Pusieron fajas en las persianas vacías: el número que expone el cierre de pymes
Una recorrida por las calles dejó al descubierto algo que ya se ve en cada barrio: persianas bajas y fajas con una frase que incomoda. APYME salió a mostrar lo que, dicen, el Gobierno no quiere ver. El número que manejan es contundente.
La Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) salió a la calle este domingo con una postal que se repite en las principales ciudades del país: persianas bajas y un cartel que dice “Los comercios y las PyMEs no soportan este modelo económico”. La entidad colocó fajas simbólicas en locales desocupados para visibilizar el cierre de comercios y pymes en el marco de la crisis económica que atribuye al gobierno de Javier Milei.
Según APYME, desde que Milei llegó a la Presidencia cerraron más de 30.000 pymes. La cifra equivale, según sus cálculos, a 33 empresas que bajan la persiana por día.
La entidad apunta a un modelo económico “que atenta contra el mercado interno” con el que trabajan el comercio y las pymes. Y fue tajante: "No se trata de un fenómeno climático, sino de la aplicación de una política de Estado que tiene consecuencias concretas".
Los números que explican la crisis
Las pequeñas y medianas empresas atraviesan uno de sus períodos más críticos. La caída del consumo interno, los “aumentos abusivos” de tarifas, servicios y alquileres, la apertura de importaciones y una cantidad creciente de cheques rechazados conforman el combo que golpea al sector.
Informes basados en cifras oficiales muestran que las ventas minoristas pymes cayeron casi 13 por ciento entre noviembre de 2023 y junio de este año. Detrás de ese derrumbe hay un mercado interno destruido por la pérdida del poder adquisitivo del salario, el sobreendeudamiento de las familias, la parálisis del crédito, la caída del empleo y la precarización laboral.
Por el lado de los costos, los aumentos en tarifas de servicios y alquileres resultan letales para miles de pymes. A ello se suma que, lejos de lo anunciado por el Gobierno, los precios mayoristas subieron 3,3% en septiembre, nuevamente por encima de la inflación promedio.
“Como si esto fuera poco”, la cadena productiva y comercial pyme padece el ingreso desregulado de bienes de consumo finales. A agosto de 2026, el acumulado anual de importaciones de consumo fue de 39,4% respecto al período equivalente de 2023, un máximo histórico.
La industria metalúrgica, en su mínimo en una década
El deterioro no es exclusivo del comercio. La industria metalúrgica utilizó en septiembre apenas el 40,2% de su capacidad instalada, el nivel más bajo para ese mes desde 2016, serie que incluye la pandemia. El dato surge del informe mensual de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA).
El indicador retrocedió 4,3 puntos porcentuales respecto del mismo mes del año anterior y dejó cerca de seis de cada diez máquinas sin utilizar. La actividad cayó 3,3% interanual y el sector acumuló una contracción del 5,3% en lo que va de 2026. Aunque la producción subió 2,5% frente a agosto, ADIMRA advirtió que esa mejora no alcanzó para compensar la fuerte baja de julio.
Los retrocesos alcanzaron a distintos rubros: Fundición (-8,8%), Carrocerías y remolques (-7,6%), Bienes de capital (-4,4%), Equipamiento Médico (-3,3%), Maquinaria agrícola (-2,5%), Equipos y Aparatos Eléctricos (-2,3%) y Otros Productos de Metal (-1,3%).
El empleo también mostró una señal negativa: cayó 1,9% respecto de septiembre del año anterior, aunque no presentó cambios frente a agosto. Para el próximo trimestre, el 45,2% de las empresas no espera aumentar su producción.
El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, señaló: “La actividad metalúrgica continúa sin mostrar señales de recuperación. La debilidad de la demanda, la postergación de inversiones y la menor contratación de equipos se reflejan en una utilización de la capacidad instalada de apenas el 40%, evidenciando las dificultades que atraviesan las empresas del sector”.
Una recuperación desigual
El contexto macroeconómico muestra una recuperación muy desigual. Sectores vinculados a la energía, la minería y el agro exhiben mejoras, mientras que buena parte de la industria manufacturera, el comercio y las economías regionales siguen operando con bajos niveles de utilización de la capacidad instalada y un mercado interno debilitado por la pérdida del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones.