«Que me entreguen el cuerpo de mi hijo»: el pedido urgente de la madre de Nelson Gusak

El ADN confirmó que los restos hallados en Resistencia eran de Nelson Gusak. Su madre, Silvina Espinosa, ya no busca respuestas: ahora exige que le entreguen el cuerpo para enterrarlo en Puerto Tirol. Pero cada trámite le devuelve una traba más.

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«Que me entreguen el cuerpo de mi hijo»: el pedido urgente de la madre de Nelson Gusak
«Que me entreguen el cuerpo de mi hijo»: el pedido urgente de la madre de Nelson Gusak

Silvina Espinosa lleva más de un año buscando a su hijo. Primero lo buscó a él, cuando desapareció en septiembre de 2025 en Resistencia. Después, junto a sus otros hijos, buscó sus restos en un terreno que la Policía ya había rastrillado. Hoy, con el ADN confirmado, sigue sin poder enterrarlo.

«Ahora mi prioridad es que ya se dejen de jorobar y que me entreguen el cuerpo de mi hijo», expresó a LA VOZ DEL CHACO. Nelson David Guasak tenía 26 años cuando desapareció. La ficha oficial del Ministerio de Seguridad de la Nación sitúa la última vez que fue visto el 20 de septiembre de 2025, cerca de su domicilio en el asentamiento Zampa, en Resistencia.

El pedido más urgente de Silvina es que le permitan retirar los restos y llevarlos a Puerto Tirol, donde la familia reunió dinero mediante rifas y venta de comidas para adquirir un lugar donde enterrarlo. Pero asegura que sigue encontrando obstáculos: le indicaron que aún debía completarse el trabajo sobre los restos y que necesitaba una funeraria para trasladarlos.

«¿De dónde sacamos para pagar una cochería? ¿De dónde sacamos nosotros para tantas cosas que te piden?», preguntó. «Nosotros somos gente muy humilde», explicó, y reclamó que las autoridades contemplen las condiciones en las que viven. «Yo, como madre, la verdad que estoy destruida. Yo y toda mi familia», expresó.

Una búsqueda que hizo la familia

Durante la búsqueda se ofreció una recompensa de cinco millones de pesos por información sobre su paradero. Los primeros restos óseos fueron encontrados a fines de abril de este año, en inmediaciones de avenida Nicaragua y calle 19, en la zona sur de Resistencia.

Silvina cuestionó la aparición de restos dispersos que debieron seguir buscando sus propios hijos. «Estaban todos por todos lados. En siete meses lo único que encontramos fue hueso limpito de él», relató y agregó: «Después nos enteramos que faltaban 72 partes de él».

Sostuvo que también encontraron un brazo con dos rosarios, alejado de otras piezas. Para ella, la forma en que aparecieron los restos, las sucesivas búsquedas y las condiciones del lugar son cuestiones que todavía requieren una explicación. «Para mí lo mataron y lo tiraron», afirmó.

También cuestionó la versión que vinculaba la muerte con un árbol y un elemento utilizado para colgarse: «Soy mujer de campo y sé lo que aguanta un árbol y lo que no aguanta un árbol». Aclaró que la familia no presenció el levantamiento inicial de los restos ni de otros elementos que luego fueron mencionados en la investigación. «Nosotros nunca lo vimos porque nunca nos avisaron», sostuvo.

En abril, el fiscal Víctor Recio había explicado que el cable encontrado debía evaluarse junto con las demás evidencias y que la dispersión de los restos podía responder a distintos factores, incluida la acción del agua o de animales. La madre mantiene su rechazo a la hipótesis de suicidio y exige que se esclarezcan las circunstancias de la muerte.

Los rastrillajes y el hallazgo de la cabeza

Uno de los momentos más dolorosos de su relato fue la reconstrucción de los rastrillajes. Silvina contó que la Policía realizó cuatro búsquedas y que ella y su familia hicieron otras dos, en las que también encontraron restos. Aseguró que se enteró del primer hallazgo por un joven que se acercó a avisarle. «A mí nunca nadie me avisó, ni la Policía, ni la Fiscalía, ni nadie», denunció.

Después pidió a sus hijos que fueran al lugar donde habían encontrado a su hermano. Según relató, al día siguiente del levantamiento inicial encontraron parte de una vértebra y una prenda de Nelson. Se comunicaron con la abogada y advirtieron que todavía había restos en el terreno. Silvina cuestionó que el sector no hubiera sido resguardado: «No pusieron ni una valla, nada».

Fue durante esos recorridos cuando uno de sus hijos encontró la cabeza. La madre recordó que había recibido la información de que todavía no había sido localizada y que, después, su hijo la halló a pocos pasos de otros restos. Según contó, una hermana reconoció características de la dentadura de Nelson. «De ahí hasta hoy es un calvario total el caso de mi hijo», expresó.

La última vez que lo vieron

Las preguntas de la madre comienzan antes del hallazgo. Silvina señaló el procedimiento policial ocurrido el día en que Nelson fue visto por última vez, cuando estaba con otros jóvenes cerca de su casa. Según reconstruyó a partir de los testimonios de quienes estuvieron allí, efectivos de la Comisaría Séptima detuvieron a tres chicos por un supuesto robo. Esos jóvenes, sostuvo, contaron que los policías golpearon a Nelson.

La madre afirmó que los detenidos recuperaron la libertad después de que se revisaran cámaras y se estableciera que no eran los responsables del hecho investigado. Sobre su hijo, en cambio, sigue sin tener una respuesta. No sabe si fue trasladado a la comisaría ni qué ocurrió después del procedimiento. «Yo no sé si no lo mataron en ese mismo momento, porque de ahí nadie más lo vio a mi hijo», manifestó. «Nunca vamos a saber porque sabemos que ellos ocultan todo», aseveró.

En ese contexto mencionó la desaparición de Axel González. «¿Por qué cree que no aparece Axel? Es casi el mismo caso», expresó y vinculó ambas cosas desde su sospecha sobre la actuación policial. También aseguró que los jóvenes que podían aportar información fueron amenazados. Su reclamo incluye que se investiguen esos hechos y que se escuche a quienes estuvieron con su hijo antes de que se perdiera su rastro.

El teléfono y las dudas

Silvina afirmó que desde el comienzo señaló que el celular de Nelson estaba en la comisaría Séptima, pero que durante meses no consiguió recuperarlo. Según contó, la intervención de su abogada, Gabriela Bertoya, permitió que apareciera. La madre sostuvo que, cuando uno de sus hijos fue a reconocer el aparato, un policía lo tenía encendido. Después, aseguró, advirtieron que había sido restablecido a su configuración de fábrica.

Para la familia, el teléfono podía aportar información sobre los últimos movimientos de Nelson. Por eso reclama que se esclarezca cómo llegó a la dependencia, quiénes lo tuvieron y qué ocurrió con su contenido. Espinosa también cuestionó las respuestas sobre las declaraciones de los efectivos que participaron del procedimiento. Aseguró que le informaron que habían sido convocados, pero que al revisar el expediente no encontró esas actuaciones. Según sostuvo, solamente había declarado el efectivo identificado como el «llavero», vinculado con el teléfono.

La mujer relató, además, cambios de fiscalía y dificultades para obtener respuestas a los pedidos de su representación legal. «De diez cosas que pide mi abogada, una le responden», manifestó al describir su percepción sobre el avance de la causa.

«Pienso miles de cosas»

La incertidumbre no terminó con el hallazgo ni, según su relato, con el resultado del ADN. Silvina sigue preguntándose qué le pasó a su hijo durante los meses en que no pudo encontrarlo. «Yo pienso miles de cosas en este momento, miles de cosas, porque yo nunca voy a saber qué fecha murió mi hijo, qué le hicieron, cómo lo mataron, si lo torturaron, no lo torturaron», expresó.

Sus palabras muestran las preguntas que todavía sostiene y la desesperación con la que reclama respuestas. La mujer denuncia una muerte violenta y una posible responsabilidad policial; esas sospechas requieren esclarecimiento judicial.

También afirmó que pidió audiencias con el gobernador y con autoridades de seguridad sin conseguir que la recibieran. «Hace un año desde que desapareció mi hijo estoy pidiendo audiencia con el gobernador», sostuvo. Ahora reclama una respuesta concreta que le permita sepultarlo. Pero aclaró que el entierro no pondrá fin a su búsqueda de justicia: «Yo voy a seguir la causa. No la voy a dejar como suicidio».

«Era un chico tierno, un chico dulce»

Cuando habló de cómo quiere recordar a Nelson, Silvina Espinosa volvió a las escenas de la vida familiar: el cuidado de los animales, los juegos con sus sobrinos y el vínculo con el niño que ella recibió en su casa cuando tenía dos días de vida. «Él lo crió, él le cambió los pañales», contó. Lo recordó enseñándole a andar en bicicleta y a montar a caballo. También jugando en el barro con sus sobrinos y haciendo bromas por su fanatismo por River.

Nelson trabajaba en el campo. «Él hacía carbón, él limpiaba alambrados. Cualquier changuita se hacía», expresó su madre. Contó que cuidaba los cabritos de su hermano y que, cuando hacía frío, los hacía dormir con él. «Así lo voy a recordar, porque él era un chico que no tenía maldad», dijo.

Los límites de las pericias

El Comité para la Prevención de la Tortura del Chaco se presentó como querellante el 22 de mayo en la causa, entonces caratulada como «muerte dudosa». Según informó Litigio en junio, solicitó nuevas búsquedas y precisiones sobre la intervención de especialistas ante los restos encontrados posteriormente por familiares.

La misma publicación indicó que los informes forenses no habían permitido establecer científicamente la causa ni la fecha de muerte porque el esqueleto estaba incompleto. También informó que la Fiscalía Especial de Derechos Humanos había rechazado intervenir al considerar insuficientes las pruebas para acreditar una responsabilidad policial directa, lo que abrió una discusión sobre la competencia para continuar la investigación.

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