Quince segundos, una bicicleta y el frente de la panadería hecho añicos
Una bicicleta apoyada en la vidriera, una puerta de blindex que estalla y quince segundos para vaciar la caja. La dueña de la panadería del Paseo del Siglo contó cómo fue el robo y qué decidió cambiar de ahora en más.
Un robo que duró apenas un suspiro dejó a una panadería del Paseo del Siglo con las manos vacías y una vidriera destrozada. El ladrón necesitó menos de quince segundos para entrar, llevarse el dinero de la caja y desaparecer, según quedó filmado por las cámaras del propio local.
El comercio está sobre Balcarce, entre Córdoba y Rioja, a pocos metros de una de las esquinas más transitadas de la ciudad. El hecho ocurrió este jueves a la madrugada.
El llamado que despertó a la dueña
Griselda, la propietaria, relató a LT8 que a las 4.10 recibió el aviso de la empresa de alarma: algo había pasado en el negocio. Al llegar, la Policía Motorizada ya estaba en el lugar, aunque el delincuente había actuado con una velocidad que hizo imposible cualquier reacción.
"Venimos rápido. Cuando llegamos ya estaba la Policía Motorizada que también había llegado rapidísimo, pero el robo sucedió en contados segundos", contó la mujer, que igual abrió las puertas para atender al público, aunque con el frente del local completamente desguarnecido.
Así actuó el ladrón
Las imágenes de videovigilancia permitieron reconstruir el modus operandi. Según el relato de la dueña, el delincuente llegó en bicicleta y la dejó apoyada contra la vidriera. Después usó el cuerpo como ariete contra la puerta de blindex hasta que uno de los paños cedió y estalló.
"Después se dirigió hasta la caja, sacó un teléfono celular, dinero, y se fue muy rápido. Duró menos de 15 segundos y quedó todo filmado por las cámaras", detalló Griselda.
El botín rondó los 300 mil pesos, además del celular. Del rostro del autor no hay demasiado: llevaba gorra y una remera tipo polera que impidieron verlo con claridad. "No se llegó a ver el rostro. El robo fue muy rápido. La gente de la alarma enseguida llamaron a la policía, que llegó al toque porque a esa hora casi no hay tráfico", agregó.
Sin rejas y con el frente expuesto
La comerciante hizo un balance del episodio y valoró que el intruso no se ensañó con el mobiliario. "Por suerte, (el ladrón) no causó más daños. A veces, por buscar más cosas de valor, los delincuentes terminan dañando el mobiliario", señaló.
El problema inmediato es otro: el frente quedó abierto por la rotura del vidrio. "Ahora, tenemos el trastorno de estar con el frente libre por la rotura del vidrio. Es la primera vez que nos roban y hace seis meses que abrimos este local", subrayó.
Hasta ahora, la apuesta de Griselda había sido confiar en la tecnología antes que en las rejas. Un vidrio resistente, un sistema de alarma y la cercanía con calle Córdoba parecían suficientes. El episodio de este jueves la obligó a revisar esa decisión.
"Pensábamos que con el tipo de vidrio que pusimos, el sistema de alarma y estar ubicados a pocos metros de calle Córdoba no necesitaríamos poner rejas. Ahora tendremos que volver a evaluar si es necesario colocar rejas", concluyó.