Quitilipi: cuatro chicos y una joven murieron en el incendio de una casilla de madera y nylon
Una casilla de madera y nylon en el barrio Matadero se prendió fuego y adentro quedaron cuatro chicos y una joven de 22 años. Afuera, un detalle que los bomberos no esperaban encontrar: un joven inconsciente y una mujer con un bebé en brazos.
Una vivienda precaria levantada con madera y nylon se convirtió en trampa mortal este domingo en el barrio Matadero de Quitilipi. Cuando los Bomberos Voluntarios llegaron a la calle Malvinas al 1200, el fuego ya había consumido todo y adentro encontraron el peor escenario posible: cuatro chicos y una joven madre sin vida.
La víctima adulta fue identificada como Rocío Aranda, de 22 años. Junto a ella murieron su hijo de 4 años y dos sobrinos de 5 y 4, hijos de una de sus hermanas. Los cuerpos estaban dentro de la construcción.
El cuadro afuera de la casilla
El panorama que se encontraron los bomberos al arribar tampoco fue el esperado. Sobre el terreno, fuera de la vivienda, había un joven tendido e inconsciente. A su lado, una mujer mayor que tenía en brazos a un bebé, también desvanecidos los tres.
El joven fue identificado como Alberto Luis Ávalos, de 25 años, pareja de Rocío Aranda. Los tres fueron subidos a una ambulancia y trasladados al hospital local con custodia policial. Allí los médicos constataron que el bebé había llegado sin signos vitales.
Qué secuestró el Gabinete Científico
La médica policial que revisó los cuerpos pidió autopsias para todas las víctimas, que fueron derivadas a la morgue judicial de Sáenz Peña. En paralelo, el Gabinete Científico del Poder Judicial trabajó en la escena y se llevó elementos que ahora serán peritados: teléfonos celulares, un cuchillo, un encendedor, tramos de soga y un trozo de tela.
Ávalos quedó detenido. Tras ser examinado en el mismo hospital al que fue conducido, el parte indicó que presenta un cuadro de psicosis aguda, lesiones múltiples y signos compatibles con una posible intoxicación con drogas.
La causa y los pasos que siguen
La investigación quedó en manos del fiscal subrogante de la Fiscalía 1 de Sáenz Peña, Gustavo Valero, que ordenó la intervención del Gabinete Científico y de la médica policial.
Por la magnitud del hecho se acercó al lugar la cúpula de la Policía del Chaco, entre ellos el director general de Seguridad Interior, comisario mayor Andrés Alegre. Desde la fuerza anticiparon que ampliarán la información a medida que avancen las pericias y se conozcan los resultados de las autopsias. La causa permanece abierta.