Quiso prohibir que los chicos del vecino jugaran al fútbol en la siesta: la respuesta de la Justicia la dejó sin palabras
Parecía un pedido razonable: silencio entre las 14 y las 17. Pero cuando la Justicia puso la lupa en quiénes hacían el ruido, el reclamo se dio vuelta.
El Juzgado de Paz de El Bolsón rechazó el reclamo de una mujer que buscaba impedir que los hijos de sus vecinos jugaran al fútbol en el patio durante la siesta. La solicitud incluía una restricción diaria entre las 14 y las 17, además de un pedido para reducir los gritos y otros ruidos durante el resto del día.
La mujer argumentó que los sonidos de los juegos interferían con las clases deportivas que dicta y con su propia práctica de fútbol. El caso llegó a la Justicia después de que una mediación terminara sin acuerdo y de una resolución adversa del Juzgado de Faltas.
El descargo de los vecinos
Durante el proceso, la familia señaló que se sentía hostigada y perseguida por las distintas presentaciones que la mujer había realizado ante organismos públicos. También contaron que, en la instancia de mediación, habían ofrecido informar los horarios en que sus hijos realizaban actividades fuera de la casa y se mostraron dispuestos a evitar ruidos ante alguna necesidad puntual.
Además, plantearon que las características constructivas de la vivienda lindera podían favorecer la propagación o amplificación de los sonidos. La propuesta fue rechazada por la mujer, quien consideró que implicaba un nuevo intento de imponerle condiciones similares a las ya planteadas.
La mirada del juez
Al analizar el caso, el magistrado no descartó las molestias denunciadas. Consideró que no había razones para descreer del relato de la mujer y aceptó que los juegos de los chicos podían generar sonidos que afectaran sus actividades.
Sin embargo, evaluó que esa circunstancia no alcanzaba para establecer una prohibición. Puso el foco en la actividad que originaba el conflicto: niños jugando en el patio de su propia casa, sin que se hubiera atribuido a la familia otra conducta distinta de los ruidos propios de esos juegos.
En ese sentido, consideró “desproporcionado y ajeno a toda razonabilidad que el sistema judicial se dedique a perseguir a una familia cuyos niños juegan en el patio” y recordó el principio constitucional según el cual nadie puede ser obligado a hacer lo que la ley no manda ni privado de aquello que no prohíbe.
El fallo también diferenció entre el deseo de contar con más horas de silencio y la posibilidad de exigir esa condición a los vecinos. Según explicó el juez, las normas de convivencia establecen determinados límites, pero el pedido buscaba extender esas restricciones sobre una actividad permitida.
Por ese motivo, descartó prohibir que los chicos usaran el patio durante la franja horaria solicitada.
Una alternativa que quedó abierta
La resolución mencionó como alternativa la posibilidad de mejorar la insonorización de la vivienda de la mujer, teniendo en cuenta que las actividades que manifestó afectadas se desarrollaban dentro de su casa. El juez aclaró que cualquier obra de ese tipo dependía exclusivamente de su voluntad y que no correspondía ordenarla en ese expediente.
Finalmente, el Juzgado de Paz rechazó el reclamo y no estableció la restricción solicitada. Al mismo tiempo, pidió a las partes que continuaran buscando pautas razonables de convivencia y dejó disponibles tanto el propio juzgado como otras alternativas institucionales para intentar alcanzar un acuerdo.
La resolución corresponde a primera instancia y puede ser apelada.