Por qué los argentinos gastan hasta $200.000 en el nuevo local de Kiabi en Florida: la estrategia detrás de cada compra

La apertura de la cadena francesa en Florida revela una nueva forma de consumir indumentaria, con tickets que promedian los $200.000. Mientras los clientes afinan sus estrategias para cuidar el bolsillo, la industria local enfrenta un escenario cada vez más complejo.

· 5 min de lectura
Por qué los argentinos gastan hasta $200.000 en el nuevo local de Kiabi en Florida: la estrategia detrás de cada compra
Por qué los argentinos gastan hasta $200.000 en el nuevo local de Kiabi en Florida: la estrategia detrás de cada compra

El desembarco de Kiabi en la calle Florida, el primer local de la cadena francesa en la Argentina, dejó en evidencia cómo cambió la forma de comprar ropa en el país. En un contexto de presupuestos ajustados, los consumidores recorren los percheros con calculadora mental: comparan precios, buscan promociones y aprovechan las cuotas. TN visitó la megatienda y relevó los hábitos de los clientes.

Una mujer que recorría el local junto a su hija resumió la prioridad de muchas familias: "Primero los chicos". Contó que suele ir hasta Flores para conseguir mejores precios y que incluso compra por mayor. Llegó a Kiabi después de enterarse de la apertura por TikTok, atraída por una oferta puntual.

"Vi que las remeras estaban en buen precio, dos prendas por $5000, así que voy a chusmear a ver qué encuentro, algo que sea lindo y que no sea un peso para el bolsillo", explicó. La búsqueda era para su hija, que cumple años en pocos días, aunque no descartaba llevarse algo para ella. "Uno prioriza a los chicos, pero de vez en cuando me encantaría darme un gusto", reconoció.

¿Cuánto gastan los clientes?

Las compras relevadas por TN mostraron presupuestos muy dispares. Una mujer gastó alrededor de $80.000 y se llevó unas cinco prendas. "Está todo muy caro y uno tiene que irse conforme", aseguró, y aclaró que la elección no depende solo del precio: "Tiene que ver con que me guste, tiene que ver con el color que ando buscando".

Una familia que buscaba ropa para dos chicos de cuatro y un año puso el foco en las promociones. "Hay que buscar dónde comprar, dónde hay descuentos, dos por uno, precios accesibles. Tenés dos chiquitos, hay que vestirlos y hay que gastar mucho", contó la madre. Además, reveló otra estrategia habitual: el más pequeño hereda buena parte de la ropa de su hermano mayor.

Los tickets también variaron: dos pijamas y un buzo infantil sumaron cerca de $90.000, mientras que otro cliente gastó algo más de $50.000 entre un regalo para un chico y un pantalón.

El promedio por ticket y la compra más grande

Desde la caja del local perciben ese comportamiento. Una empleada contó que los clientes suelen llevar varias prendas y que la financiación tiene un peso importante en la decisión. Según indicó, el promedio desde la apertura era de aproximadamente cuatro artículos y $200.000 por ticket. La compra más grande que había registrado hasta ese momento había alcanzado $1 millón por 28 prendas.

La diferencia de precios se vuelve todavía más evidente para quienes llegan a Buenos Aires desde otras provincias. Una pareja de Puerto Madryn estaba paseando por Florida cuando vio la tienda y decidió entrar. No conocían la marca ni tenían previsto comprar ropa, pero salieron con varias prendas. "Hicimos una compra que no teníamos necesidad de hacer, pero me encantaron los precios", contó uno de ellos. Según su experiencia, comprar determinada indumentaria en el sur puede resultar hasta "un 70% más caro" por los costos asociados a la distancia.

También hubo quienes entraron por curiosidad. Una mujer que trabaja a pocos metros aprovechó su horario de almuerzo para recorrer el local y terminó mirando un jean de casi $50.000. Otros clientes destacaron la posibilidad de encontrar variedad de talles, probarse las prendas y financiar el gasto.

El avance de la ropa importada y la presión sobre la industria local

La llegada de la cadena francesa ocurre en un mercado que atraviesa una transformación. En marzo de 2025, el Gobierno modificó los aranceles para el ingreso de productos textiles. A través del Decreto 236/2025, el derecho de importación para ropa y calzado bajó del 35% al 20%, mientras que para las telas pasó del 26% al 18%. En el caso de los hilados, las alícuotas se redujeron a distintos niveles de entre 12% y 16%.

La decisión formó parte de una política más amplia de apertura comercial. Previamente, la Secretaría de Industria y Comercio había eliminado distintos controles y requisitos para el ingreso de textiles y calzado, entre ellos las licencias de importación y la Declaración Jurada de Composición de Producto.

Según explicó oficialmente el Gobierno al anunciar la reducción arancelaria, el objetivo era "fomentar la competencia en el sector" y favorecer una baja de los precios internos. El nuevo escenario amplía las alternativas para los consumidores, pero también plantea un desafío para la industria textil y de indumentaria argentina, que debe competir con un mayor volumen de productos provenientes del exterior.

Según el Boletín Económico Sectorial de la Fundación Pro Tejer, elaborado sobre datos oficiales del INDEC, la producción de productos textiles cayó 23,3% interanual en marzo de 2026 y acumuló una baja del 26,9% durante el primer trimestre del año. La comparación con 2023 muestra un deterioro todavía mayor: la actividad del sector se ubicó 31,3% por debajo de marzo de aquel año. En el segmento de prendas de vestir, cuero y calzado, la producción también retrocedió: cayó 8,9% interanual y acumuló una contracción del 15,2% en los primeros tres meses de 2026.

El deterioro también alcanzó al empleo y a las empresas. Un relevamiento de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) advirtió que la cadena textil y de indumentaria perdió 28.924 puestos de trabajo registrados, una caída del 13%, mientras que cerraron 2.924 empresas. Dentro de la confección, desaparecieron 10.054 empleos: solo en producción de ropa se perdieron 5.973 puestos. Entre los rubros más afectados aparecen la ropa interior y las medias, con una reducción del 21% del empleo; la ropa de trabajo, con una baja del 18,5%; y la indumentaria para bebés y niños, con una caída del 7,5%.

Detrás de las bolsas y las promociones aparece así una fotografía del consumo actual. Las nuevas cadenas extranjeras encuentran un mercado más abierto, mientras los compradores argentinos desarrollan sus propias estrategias para adaptarse: recorrer, comparar, aprovechar descuentos, buscar cuotas y decidir qué compra puede esperar. En una de las recorridas por el local, una clienta lo sintetizó mientras miraba las prendas: "Hay que recorrer para encontrar no solo el precio, sino también lo que a uno le guste". Y para muchas familias, antes de llegar a esa elección hay una decisión todavía más básica: primero, los chicos.

Más para leer

Invertir en el boom minero de San Juan: las dos vías que explican los especialistas y cuál rinde más que un plazo fijo
Economía
La construcción en Formosa se sostiene por la provincia: desde cuándo se acumula la caída de la obra pública nacional
Economía
Litio en Catamarca y Salta: por qué el BID desembolsó U$D 700 millones para la minera Posco
Economía
Buscan reformar el régimen de biocombustibles en Salta: qué beneficios fiscales se suman y cómo impactaría en el bolsillo
Economía
BID Invest desembolsará hasta US$700 millones para el litio salteño: cómo impactará en la cadena de valor
Economía
Presupuesto base cero: la pregunta clave para rediseñar la empresa y no recortar por recortar
Economía