Produjo la mitad de la comida para vivir en Marte: el plan que premió la NASA
La NASA premió con 300.000 dólares un sistema para producir comida en Marte, pero hay un detalle que nadie esperaba: no es lo que imaginás.
La NASA ya tiene un nombre para el sistema que podría alimentar a las primeras tripulaciones que se instalen en Marte: se llama Infraestructura de Alimentación Adaptativa (ANI, por sus siglas en inglés) y propone generar en el propio planeta rojo cerca de la mitad de los alimentos que necesitaría una misión de larga duración.
El concepto se quedó con el primer puesto del Deep Space Food Challenge: Mars to Table, la competencia que organiza la agencia espacial estadounidense para encontrar nuevas maneras de nutrir a los astronautas que pasen meses o años lejos de la Tierra. Su creadora, Chinyere Ukeje, se llevó un premio de 300.000 dólares.
Hay que aclarar algo importante: que la NASA lo haya elegido como ganador del desafío no quiere decir que lo vaya a instalar en una misión concreta a Marte. Por ahora es un concepto de sistema alimentario que sirve para explorar las tecnologías que podrían usar futuras tripulaciones.
El problema de fondo: llevar comida al espacio cuesta una fortuna
Alimentar a una tripulación en Marte no es como abastecer a la Estación Espacial Internacional, donde los cargamentos llegan con cierta regularidad. Enviar desde la Tierra toda la comida necesaria implicaría reservar una cantidad enorme de masa y espacio en las naves y los módulos de carga. Y encima los alimentos tendrían que conservar sus propiedades nutricionales durante períodos mucho más largos que los actuales.
Por eso, los futuros habitantes del planeta rojo deberán producir una parte importante de su propia comida. Ahí entra en juego el sistema ANI.
¿Qué combina ANI para producir alimentos fuera de la Tierra?
La propuesta funciona como un ecosistema modular que integra varios métodos a la vez, con una dependencia limitada de los suministros que lleguen desde nuestro planeta:
Agricultura en ambientes controlados: una parte de los alimentos se obtendría de cultivos que crecen bajo condiciones reguladas de iluminación, temperatura y disponibilidad de nutrientes.
Fermentación y hongos: a esa producción se sumarían procesos de fermentación y cultivo de hongos, que permitirían obtener otro tipo de ingredientes.
Reciclado de nutrientes: el sistema incorpora biorreactores destinados a recuperar recursos en circuito cerrado y volver a introducirlos en el proceso productivo en lugar de descartarlos. Un punto clave en un lugar donde cada litro de agua y cada kilogramo de material son difíciles de reemplazar.
Según la NASA, el diseño combina estos métodos con una cantidad limitada de alimentos transportados desde la Tierra y fue pensado para producir aproximadamente el 50% de la comida fuera del planeta.
ANI también contempla la preparación de comidas frescas todos los días y fue diseñado para seguir funcionando frente a limitaciones temporales de electricidad, agua, equipamiento o tiempo disponible de los astronautas.