Queman basura en plena capital: el humo tóxico que respiran los vecinos y por qué no se puede frenar
No es solo mugre: hay una consecuencia directa para la salud que convierte cada foco en un riesgo urgente.
En la capital riojana, los microbasurales y la quema de basura se convirtieron en un dolor de cabeza para las autoridades. Pese a las multas y las intimaciones, el problema no para de crecer y desde el municipio ya lo definen como una cuestión "social y cultural".
Las sanciones económicas llegan a montos importantes, pero no logran frenar una práctica que se repite en distintos puntos de la ciudad. Los vecinos denuncian la aparición de nuevos focos de residuos en terrenos baldíos y veredas, y la quema al aire libre sigue siendo una escena habitual.
Desde la comuna reconocen que la situación se les fue de las manos. "Es un problema social y cultural", admiten, y explican que la solución no pasa solo por la letra de una ordenanza. La falta de conciencia ambiental y la comodidad de algunos ciudadanos a la hora de deshacerse de la basura complican cualquier intento de control.
El humo tóxico que generan estos incendios afecta la calidad del aire y pone en riesgo la salud de quienes viven cerca, especialmente niños y adultos mayores. Además, los microbasurales se convierten en focos de infección y atraen alimañas, lo que agrava el panorama sanitario.
Las autoridades insisten en que se necesitan campañas de concientización a largo plazo y un cambio de hábitos que no se consigue de un día para el otro. Mientras tanto, los operativos de limpieza y las actas de infracción continúan, aunque con resultados limitados.
El desafío es grande y no tiene una respuesta única. Mientras algunos piden más control y penas más duras, otros señalan que falta infraestructura y contenedores en los barrios más afectados. Lo cierto es que el problema sigue ahí, a la vista de todos, y cada vez cuesta más esconderlo.