Qué aprendió San Juan en 30 años de minería y por qué ahora apuesta al cobre

Laura Rópolo llegó a San Juan en 1995, recién recibida, y vio nacer la minería de gran escala. Tres décadas después escribió un libro con las lecciones de ese recorrido. Ahora, con el cobre en el centro de la escena, dice que la provincia tiene una ventaja que no se mide en toneladas.

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Qué aprendió San Juan en 30 años de minería y por qué ahora apuesta al cobre
Qué aprendió San Juan en 30 años de minería y por qué ahora apuesta al cobre

La economista Laura Rópolo presentó "Del territorio al balance", un libro donde repasa tres décadas de minería en San Juan y propone cómo capitalizar esa experiencia ante la llegada del cobre. El texto se presentó el 2 de octubre en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de San Juan.

Rópolo llegó a la provincia en 1995, recién recibida, cuando la cordillera sanjuanina era escenario de campañas de exploración impulsadas por la Ley de Inversiones Mineras. Trabajó en el entonces Ministerio de Producción, Infraestructura y Medio Ambiente diseñando áreas y acciones. Tres décadas después, decidió detenerse a mirar el recorrido y volcarlo en un libro.

En diálogo con DIARIO DE CUYO, la economista resumió su visión: "San Juan se prepara para ser un productor de cobre de clase mundial". Para ella, la provincia no arranca el próximo ciclo desde cero: acumuló más de 20 años de minería metalífera de gran escala, principalmente con el oro como protagonista.

Del oro al cobre, con tres décadas de aprendizaje

El proceso exploratorio de los años 90 se transformó en producción durante la década siguiente. Primero fue Veladero, luego Gualcamayo y Casposo. Sin embargo, bajo esa geología convivían distintos minerales. "Tenemos pórfidos polimetálicos, donde hay oro, plata y cobre", explicó Rópolo. El mineral que adquiere protagonismo económico depende de la demanda mundial, los precios y las necesidades de cada etapa.

Hoy el cobre ocupa un lugar estratégico por su papel en la transición energética global, y San Juan concentra algunos de los desarrollos más importantes del país. Rópolo sostiene que ese cambio encuentra a la provincia con una ventaja difícil de medir en toneladas o inversiones: la experiencia acumulada. "Lo que planteo es cómo podemos capitalizar positivamente las lecciones aprendidas de estos más de 20 años de minería metalífera de gran escala, antes con el foco en el oro y ahora con el foco en el cobre", señaló.

El libro nació en el marco de las Jornadas Nacionales de Sustentabilidad y de las discusiones dentro de la comisión de sustentabilidad del Consejo Profesional de Ciencias Económicas. Allí economistas, contadores y administradores empezaron a preguntarse cuál debe ser el rol de sus profesiones frente al crecimiento esperado de la actividad. La idea que atraviesa esa reflexión se sintetiza en una expresión que Rópolo repite: "identidad local, clase mundial".

Medirse, reconocer las brechas y buscar alianzas

Uno de los ejes centrales es la competitividad de los proveedores locales. Rópolo utiliza la clasificación internacional por tiers, que ordena a las empresas según su capacidad, escala, experiencia y cumplimiento de estándares. Un proveedor Tier 1 está en condiciones de competir al máximo nivel; los escalones siguientes pueden tener capacidades similares pero enfrentar brechas de tamaño, certificaciones, tecnología o financiamiento.

Para la economista, el primer paso no es pretender que todas las empresas salten de inmediato al escalón más alto, sino reconocer dónde está cada una. "El consejo sería que nos paremos cada uno en nuestro nivel, nos animemos a medir el grado de competitividad que tenemos y cuáles son nuestras brechas respecto del máximo estándar mundial", sostuvo. La propuesta es convertir ese diagnóstico en un proceso de mejora continua: incorporar normas, profesionalizar procesos, buscar socios estratégicos, ampliar escalas y construir alianzas con firmas que ya tengan experiencia internacional.

La lógica también aplica a las futuras construcciones mineras. Los proyectos que entren en esa fase requerirán compañías especializadas en ingeniería, compras y construcción —el esquema conocido como EPCM— y muchas de las elegidas tendrán antecedentes comprobados en minas de gran escala. Rópolo ve allí una oportunidad para que las empresas locales se integren, aunque no necesariamente de manera individual: las asociaciones y complementaciones pueden ser una vía para incorporar conocimiento y ganar experiencia.

Proyectos que pueden atravesar varias generaciones

Otro punto que Rópolo insiste es la necesidad de entender los tiempos de la minería. Muchos de los proyectos que hoy están cerca de decisiones de construcción llevan más de dos décadas de exploración. La construcción de una mina puede demandar varios años y, una vez en producción, algunos desarrollos proyectan operaciones durante 30, 40, 50 años o incluso más.

El horizonte cobra especial dimensión en proyectos como Vicuña, cuyo potencial ha abierto escenarios que superan ampliamente una generación. Para Rópolo, esa duración obliga a pensar más allá del impacto inmediato de las inversiones. En uno de los capítulos del libro pone en el mismo plano a las grandes compañías internacionales, las entidades financieras capaces de estructurar proyectos multimillonarios y el conocimiento económico y empresarial existente en la provincia. "Es tan importante la empresa de clase mundial y el banco internacional que estructura el financiamiento como los bancos locales, el conocimiento local y el capital local", explicó.

El desafío, desde su perspectiva, es encontrar la combinación que permita que una inversión de escala global también se traduzca en fortalecimiento empresarial, conocimiento, capacidades profesionales y oportunidades económicas dentro de San Juan. "Hay que lograr el mejor blend, la mejor combinación, para que esa oportunidad de inversión quede realmente apropiada en el territorio como una oportunidad de despegue", sostuvo.

"Del territorio al balance" surge así menos como un diagnóstico definitivo que como una pausa dentro de un proceso que sigue en marcha. Después de tres décadas recorriendo el territorio y siguiendo la evolución de la minería sanjuanina, Rópolo propone que la llegada del cobre encuentre a la provincia revisando qué hizo, qué aprendió y qué capacidades todavía necesita construir. Frente a proyectos que pueden continuar activos mucho después de la actual generación, resume el desafío en una idea concreta: reconocer lo que falta, medirse frente al estándar mundial y avanzar de manera sostenida para ocupar un lugar cada vez mayor dentro de la cadena de valor.

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