Pullaro se mueve distinto al resto: la jugada que descoloca a Santilli por las Paso
Una declaración pública, un canal de negociación abierto y una diferencia que el Gobierno no esperaba: así juega Pullaro su carta por las Paso mientras Santilli apura un encuentro entre gobernadores radicales.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, necesita unir voluntades entre los gobernadores aliados para suspender las Paso y frenar el regreso del peronismo al poder nacional, pero Maximiliano Pullaro no juega con las reglas del resto y su movimiento descoloca al Gobierno.
Mientras los demás mandatarios provinciales se dejaron seducir por las luces de París en el Argentina Week y hoy están adentro del barco oficialista o debiendo favores, el santafesino tomó una decisión que rompe el manual: primero confirmó su voluntad de apoyar la suspensión de las primarias y después se sentará a negociar.
"A nivel nacional nunca se usan las Paso para definir candidatos, todos acuerdan antes y terminan siendo las encuestas más costosas de la historia", justifican cerca del gobernador la luz verde que ya había dado semanas atrás.
La inversión de la operativa
En el pullarismo leen el desconcierto oficial: "El gobierno quizás desconfía de esa mirada y se desespera, pero pensamos eso de las Paso". La lógica del gobernador fue mostrarse dispuesto para habilitar un canal de conversación particular, sin esperar la foto grupal ni la puesta en escena.
Santilli, por ahora, solo cuenta con una declaración pública de Pullaro que respalda la suspensión. Con ese aval en la mano, el jefe de Gabinete apura un encuentro entre los gobernadores radicales, impulsado junto a Martín Menem, presidente de Diputados, y Eduardo "Lule", mano derecha política de Karina Milei.
Las especulaciones apuntan a que Pullaro podría influir en los senadores radicales Carolina Losada y Eduardo Galaretto, y en un grupo del bloque Provincias Unidas (PU) en Diputados. Pero Santilli necesita sentarse con él y cerrar el tema.
Reunión conjunta o mano a mano
En el gobierno provincial ya marcan una diferencia de antemano: la calidad de la reunión. "Cuando es de muchos no suele ser lo más positivo porque cada territorio tiene su realidad", sostienen. Hasta ahora no recibieron novedades ni invitaciones, aunque saben que llegarán de un momento a otro.
Santilli seguramente corregirá la estrategia y propondrá un cara a cara. ¿Cuál sería el objetivo de esa conversación? Porque algo a cambio habrá por el gesto de la suspensión; esto es política.
Probablemente se demanden cosas para Santa Fe, pero lo que sobrevuela es lograr un acuerdo o al menos un entendimiento de cara al cierre de listas provinciales, confirmado para febrero próximo, para que la reelección de Pullaro no tenga sobresaltos frente a un peronismo que quiere volver al poder.
Si una ficha tiene el peronismo es que el escenario refleje a La Libertad Avanza (LLA) comiéndole votos al radical, ya que los perfiles de los electorados tienen puntos en común. Definir las condiciones en que se disputarán las elecciones de 2027 es definir tanto las nacionales como las provinciales.
Buenas migas, diferencias puntuales
Santilli entiende que Pullaro, al fin de cuentas, es un aliado. Escurridizo, pero que puede jugarle a favor, como ya lo hizo cuando le esquivó a la foto de la asunción del jefe de Gabinete, que estaba ancho mostrando un álbum con aliados. A los meses sí hubo foto, pero previamente habían cerrado el traspaso de la A012 a manos santafesinas.
La buena relación se mantiene y las diferencias son muy puntuales sin romper nada. En el Congreso se dieron diferencias en temas indefendibles como el recorte universitario o discapacidad, para nombrar dos casos. Pero también hubo acompañamientos y puntos en común.
Era descontado que la invitación para subirse al avión con el presidente Javier Milei y otros colegas con destino a París para Argentina Week iba a ser rechazada. Es que las cartas ya estaban echadas cuando dijo que ve con buenos ojos suspender las Paso.
No fue un desaire, ya saben en el gobierno nacional la respuesta de antemano. Incluso ocurrió en el primer Argentina Week de Nueva York. Esa distancia le permite también construir una figura política de mayor autonomía, al menos comparando con los otros gobernadores amigables, sobre todo con el manejo del tiempo.
Quizás haya sido estratégica aquella muestra de voluntad porque, automáticamente, surgió la pregunta: ¿para qué ir entonces a 11 mil kilómetros a convencerse de algo de lo que ya está convencido? Otra cosa es negociar esa voluntad adelantada. Y es lo que vendrá.