Prometía viajes soñados, pero las valijas nunca salieron: el giro que la dejó tras las rejas
Ofrecía paquetes turísticos soñados y hasta entregaba el primer pasaje para ganar confianza. Pero cuando el dinero estaba en sus manos, los viajes nunca llegaban. La pareja de Arroyo Seco terminó detenida y con todas sus cuentas congeladas. ¿Cómo hacía para sostener el engaño?
Una mujer de 35 años de Arroyo Seco fue detenida junto a su esposo, de 32, acusada de estafar a unas tres decenas de personas con pasajes aéreos y paquetes turísticos que nunca entregó. La pareja quedó en prisión preventiva por tres meses y todas sus cuentas, incluidas billeteras virtuales, fueron embargadas.
La investigación, a cargo de los fiscales Aurelio Cicherchia y Matías Ocariz de la Unidad Especializada en Cibercrimen, apunta a una serie de estafas reiteradas que se habrían cometido entre marzo de 2025 y octubre de 2026. La mujer, identificada como Natalí D., fue señalada en 23 casos; su pareja, Federico L., en 8.
El modus operandi
Según la fiscalía, Natalí D. no tenía local ni agencia registrada. Contactaba a sus víctimas por WhatsApp y se presentaba como intermediaria, inversionista o representante de una empresa de venta de viajes aéreos con acceso a tarifas preferenciales.
Para ganar confianza, en algunos casos entregaba un primer pasaje y así lograba que los propios clientes la recomendaran. Con esa maniobra aparentaba solvencia y captaba operaciones de mayor envergadura. Incluso a algunas víctimas les ofreció actuar como revendedores a cambio de una comisión que nunca pagó.
La mujer indicaba cómo hacer los pagos y, una vez recibido el dinero, postergaba indefinidamente la entrega de los pasajes o paquetes. Argumentaba fallas de sistemas, problemas con un superior, amenazas de terceros, bloqueos bancarios e inconvenientes personales. Salvo reintegros parciales e ínfimos en algunos casos, nunca devolvió los fondos.
La defraudación, según trascendidos, ascendería a unos 50 mil dólares.
El rol del esposo
La fiscalía sostuvo que Federico L. tuvo un rol esencial. Aportó sus cuentas bancarias, en particular una radicada en Italia, para recibir pagos directamente de las víctimas. También gestionaba y disponía de ese dinero, e incluso efectuó algunas devoluciones parciales, aseguraron en la audiencia.
Prisión preventiva y embargo
El juez Alejandro Negroni tuvo por formalizada la imputación y dispuso la prisión preventiva efectiva por tres meses. Vencido ese plazo, la fiscalía podrá solicitar una prórroga de la medida cautelar.
Además, autorizó el embargo e inmovilización de fondos de cuentas a nombre de los imputados: cuentas bancarias, billeteras virtuales y proveedores de servicios de activos virtuales (PSAV).