Pullaro reveló el departamento al que nunca volvió y la advertencia que corre a Rosario contra el reloj
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Pullaro reveló el departamento al que nunca volvió y la advertencia que corre a Rosario contra el reloj

El gobernador habló de las leyes de seguridad que se tratan en la Legislatura, pero lo que más pesó fue su advertencia sobre el futuro inmediato de Rosario y el dato personal que reveló sobre su propia familia. ¿Qué dijo sobre los quince días?

El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, eligió bajar el tono del roce con el socialismo por las leyes de seguridad, aunque sin soltar el reclamo ni la advertencia: si se afloja el seguimiento diario y los controles penitenciarios, Rosario puede retroceder en apenas quince días a la situación anterior.

Lo dijo este miércoles en la apertura de la ExpoSeguridad del Salón Metropolitano, durante una entrevista pública con el periodista Sergio Roulier. Allí puso paños fríos a los cruces entre el pullarismo y el PS y confió en que la Legislatura trate este jueves las reformas enviadas.

Un gesto a la coalición y margen para cambios

“No hay tensión en el frente Unidos. Hay miradas que a veces no son iguales y eso tampoco está mal, porque eso a nosotros nos da fortaleza”, sostuvo el gobernador, que buscó encauzar las diferencias dentro del funcionamiento de la alianza.

En la misma línea, defendió el ámbito legislativo: “La Legislatura es un ámbito democrático y todos tenemos el derecho de pensar distinto”. Y dejó abierta la puerta a retoques en el paquete: “Yo tengo mucha expectativa de que mañana van a salir muchas de las leyes que hemos mandado porque las necesitamos. Por supuesto, algunas pueden ser mejoradas”.

El tono amable no significó retirar el planteo de fondo. Pullaro remarcó que las iniciativas responden a necesidades concretas de la seguridad pública y las respaldó: “Son leyes que necesitamos y son cosas que tienen sensatez”.

“Las organizaciones criminales están vivas y activas”

El eje de su mensaje fue evitar un diagnóstico equivocado. Según planteó, el riesgo es confundir la baja de la violencia con una derrota definitiva de las bandas: “Nosotros en la provincia de Santa Fe logramos contener el delito y la violencia. Pero las organizaciones criminales están vivas y están activas”, advirtió.

“No cometamos nuevamente el error de tener un diagnóstico equivocado. Creer que ya superamos la etapa”, agregó. Para graficar el nivel de atención que exige, contó que revisa personalmente las incidencias delictivas y que incluso mientras hablaba antes que él el intendente Pablo Javkin, ya estaba consultando los reportes que le llegaban.

De ahí salió la frase más fuerte de la jornada: “Te puedo asegurar que si los funcionarios políticos del Ministerio de Seguridad no siguen día a día, y diría hora a hora, lo que sucede, en quince días la ciudad vuelve a estar como estaba. Si no seguimos con los controles penitenciarios, la ciudad vuelve a estar como estaba”.

El gobernador pidió disfrutar los resultados sin confiarse: “Disfrutemos, por supuesto. Estemos contentos, por supuesto. Pero no podemos sentir que hemos ganado ninguna batalla aún”. Y explicó su lectura sobre las bandas: mantienen la misma concepción del poder criminal basada en la violencia, aunque los controles les impidan moverse como antes. “Si pudieran, volverían al estado anterior de hace tres años”, afirmó.

Las amenazas y el departamento al que no volvió

Pullaro también se metió en el costado más personal de su gestión. Recordó que las primeras intimidaciones aparecieron a las 48 horas de asumir, con ataques armados y mensajes que exigían cambiar la política penitenciaria bajo amenaza de atentar contra él y su familia.

Según relató, llegaron a acumular 56 amenazas de ese tipo antes del ataque contra el colectivo que trasladaba a agentes del Servicio Penitenciario. Su interpretación fue que las bandas intentaban quebrar una decisión del Estado.

En ese marco reveló que tuvo que sacar a su familia de Rosario y abandonar el departamento donde vivía. Los vecinos, contó, estaban preocupados, pedían custodia policial y finalmente les plantearon que debían irse.

“Nos fuimos y mi familia se tuvo que ir de la ciudad porque teníamos mucha preocupación. Y nunca más volví a ese departamento, que es mío, por supuesto”, dijo. “Son cosas que por ahí no se saben, pero nosotros entendimos en ese momento que no podíamos volver atrás”.

También recordó que hubo fiscales que, de buena fe, le sugirieron aflojar las restricciones ante el riesgo de nuevos asesinatos de personas inocentes. Entonces habló con su familia y les transmitió que estaba dispuesto a renunciar antes que ceder.

“O mandan las organizaciones criminales a través de la extorsión extrema, como lo estaban haciendo, o manda el Estado”, resumió. En ese tramo destacó el respaldo de las instituciones de la ciudad y el trabajo de Omar Pereira, a quien atribuyó un papel central en la conducción del equipo de seguridad.

“Tiempo”, la respuesta sobre lo que falta

Consultado sobre lo que resta, Pullaro fue breve: “Tiempo”. Su argumento es que la contención de la violencia debe sostenerse para que las políticas sociales, educativas y culturales lleguen con más profundidad a los barrios.

Reconoció que esas intervenciones existían antes, pero sostuvo que chocaban con la ausencia de una política de seguridad “sólida y rígida”. “No es que no estaba presente el Estado, era que no había orden y que no mandaba la ley”, afirmó.

En números, estimó que el plan de seguridad está ejecutado en un 30 o 40 por ciento y que la infraestructura pendiente se completará hacia fines de 2027 o principios de 2028. Después, planteó, habrá que estabilizarlo y sostenerlo.

Frente a las objeciones por la ampliación de facultades policiales, respaldó a la fuerza: “Yo confío en mi policía”. Aclaró que hablaba de la institución y no de los agentes que cometen delitos, contra quienes aseguró que seguirá actuando.

“Creo que es la mejor policía de la República Argentina”, sostuvo. Y ratificó: “Mientras sea gobernador voy a seguir empoderando a la policía de la provincia de Santa Fe y al Servicio Penitenciario”, al mismo tiempo que perseguirá a los malos agentes.

Así, el mensaje combinó apertura para modificar las leyes con la insistencia en sostener el rumbo. Para Pullaro, los resultados permiten recuperar actividades e inversiones, pero dependen de una vigilancia constante: la violencia está contenida y el proceso, remarcó, sigue lejos de estar terminado.

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