenamientos. "Yo me sentía campeón. Lo declaré antes del torneo, lo trabajé para eso y fui a retirar lo que tanto trabajé", afirmó.
Lo que viene
Detrás de este logro hay mucho más de lo que se ve arriba de un ring. Hay años de entrenamiento, sacrificios, renuncias, momentos difíciles y una familia que soñó junto a él. Una historia de perseverancia que demuestra que los sueños no tienen límites cuando se persiguen con pasión y esfuerzo.
Pero el título mundial no representa un punto de llegada, sino el comienzo de nuevos desafíos. El joven reconquistense ya tiene objetivos deportivos por delante: el próximo año buscará clasificarse a los Juegos Panamericanos y mantiene intacto el sueño de llegar a los Juegos Olímpicos para representar a la Argentina.
