Primavera en La Plata: los tres mitos sobre la alergia al polen que casi todos repiten
¿La pelusa del plátano es la verdadera culpable de los estornudos primaverales? Un alergista local desarmó las creencias más repetidas y reveló cuál es el error que casi todos cometen cada septiembre.
Con la llegada de la primavera, los plátanos de La Plata vuelven a hacerse notar y, con ellos, los estornudos, la congestión nasal, la picazón de ojos y la rinitis que padecen miles de vecinos. Pero junto a los síntomas reaparecen viejas creencias que se repiten de generación en generación y que, según los especialistas, no se ajustan a la realidad.
El médico alergólogo Eduardo Cervino desarmó uno por uno los mitos más instalados sobre el polen en la Ciudad y explicó qué hay de cierto detrás de cada uno.
¿La pelusa del plátano es la que causa alergia?
Una de las ideas más extendidas es que el plumerillo ocre que desprenden los plátanos a partir de octubre, cuando los frutos secos del año anterior se desarman, es el responsable de las alergias. Sin embargo, los especialistas aclaran que esa pelusa, a diferencia del polen, técnicamente no constituye un alérgeno.
Puede irritar las vías respiratorias, la garganta y los ojos, y desencadenar síntomas parecidos a los de una reacción alérgica, pero no causa alergia por sí misma. "Las personas que sufren alergia al polen de las flores del plátano en septiembre llegan en general con la vía aérea sensibilizada cuando aparece después el plumerillo del árbol. Este -al igual que las perfuminas, los sahumerios o los espirales- no causa alergia de por sí, sino que tiene un efecto irritante que genera los mismos síntomas. En resumen, no causa alergia sino que la desencadena", explica Cervino.
¿Hay que talar todos los plátanos?
La presencia de cientos de ejemplares y las molestias que genera su polen alimentan otra conclusión frecuente: que la única manera de reducir la alergia sería retirar todos los plátanos de la Ciudad. Los especialistas sostienen que no hace falta llegar a ese extremo para disminuir significativamente la cantidad de polen en el aire.
La clave estaría en intervenir sobre las ramas que producen las flores. "El polen de los plátanos se genera en ramas que tienen al menos dos años. Recién al alcanzar esta edad la rama da flor; motivo por el cual bastaría podar los plátanos de la Ciudad cada dos años para reducir significativamente la presencia de su polen y ayudar a que los platenses que sufren alergia a él vivan en paz", señala el doctor Cervino.
¿Los tilos son los peores?
El tilo, una especie particularmente abundante en La Plata, suele quedar asociado a las alergias primaverales. Pero también en este caso existiría una confusión entre dos fenómenos diferentes: el perfume intenso de sus flores y el polen que efectivamente puede desplazarse por el aire y provocar alergias.
El alergista explica que existen dos tipos de polen según cómo se transportan: el que trasladan los insectos, más pesado y de poco alcance; y el que viaja por el viento, mucho más liviano y capaz de recorrer grandes distancias. "Los tilos que abundan en La Plata producen mayormente el tipo de polen llamado entomófilo, que es trasladado por insectos y que, por ser pesado y de poco alcance, no es un problema para las personas con alergia. Lo que realmente molesta del tilo es el perfume de la flor, que irrita porque es demasiado fuerte, y al que la gente suele atribuirle su alergia porque se da en forma concomitantemente con el lolium, una gramínea que sí causa enfermedad", detalla.
El calendario real de los pólenes platenses
Tampoco sería cierta la idea de que quienes sufren alergias al polen están expuestos casi todo el año en la Ciudad. El calendario de los pólenes platenses se extiende, en rigor, solo durante siete meses.
"Arranca hacia fines de agosto, con las floraciones del ácer y el plátano, que llegan aproximadamente hasta fines de septiembre. Después aparecen las gramíneas, entre ellas bromus y lolium, dos especies de pastos muy comunes en la Ciudad que suelen polinizar hasta fin de año. Y finalmente llega el turno de las compuestas, como la ambrosia y el quenopodio, cuya presencia puede extenderse hasta marzo", detalla el alergólogo.
A partir de entonces comienza un período sin pólenes problemáticos hasta el final del invierno, cuando el ciclo vuelve a comenzar.