Quién controla al intendente de Bariloche: la candidata que propone un cambio en el Tribunal de Contralor
La candidata a convencional por Fuerza Bariloche quiere reformar el Tribunal de Contralor con un concurso técnico y una conducción opositora. Qué cambia en el control del Ejecutivo municipal y por qué dice que la Carta Orgánica actual no falla en el texto sino en otra cosa.
Julieta Rimoldi no llega a la pulseada por la Carta Orgánica desde la estructura clásica de un partido. Es profesora de Historia, se desempeña en el sector privado y compite como extrapartidaria dentro de Fuerza Bariloche, el frente que nuclea al PJ, Nuevo Encuentro, Frente Grande, Comunidad Organizada, Incluyendo Bariloche y Tres Banderas Bariloche de cara a la elección constituyente del 1° de noviembre.
En una entrevista en Voz Radio, la candidata armó su propuesta sobre una convicción que repitió en distintos tramos de la charla: la reforma no puede redactarse mirando al próximo intendente, sino a una ciudad que va a regirse por esas normas durante dos décadas.
“La Carta Orgánica son las reglas que vamos a tener no para el próximo gobierno, sino para los próximos cinco gobiernos. Tiene que marcar la línea de Bariloche en los próximos 20 años y que sea la línea más justa posible para todos”, afirmó.
Ni empezar de cero ni quedarse como está
Lejos de proponer un borrón y cuenta nueva, Rimoldi rescata buena parte del texto vigente y ubica el problema en otro lado: no tanto en lo que la norma dice, sino en cuánto se cumple. “Considero que estaba bien hecha y lo que le falta es cumplimiento”, sostuvo.
Su objeción apunta a la extensión. Para la candidata, la Carta actual aborda cuestiones que exceden las competencias del Municipio y podría transformarse en un instrumento más claro y práctico. “Podría cortarse y ser más operativa”, resumió.
El debate sobre la burocracia atraviesa buena parte de la campaña constituyente, pero Rimoldi marca una diferencia de enfoque: no cree que la salida sea suprimir controles. “Hablan de burocracia, pero en realidad yo creo que hay que hablar de eficiencia, no de eliminar los límites”, planteó.
Su modelo apunta a un Ejecutivo con mayor agilidad en el día a día, pero sostenido por mecanismos de fiscalización técnica robustos. En esa línea, sostiene que hay trámites municipales que pueden volverse más veloces, más económicos y más útiles para el vecino sin que eso implique desarmar las herramientas de control.
El Tribunal de Contralor, en el centro de la propuesta
Una de las iniciativas institucionales más desarrolladas de la entrevista es la reforma del Tribunal de Contralor. Rimoldi imagina una estructura mixta: sumar al menos un integrante permanente elegido por concurso técnico, con formación profesional específica, y a la vez conservar una conducción política en manos de la oposición.
“Un concurso técnico creo que es una de las mejores opciones. Por lo menos que uno de los cargos sea permanente por concurso, con experiencia, que sea un abogado o contador. Y después que esté a cargo de la oposición a nivel político”, explicó.
El equilibrio que persigue es deliberado: un organismo con capacidad real de controlar al Ejecutivo, pero que no se convierta en una herramienta de bloqueo. “Tiene que haber un equilibrio entre controlar, pero tampoco estar obstaculizando el desarrollo por cuestiones políticas”, afirmó.
Controlar también cuesta: el presupuesto del organismo
Rimoldi incorpora un factor que, según su mirada, suele quedar fuera de la discusión institucional: los recursos con los que cuenta el propio Tribunal de Contralor. A su entender, ampliar atribuciones sin estructura es una trampa.
“Tenemos que evaluar cuál es el presupuesto del Tribunal de Contralor también, porque si pretendemos que controle todo y después no tiene los recursos suficientes para ir a auditar el Estado, también lo estamos encorsetando a no poder realizar sus tareas”, señaló.
Entre los modelos que propone estudiar aparece la Auditoría General de la Nación: fiscalización con fuerte peso técnico, conducción opositora e informes que puedan derivar en pedidos de explicaciones o sanciones políticas.
Bariloche, una ciudad turística que debe planificar como tal
El turismo es el segundo eje de su propuesta. Rimoldi parte de una premisa que considera insuficientemente asumida por la planificación urbana: Bariloche tiene que organizar sus servicios reconociéndose de manera explícita como ciudad turística.
“El turismo está en alza, le va bien. Cuando al turismo le va bien, tenemos problemas de vivienda, tenemos problemas de servicios”, señaló. De ahí su planteo de abandonar el enfoque sectorial: “El primer desafío que tiene Bariloche es enfrentar que es una ciudad turística y tratarlo de manera global”.
En la práctica, eso implica, por ejemplo, ajustar la frecuencia del transporte urbano según la estacionalidad o rediseñar la recolección de residuos en función de los lugares y los períodos en que el volumen que generan los visitantes se dispara.
“Si pensamos el transporte urbano en base a la estacionalidad, tendremos más o menos frecuencias apuntadas hacia algún lugar porque es una carga de personas tan grande en determinados momentos del año que no podemos ignorarla”, explicó.
La discusión también llega al terreno fiscal. Si la ciudad presta servicios a una población temporal muy superior a la registrada como residente, ¿corresponde que reciba recursos provinciales solo en función de sus habitantes permanentes? Rimoldi cree que no.
“Habría que ver si la división con la que se hace la coparticipación en base a la cantidad de habitantes que tiene Bariloche o tenemos que tomar otra base de cálculo que sea habitantes permanentes y temporales”, planteó.
El clúster científico que no dialoga con el turismo
Rimoldi identifica otra potencia local que, según su diagnóstico, funciona demasiado aislada: el complejo científico y tecnológico. “Bariloche tiene mucho para ofrecer porque tiene un clúster científico-tecnológico enorme que no juega de manera articulada con el turismo y con otros sectores de la ciudad”, sostuvo.
Su idea no es reemplazar la matriz turística, sino diversificarla con conocimiento, tecnología y capacidades locales para mejorar servicios y abrir nuevas actividades. El mismo razonamiento lo traslada al Estado municipal: “Se tiene que poder aplicar la tecnología y la ciencia para una mayor eficiencia del Estado municipal”, afirmó.
Allí entran la inteligencia artificial y la gestión de datos como herramientas concretas para acortar tiempos administrativos. “Ver cómo metemos la tecnología, la inteligencia artificial, la inteligencia de datos en un montón de otros lugares para hacer más eficientes los trámites municipales”, señaló.
Una Carta que no quede atada por 20 años
La velocidad de esos cambios tecnológicos lleva a Rimoldi a cuestionar la rigidez temporal de la Carta Orgánica. Si la norma debe durar dos décadas, plantea, necesita algún mecanismo que permita adaptarla cuando ciertas transformaciones dejen obsoletas algunas disposiciones.
“El cambio tecnológico hoy realmente hace que tengamos que revisar determinadas cosas capaz más rápido”, explicó. La idea es prever mecanismos de enmienda o revisión que no obliguen a esperar una reforma integral. “Un documento que tampoco te encorsete por los próximos 20 años, porque las situaciones pueden cambiar y vos tenés que cambiar con las situaciones”, sostuvo.
En ese marco, defiende de manera explícita la articulación entre el Estado y los privados. “Para mí el formato sigue siendo el público-privado. Es la mejor manera de trabajar, es la manera más transparente, es la manera en donde todas las voces están siendo escuchadas”, afirmó.
Lo aplica sobre todo a turismo, servicios e inversiones estratégicas: ninguna de esas áreas, sostiene, puede organizarse solo desde el Municipio ni quedar librada exclusivamente al mercado.
Una extrapartidaria dentro de un frente amplio
Rimoldi no esquiva la particularidad de competir en un frente sin provenir orgánicamente de ninguno de sus partidos. Fuerza Bariloche es una alianza integrada formalmente por seis fuerzas y habilitada para competir exclusivamente en la elección de convencionales de la ciudad.
Reivindica su condición de extrapartidaria, aunque admite que una banca obtenida dentro de una lista está atada a una plataforma política. “Por legislación las bancas son de los partidos, entonces tenemos que estar ahí en línea con la propuesta, con la plataforma política, pero es cierto que el carisma y la idoneidad de las distintas personas es de cada uno”, explicó.
Su participación, dice, responde a una convicción más personal que partidaria. “Siempre tuve esta idea de que, si podemos hacer de Bariloche un lugar mejor, tenemos que hacerlo, que es una especie de deber moral”, señaló.
De ahí deriva otro de los puntos que considera centrales: la pérdida de participación de los vecinos en herramientas que ya existen. “Tenemos herramientas para discutir”, sostiene, pero advierte que muchas veces quedan sin usar.
“La gente deja de participar en esos lugares o deja de hacer los reclamos y hoy tenemos que recuperarlos porque son los lugares en donde nosotros podemos hacer valer nuestra voz. El poder ciudadano es importante”, afirmó.
Para ella, el sistema de controles no puede depender solo del Concejo o del Tribunal de Contralor: también necesita vecinos que activen los mecanismos de iniciativa, participación y reclamo.
“Me da esperanza que haya líneas compartidas”
A diferencia de otros discursos de campaña armados sobre las diferencias entre listas, Rimoldi pone el foco en los puntos de coincidencia que detecta entre candidatos. “A mí me da esperanza ver que tenemos líneas compartidas entre muchas personas”, sostuvo.
Su lectura es que esa convergencia puede facilitar los acuerdos una vez conformada la Convención. “Significa que llegue el convencional que llegue, es probable que lleguemos a buen puerto y que haya consenso para los próximos 20 años”, señaló.
No es un dato menor en una elección con múltiples listas y diagnósticos distintos sobre cómo debe funcionar el Municipio.
La candidata se ubica en un punto intermedio: más capacidad de gestión, pero no menos controles; una Carta más breve, pero no más débil; un turismo fortalecido, pero integrado con ciencia y tecnología; y una administración que incorpore inteligencia artificial sin quedar prisionera de reglas pensadas para una realidad que puede cambiar de un día para otro.
El cierre de Rimoldi está dirigido menos a su espacio que al proceso constituyente en sí. “Que vaya a votar la gente. Es importante que se interiorice, lea las propuestas de todos los partidos y tome una decisión”, señaló.