¿Qué esconden los Aleros de San Francisco? Nuevas pictografías de la Cultura Aguada que desafían a la arqueología
Dos figuras felínicas, una piedra misteriosa y un interrogante que lleva más de una década sin respuesta. ¿Qué esconden los Aleros de San Francisco?
En lo profundo de las sierras de Ancasti, un alero custodiado por un palo borracho guarda imágenes que podrían reescribir la historia de la Cultura Aguada. Dos figuras felínicas, una piedra misteriosa y un interrogante que lleva más de una década sin respuesta.
Entre los elementos que ameritaban las reflexiones de Rex González, figuraban el descubrimiento de las pirámides de La Rinconada y de Choya; el trabajo “Hacia un Replanteo de la Cultura de La Aguada”, de José Antonio Pérez Gollán y Osvaldo R. Heredia; las investigaciones de Omar Augusto Barrionuevo en el panel de petroglifos de la Quebrada del Tipán y los yacimientos de Nana Huasi en el cerro Ancasti.
También el autor de la clasificación de los períodos culturales de los pueblos originarios de nuestra tierra le asignaba relevancia a los trabajos de prospección arqueológica en el Valle de Catamarca de José Togo, Néstor Kriscautzky y Alejandro Haber; las noticias científicas aportadas desde 1969 por el Licenciado Nicolás de la Fuente sobre los sorprendentes yacimientos de La Tunita y La Toma.
¿Qué define a la Cultura Aguada?
De las conversaciones con Rex González, José Togo y Marta Baldini se destacan estas consideraciones: hacia 1961 se definen los límites cronológicos, espaciales y el patrimonio de Aguada. El nombre le fue dado por las investigaciones en un vallecito aledaño al valle del río Hualfín, en el departamento de Belén.
Aguada ocupó gran parte de la provincia de Catamarca, la región norteña de La Rioja y San Juan, con vestigios en el Valle Calchaquí, en el oasis de San Pedro de Atacama y en Cochabamba, Bolivia.
Hacia el año 500 d. C. Aguada estaba plenamente formada en el Valle de Ambato. El apogeo de su proceso de desarrollo debió estar entre los años 600 al 800 de la era cristiana. Un siglo después, debió comenzar su declinación y desaparición total, posiblemente por deterioro climático.
Un rango fundamental de Aguada es su compleja religión, con su rica iconografía desplegada en su alfarería, en los metales y en su arte rupestre. Todo parece indicar que se trata de un panteón centrado en la deidad solar y vinculado con otros pueblos de los Andes.
Aguada poseyó un desarrollo tecnológico de gran complejidad, que se evidencia en la rica alfarería decorada con complejos motivos entre los que predomina la figura felínica y felínico-humana.
El Alero del Palo Borracho: dos figuras que cuentan una historia
Los Aleros de San Francisco se encuentran en el departamento de Ancasti, con los yacimientos de pinturas rupestres de La Tunita y La Candelaria hacia el oeste, el yacimiento del Vallecito (ahora La Toma de Icaño) al norte, La Resbalosa al este y Motegasta al sur.
El alero ofrece acceso al panel de pinturas por la oquedad que mira el nacimiento del sol, inmerso en una ríspida vegetación. Llama la atención la presencia de un pircado al pie del alero, sobre el sector sur, aparentemente para dar mayor resguardo al hueco donde están las pictografías.
El panel tiene dos figuras centrales. La primera, a la izquierda, fue realizada quitando la costra superficial de la roca. Este personaje tiene todas las características del “Sacrificador” descriptas por Rex González: pintura blanca de trazo grueso, cuerpo humano con manchas de jaguar, piernas flexionadas, cabeza felínica con fauces y gran tocado. En su mano derecha porta lo que parece un escudo estandarte y armas.
Al decir de Rex González, la frecuencia con que se representa el Sacrificador en la iconografía cerámica y rupestre de Aguada indica su importancia religiosa y social. Ellos fueron los principales oficiantes del rito religioso, representando un incipiente grupo sacerdotal. Pero al lado de estos personajes debieron existir otros con categorías de shamanes de menor nivel jerárquico.
El segundo personaje, a la derecha, también está realizado con trazos gruesos de pintura blanco-cremosa. La diferencia postural cambia a flexión en sus piernas para imprimir sensación de movimiento, con gran cabeza felínica, fauces y ojo circular. Porta una lanzadera en su mano izquierda, arma típica de Aguada. El elemento distintivo es una cabeza trofeo hacia la derecha, de forma cuadrada, con ojos alargados y boca prominente.
Un misterio a develar: ¿una piedra colocada a propósito?
El 29 de septiembre de 2012, el autor llegó a los Aleros de San Francisco guiado por el geólogo Atilio del Carmen Fabián y su hijo Alan. Hacia el este del Alero del Palo Borracho, a unos 80 metros, se encuentra una lomada con una piedra de gran tamaño apoyada en la base de la formación rocosa.
En un primer momento se pensó que era un deslizamiento, pero Fabián observó que la posición y ubicación de la roca no obedece a un deslizamiento y aparentemente fue colocada ex profeso en ese lugar. Queda abierto el interrogante: ¿estará señalando o impidiendo el acceso a una entrada en la loma?