Quilmes apuesta a un mercado inesperado para su cebada: ya exportó por US$370 millones
Un ejecutivo volvió al país después de años en Nueva York y puso sobre la mesa un plan que ya mueve más de US$370 millones. La cebada argentina ya probó suerte en un destino inesperado y ahora buscan repetir: ¿de qué mercado se trata?
En su Centro de Investigación y Desarrollo de Cebada Cervecera de Tres Arroyos, Cervecería y Maltería Quilmes presentó una nueva edición del Día de Campo. Allí, directivos, especialistas y productores repasaron una cadena que arranca en la semilla, sigue en el cultivo y la transformación en malta y termina en la góndola. La compañía exportó en 2025 más de 970.000 toneladas de cebada y malta por más de US$370 millones y ahora quiere sumar mercados.
La apuesta tiene dos frentes: conseguir nuevos destinos para el grano y adaptarse a los cambios en el consumo de cerveza. En ese marco, la firma ya prueba con cervezas sin alcohol, que representan el 3% de una producción anual de 12 millones de hectolitros.
India, el destino que seduce
Uno de los mercados que la empresa mira con atención es India. Según explicó Diego Caponi, gerente de Agronegocios, este año exploraron destinos nuevos dentro del mismo holding, AB InBev, que probaron la cebada argentina con buenos resultados. "Seguramente, India sea un destino que se vuelva a repetir y que puede crecer", sostuvo.
Para 2026, la compañía proyecta exportar alrededor de 600.000 toneladas de cebada. De ese total, unas 400.000 toneladas tendrían como principal destino Brasil, mientras que las restantes 200.000 se repartirían entre mercados como Perú, Colombia y Ecuador. A eso se suman entre 220.000 y 330.000 toneladas de malta, lo que arroja un volumen conjunto previsto de entre 820.000 y 930.000 toneladas.
El campo como punto de partida
Pablo Panizza, presidente de la unidad de negocios Latinoamérica Sur (Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia y Paraguay), volvió al país tras varios años en Nueva York y planteó que la compañía ve posibilidades de expansión pese a las dificultades del consumo. "La cerveza empieza en el campo y termina en la mesa del consumidor", expresó.
Para el ejecutivo, los agricultores no son simples proveedores: son parte de una estructura productiva que sostiene la calidad y la competitividad. "Cuando ustedes crecen, nosotros crecemos, cuando nosotros crecemos, ustedes crecen", resumió la relación que busca la firma con quienes producen la cebada.
Caponi detalló que este año la empresa prevé originar cerca de 1,2 millones de toneladas de cebada en unas 260.000 hectáreas contratadas, principalmente en la provincia de Buenos Aires y con menor participación de La Pampa. La producción se organiza a través de acopios, cooperativas y distribuidores, y luego se incorpora al sistema de trazabilidad Transparency. Quilmes trabaja con más de 1300 productores de cebada, maíz y lúpulo.
"En líneas generales es estable nuestra cantidad de productores y tenemos poco recambio", afirmó Caponi. La empresa monitorea por qué algunos dejan el cultivo: rotación, resultados económicos que no cumplieron expectativas o simplemente porque el negocio no les gustó. "Es ahí donde queremos atacar y ver qué fue lo que no funcionó para que vuelva a funcionar el otro año", sostuvo.
Costos, calidad y genética
Producir cebada cervecera, incluido el arrendamiento de la tierra, demanda una inversión de alrededor de US$700 por hectárea. Caponi señaló que este año "los costos estuvieron especialmente condicionados por el encarecimiento de los fertilizantes" y estimó una rentabilidad aspiracional razonable de entre el 10% y el 15% en dólares, según se trate de campo propio o alquilado.
En cuanto a la calidad, el 92% de la cebada de la campaña anterior cumplió las condiciones para ser considerada cervecera, según los parámetros de proteína, tamaño del grano y conservación que exige la industria. Caponi lo atribuyó a la tecnología y al manejo agronómico: "El productor argentino para mí es uno de los que se destaca a nivel mundial por la adopción de tecnología".
El trabajo genético se desarrolla desde hace más de 50 años en Tres Arroyos. Según la firma, su centro de investigación obtuvo 20 variedades de cebada que hoy representan alrededor del 70% de la superficie nacional sembrada con el cultivo. Los desarrollos más recientes son Malkia y Florence, seleccionadas por sus características productivas, sanitarias y de adaptación ambiental.
Ese material trasciende las fronteras: la Argentina representa el 25% de las compras mundiales de cebada del grupo AB InBev y cerca del 60% de las adquisiciones en Sudamérica. La compañía cuenta con dos plantas de semillas que despachan unas 27.000 toneladas para abastecer su programa de producción.
"Somos una agroindustria porque nuestro negocio empieza en el campo. La calidad de los ingredientes que producimos junto a nuestros productores es fundamental para elaborar cervezas que se destaquen por sus características y su sabor", señaló Caponi. Y agregó: "Una de cada cuatro cervezas que vendemos en el mundo está elaborada con cebada y malta de la provincia de Buenos Aires".
Una vez cosechada, la cebada tiene dos destinos: una parte se exporta como grano y otra se transforma en malta en las plantas de Tres Arroyos y Puan, que en conjunto producen unas 470.000 toneladas de malta y emplean de manera permanente a 290 personas. Alrededor del 60%, según el año, se destina al mercado argentino y el resto abastece operaciones en otros países.