¿Qué se esconde detrás de las millonarias obras en la Terminal y el Aeropuerto de Tucumán?
Millones de dólares en juego: las obras que prometen cambiar la cara de Tucumán. ¿Estamos ante un antes y un después o solo maquillaje?
Más de 60 millones de dólares en juego. La Terminal de Ómnibus Bernabé Aráoz y el Aeropuerto Benjamín Matienzo están siendo sometidos a una transformación sin precedentes en las últimas décadas. Pero, ¿alcanzará la plata para que el sueño de una provincia más conectada se haga realidad?
La primera impresión que recibe quien llega a Tucumán no es un detalle menor. Allí empiezan la experiencia de un turista, la decisión de un inversor o el regreso de quien vuelve a su lugar. Por eso, las obras que avanzan en ambos nodos de transporte exceden el plano de la infraestructura: son oportunidades para repensar la conectividad y la imagen que se proyecta hacia propios y extraños.
La Terminal: 11 millones de dólares para dejar atrás el deterioro
La renovación de la Terminal de colectivos incluye la ampliación de la playa de estacionamiento, la reorganización de espacios y la modernización de las instalaciones comerciales. Se trata de recuperar un edificio que, durante los últimos años, mostró signos de deterioro. Una infraestructura más cómoda, segura y funcional beneficia a quienes trabajan allí, a los usuarios del transporte público y a quienes eligen Tucumán como destino.
Una unión de empresas liderada por Ingeco SA explotará las instalaciones, que datan de 1994, durante las próximas dos décadas. A cambio, se comprometió a invertir más de 11 millones de dólares en los próximos 40 meses.
Aeropuerto: capacidad duplicada y vuelos simultáneos
Las intervenciones en el Aeropuerto Benjamín Matienzo buscan responder a una demanda creciente sin interrumpir la operación aérea. La decisión de sostener la actividad mientras se ejecutan las obras refleja su importancia estratégica.
La remodelación permitirá duplicar la superficie y ampliar la capacidad operativa: de 750.000 pasajeros al año a 1,5 millón. Además, se mejorarán los servicios, la circulación y la tecnología. Se podrán operar hasta cinco vuelos en simultáneo, entre pasajeros y, eventualmente, carga.
El proyecto se desarrollará en cuatro etapas. La primera ya está cumplida: la habilitación de los mostradores de check-in provisorio. La siguiente es la refuncionalización integral de la terminal; luego se intervendrá el sector de arribos y, finalmente, se unificarán todos los espacios. El plazo de ejecución es de 36 meses y la inversión supera los 50 millones de dólares.
Más que obras: una estrategia integral
Ninguno de estos trabajos garantiza por sí solo un salto automático en el desarrollo, pero sí mejoran las condiciones para que suceda. Es importante que las obras sean complementadas con mejores servicios, mantenimiento permanente, planificación y políticas que favorezcan la llegada de nuevas rutas aéreas, el crecimiento del transporte terrestre y una oferta turística capaz de aprovechar esas mejoras. Es decir, que forme parte de una estrategia más abarcativa.
En tiempos en que la obra pública suele quedar atrapada entre disputas políticas o restricciones presupuestarias, cada proyecto de envergadura adquiere un valor adicional. No solo por el impacto económico que genera, sino porque obliga a pensar qué provincia se quiere construir para las próximas décadas. Tucumán tiene una ubicación privilegiada en el mapa nacional. Convertir esa ventaja en una fortaleza competitiva depende, en buena medida, de que sus puertas de acceso estén a la altura de ese desafío. La terminal y el aeropuerto pueden convertirse en símbolos de una provincia más conectada, más integrada y más preparada para recibir oportunidades. Entonces, es fundamental ver las obras no como metas sino como puntos de partida.