Prometieron cerrar los registros del automotor: el papel sigue frenando todo
Milei prometió digitalizar el trámite de transferencia, pero dos años y medio después los usados siguen atados a una ventanilla y al archivo físico.
La promesa de Javier Milei de cerrar los registros del automotor y permitir que la transferencia de un auto se haga 100% online sigue sin cumplirse. A dos años y medio del DNU 70/2023, el sistema opera en un modelo híbrido donde el papel sigue siendo protagonista.
El último anuncio oficial, la Resolución 411/2026 del Ministerio de Justicia publicada este lunes en el Boletín Oficial, fue presentado como el cierre de casi 400 dependencias. Pero el texto normativo revela que se trata más de un reordenamiento administrativo que de una clausura masiva de ventanillas.
Qué implica realmente la resolución
De las 395 oficinas alcanzadas, 368 unifican funciones: agrupan trámites de autos, motos y maquinarias bajo un único encargado, pero la atención al público continúa en la misma sede. Otras 14 son supresiones formales de delegaciones intervenidas o vacantes, y solo 13 implican cierres operativos efectivos, con un plazo de 30 días para transferir los legajos.
Desde el inicio de la gestión, el Ejecutivo suprimió 305 registros sobre un padrón original de 1.557 oficinas en todo el país. Un recorte importante, pero lejos del desmantelamiento total de la red territorial.
El cuello de botella: el archivo en papel
El principal freno para la digitalización total no fue político, sino el volumen de documentación acumulada durante décadas. Según un relevamiento de fuentes oficiales publicado por Infobae, al menos el 30% de los antecedentes del parque automotor argentino existe solo en papel.
La Resolución 272/2024 creó el Legajo Digital Único (LDU) y el Certificado Digital Automotor (CDA), pero también estableció que los titulares de cada seccional deben seguir siendo custodios de la documentación histórica. Para descongestionar las oficinas, la Disposición 58/2026 ordenó remitir a la DNRPA los legajos sin movimientos en los últimos 15 años para su guarda centralizada. Sin embargo, mientras no se digitalice e indexe la totalidad de las fojas, prescindir de la sede física es inviable sin arriesgar la seguridad jurídica de las operaciones.
La brecha entre los 0 km y los usados
La digitalización avanza de manera desigual. La inscripción inicial de vehículos 0 km es la única operatoria con virtualidad casi plena, mediante el Registro Único Virtual (RUV) y la plataforma RUNA para concesionarios, con una bonificación arancelaria del 20%.
Para la compraventa de usados, que concentra el mayor volumen de operaciones, la transferencia todavía exige cotejar firmas, verificar antecedentes sobre el legajo físico y cumplir etapas presenciales. La eliminación de los polígonos territoriales permitió elegir cualquier registro del país, pero para completar el trámite desde una pantalla faltan dos pasos: digitalizar el archivo histórico y homologar una plataforma nacional unificada que valide identidades, pagos de sellos provinciales y cancelaciones de prendas de forma automatizada.