Prohibieron la fiesta de los estudiantes en 1947: lo que hicieron después cambió Jujuy para siempre
Un rector jujeño vio cómo el gobierno le prohibía la fiesta más esperada del año a sus alumnos. Lo que hizo después, en 1948, cambió para siempre septiembre en Jujuy.
La Ciudad Cultural fue puro abrazo, lágrima y euforia con la premiación que bajó el telón de la 75º edición de la Fiesta Nacional de los Estudiantes. Pero la celebración que hoy deslumbra con robótica y luces LED no nació de una decisión oficial: surgió como respuesta a una prohibición del gobierno, y lleva la firma de dos nombres clave, Elías Ramón y Guillermo Raúl Jenefes.
Para dimensionar lo que vivieron miles de carroceros jujeños, hay que retroceder en el tiempo y ver cómo la fiesta mutó para no morir. La FNE tiene dos quiebres institucionales: el paso dramático del teatro a la calle a fines de los 40 y la consagración de Jujuy como sede permanente por ley nacional. En los dos, la familia Jenefes tendió el puente para que los estudiantes no perdieran su espacio de expresión.
El Vejigazo y el golpe de 1947: cuando la primavera se quedó sin escenario
Mucho antes de los canchones, la tradición por excelencia de los alumnos del Colegio Nacional "Teodoro Sánchez de Bustamante" era el Vejigazo: representaciones teatrales cargadas de humor y sátira política, donde los jóvenes canalizaban su mirada sobre la sociedad jujeña.
El clima político de la época no toleró esa acidez. En 1947, las autoridades prohibieron terminantemente esas manifestaciones con el argumento de la moralidad y las buenas costumbres. La fiesta estudiantil perdió de un día para el otro su escenario tradicional. El golpe anímico fue enorme, pero la creatividad adolescente, lejos de apagarse, empezó a buscar fisuras por dónde salir.
Elías Jenefes y el nacimiento de las carrozas
En ese clima de censura y frustración emergió el Dr. Elías Ramón Jenefes, abogado y docente que se desempeñaba como rector del Colegio Nacional. Los registros históricos y académicos lo señalan como el responsable institucional de "firmar el acta de defunción" de aquella sátira. Sin embargo, su visión pedagógica fue clave: entendió que esa energía no debía reprimirse, sino reorientarse.
El Diccionario Histórico de Jujuy, editado en 1992 por el Gobierno Provincial, lo define como un entusiasta propulsor de la nueva etapa. Bajo su impulso, en 1948 se organizó el primer desfile de carrozas acompañado por la elección de una reina. La fiesta dejó los espacios cerrados y tomó por primera vez las calles.
El fenómeno escaló rápido. En 1949 se celebró la denominada "Semana de la Juventud". Fue en ese punto exacto donde empezaron a gestarse los roles que ayer se premiaron en la Ciudad Cultural: nacieron los espacios de armado que hoy llamamos canchones, aparecieron los profesores asesores y surgieron las figuras de los carroceros, electricistas y diseñadores. La sátira se había transformado en una monumental obra de arte colaborativa.
De la Plaza Belgrano a la consagración nacional
Otras reconstrucciones históricas ubican la consolidación definitiva del formato en 1952. Ese año, una organización de estudiantes de distintos colegios unificó esfuerzos: hicieron un desfile de carrozas construidas íntegramente por ellos, sumaron un corso de flores, organizaron un baile y eligieron a su reina con un recorrido que abrazaba la Plaza Belgrano.
El antiguo Vejigazo ya no era necesario para congregar a la juventud. Las carrozas se habían convertido en el corazón indiscutido de septiembre. El crecimiento ininterrumpido de esas estructuras, cada vez más complejas y luminosas, llevó a que en 1972 el evento adoptara finalmente el título de Fiesta Nacional de los Estudiantes.
Guillermo Jenefes: el blindaje en el Congreso de la Nación
Aquel movimiento artesanal de los años 50 necesitaba, décadas más tarde, un reconocimiento a la altura de su impacto turístico, cultural y social para la provincia.
Esa tarea institucional la asumió Guillermo Raúl Jenefes durante su mandato como Senador Nacional. Recuperando los episodios fundacionales de 1949, expuso en el recinto del Congreso cómo se construía esa magia: detalló el sacrificio en los canchones y la evolución del trabajo de los carroceros.
Su argumentación histórica fue vital para lograr la sanción de la Ley 25.933, que marcó un antes y un después al establecer oficialmente a la provincia de Jujuy como sede permanente de la Fiesta Nacional de los Estudiantes. Hoy, cuando una escuela levanta su trofeo tras semanas de soldar hierro y pegar flores, lo hace amparada por un marco legal que garantiza que la capital jujeña será siempre la dueña de la primavera argentina.

