Recién operado de un tumor, un mendocino lidera el rescate en Venezuela con más de 100 hombres a su cargo
Recién operado de un tumor, un mendocino viajó a Venezuela y se puso al frente de un operativo con más de 100 rescatistas. ¿Qué lo llevó a dejar su recuperación para salvar vidas?
Guillermo Arana, un rescatista mendocino del grupo Fénix, llegó a La Guaira apenas una semana y media después de que le extirparan un tumor cancerígeno de colon. Aún en tratamiento, se puso al frente de un operativo con más de 100 rescatistas para ayudar a las víctimas de los terremotos en Venezuela.
“Es una cuestión de lo que es, en esencia, el ser humano. Esta es mi esencia, esto es lo que yo amo hacer: salvar vidas. Respeto mucho a mi grupo y no podía no venir”, le confesó a la corresponsal de TN, Carolina Amoroso.
¿Quién es el hombre al mando?
Arana integra el grupo Fénix, especialistas en rescate bajo el protocolo USAR. Con experiencia en Haití, Chile, Perú y Ucrania, no dudó en viajar cuando vio la magnitud del desastre. “Hoy estoy manejando a más de 100 hombres que trabajan en este sector y en otro a 50 metros de acá, donde llevan 24 horas intentando rescatar a unas personas”, explicó.
La búsqueda de Lucas Gámez y el edificio Miramar
Uno de los momentos más emotivos fue la recuperación del cuerpo de Lucas Gámez, un niño argentino hallado entre los escombros del edificio Miramar, que pasó de nueve pisos a solo tres tras el sismo. Arana lideró el operativo donde se extrajeron los escombros fracción por fracción, recuperando cerca de 36 cuerpos. “Teníamos esperanzas. Había espacios que nos permitían pensar que podía estar con vida. Yo he visto milagros en otros lugares”, recordó.
El vínculo con la familia de Lucas fue especial. “Yo soy ex Fuerza Aérea, ellos también. Hay una sintonía. Me trataron con mucho cariño, confiaban plenamente en cada labor”, dijo Arana, emocionado.
Condiciones extremas y problemas de salud
Los rescatistas argentinos se alojan en una escuela deteriorada por los sismos y duermen en la cancha de básquet, en el suelo. “Comemos bien porque nos traen muy buena comida, y nos hidratamos bien, pero ya empezaron a aparecer problemas de micosis en la piel y sarna. Eso es algo normal. Son cosas que pasan cuando te arrastrás por los escombros, pero nos cuidan los médicos nuestros”, relató.
La tragedia en cifras
El balance oficial del gobierno chavista indica que los muertos ascienden a 3899, 88 más que el informe anterior. Los heridos se mantienen en 16.740, mientras que 17.907 personas perdieron su vivienda y 6462 fueron rescatadas. Hay 856 edificios afectados, 190 de ellos colapsados.
La Embajada de Estados Unidos informó que más de 30.000 venezolanos recibieron artículos de primera necesidad a través de la organización Global Empowerment Mission. Por su parte, la OPS advirtió que la respuesta sanitaria entra en una fase “crítica” y que la emergencia “está lejos de haber terminado”. Han movilizado 9 millones de dólares de los 24 millones necesarios.
El director de la OPS, Jarbas Barbosa, señaló que los mayores riesgos tras una catástrofe de este calibre son las interrupciones de los servicios de salud, el hacinamiento, el acceso al agua potable y la vacunación.

