Presión opositora y dos leyes clave: el plan del Gobierno para retomar el control en Diputados
¿Logrará el Gobierno sortear la presión opositora y aprobar el super-RIGI? Mientras tanto, la interpelación a Adorni amenaza con reavivar el conflicto en el recinto.
En medio del escándalo por el caso Adorni, el oficialismo intenta recuperar el timón legislativo con la media sanción de dos proyectos económicos clave. La sesión de este miércoles definirá el futuro del super-RIGI y la ratificación del acuerdo con bonistas del default 2001, en una jornada que promete tensión y estrategias cruzadas.
La oposición no se queda atrás. Presentará cuestiones de privilegio contra el ministro Manuel Adorni y evalúa incluso pedir un apartamiento del reglamento para votar su interpelación. Aunque saben que no alcanzarán el quórum, buscan dejar expuestos a los bloques dialoguistas que no los acompañen.
Los apuntados son la UCR, el Pro y el MID. Los tres emitieron un comunicado conjunto justificando su ausencia en la sesión fallida de ayer: “Logramos que la comisión se convoque. Eso era lo que había que hacer”, argumentaron.
¿Qué pasará con la interpelación a Adorni?
Desde La Libertad Avanza insisten en que ya se convocó a la Comisión de Asuntos Constitucionales, presidida por el libertario Nicolás Mayoraz. Allí se sumará la de Peticiones, Poderes y Reglamento para debatir los pedidos de interpelación al jefe de Gabinete, incluida la posibilidad de una moción de censura, tal como lo establece el artículo 101 de la Constitución Nacional. Si la oposición logra construir mayorías, podría dictaminar las iniciativas el martes próximo a las 15.
Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, ya ordenó a sus 94 legisladores del bloque oficialista que participen del debate en las comisiones como señal de respaldo a la continuidad de Adorni.
El super-RIGI: ¿oportunidad o privilegio?
El oficialismo confía en sancionar la norma este miércoles y girarla al Senado. Con los dictámenes firmados, el diputado Bertie Benegas Lynch, titular de Presupuesto y Hacienda, defenderá un régimen orientado a atraer inversiones de gran escala en sectores tecnológicos y actividades que actualmente “no cuenten con desarrollo en el país”. El piso mínimo de inversión es de US$1000 millones.
El Ejecutivo busca promover el desarrollo económico, incrementar las exportaciones y favorecer la creación de empleo. Además, pretende coordinar el trabajo entre el Estado, las provincias y las autoridades de aplicación en materia de recursos naturales, fortaleciendo las cadenas productivas locales.
El diputado Giudici aclaró: “El super-RIGI apunta a atraer inversiones en el sector tecnológico y se complementa con el Régimen del RIGI que ya lleva exportado más de 10.000 millones de dólares”.
Sin embargo, la oposición ya fijó su postura. La diputada Marina Salzmann (UxP) fue contundente: “Vamos a votar en contra de un régimen que solo beneficia a unas posibles pocas empresas que aún no se sabe cuáles van a ser, que no se les exige dejar empleo local, ni entramado productivo y ni siquiera las divisas. Al contrario, se le da libre disponibilidad de uso de las divisas en el exterior”.
