Quiso hacer un trámite y se enteró de que está muerto: la pesadilla de un vecino de Ituzaingó
¿Cómo es posible que el Estado lo dé por muerto mientras él sigue trabajando? La increíble historia de Sergio Luis Román, que lucha por recuperar su identidad.
Un vecino de Ituzaingó, Sergio Luis Román, vivió una situación insólita: fue a realizar un trámite y le dijeron que, según el Estado, está muerto. El caso se conoció este jueves en el programa Telenoche.
Román tiene un certificado de defunción emitido hace casi dos años, que indica que falleció por “una falla multiorgánica” en la puerta del hospital Piñeiro. Sin embargo, él está vivo y fue entrevistado por el noticiero.
“Al principio me causó gracia, después me quería morir. No me sirve el DNI, el pasaporte, no puedo firmar nada”, contó Román. Y agregó: “Fui a votar, como corresponde, pese a que legalmente estaba muerto”.
¿Cómo se enteró de que estaba muerto?
El problema comenzó cuando intentó facturar en su taller de chapa y pintura. “Estábamos trabajando acá en el comercio, facturando, y de repente la clave fiscal no nos permitía entrar”, relató. Al ir a ARCA, le dijeron: “Mirá, estás fallecido. Pero es normal, puede ser un error de tipeo”.
Cuando fue a Anses, encontró el certificado de defunción a su nombre, de diciembre de 2024, pero que se había activado tres meses atrás. “Pensé que era una pavada que se puede resolver rápido pero no fue así”, añadió.
Un certificado con datos falsos
El documento indica que una persona reconoció su cadáver, pero Román asegura no conocerla. “Hay una persona que reconoce mi cadaver, que yo no la conozco, en un certificado de defunción al que le faltan muchos datos”, explicó. Su abogado, Tomás Valdez, confirmó: “La testigo no tiene ninguna relación con Sergio Luis Román ni lo conoce por ningún medio”.
El letrado citó a la testigo y al médico que firmó el certificado, pero no se presentaron. “Se las citó a declarar y no fueron. Se realizará una segunda citación y en caso de que no concurran se los irá a buscar por la fuerza pública”, advirtió.
Las consecuencias de estar “muerto”
Román no pudo firmar un boleto de venta de un auto ni salir del país. Para el Estado, hoy está muerto. Pudo votar porque los padrones no se habían actualizado. “En teoría fallecí en el Piñeiro, me encontraron descompensado. Pero en mi vida fui a ese hospital, no sé ni dónde queda”, aclaró.
Ahora, con ayuda de su abogado, inició los trámites para darse de alta en todos los organismos del Estado y recuperar su identidad. “Me gustaría que se averigue por qué pasa esto, no debo ser el único”, expresó.
