Por qué el que viaja a China "vuelve al futuro": la estrategia que Salta no puede dejar pasar
Una empresaria que lleva una década vinculada a China asegura que el mercado asiático no es solo un destino para exportar: es la fuente de tecnología que las pymes salteñas necesitan para no quedar afuera. Lo que contó sobre el viaje que "te devuelve al futuro".
La relación entre Argentina y China dejó de ser un tema exclusivo de la minería para convertirse en una herramienta de desarrollo productivo que puede transformar a las empresas salteñas. Así lo entiende Fanny Villamayor, representante de la Cámara Argentino-China en el NOA, quien lleva una década trabajando de cerca con el mercado chino y sostiene que el verdadero desafío es aprender a aprovechar lo que ese vínculo ofrece más allá de la exportación de materias primas.
En diálogo con Sin Vueltas, Villamayor analizó el lugar de Salta en ese intercambio, las posibilidades que abre China para los sectores productivos y la necesidad de que las compañías argentinas amplíen su mirada. El reciente China Day realizado en la provincia fue el punto de partida de una conversación que involucra a la minería, la agroindustria, la energía y otros rubros de la economía.
Salta y China: un vínculo que va más allá de la inversión
La provincia mantiene una relación fluida con el gigante asiático, impulsada en gran medida por las inversiones que llegaron a sectores estratégicos como la minería. Para Villamayor, sin embargo, esa conexión también debe funcionar como una puerta para fortalecer intercambios comerciales, desarrollar proveedores locales y generar nuevas redes empresariales.
"Salta tiene una vinculación con China muy buena por todas las inversiones extranjeras chinas que tiene hoy Salta", señaló.
Desde su experiencia, el vínculo no se agota en las relaciones entre gobiernos ni en los grandes proyectos. También involucra a empresas, cámaras y proveedores que buscan conocer las oportunidades de negocios de ambos países. En ese marco, el China Day sirvió como espacio para acercar a empresarios de distintas regiones y poner sobre la mesa temas como el financiamiento internacional, la agroindustria, la energía, la minería y la infraestructura logística.
Villamayor destacó especialmente el interés de compañías que viajaron a Salta para conocer el potencial de la provincia y las posibilidades que abre el corredor bioceánico. Pero su planteo va más allá del evento: China no debe ser vista solo como un destino para vender productos, sino como una fuente de tecnología, innovación y herramientas para mejorar la competitividad.
El país que marca el rumbo tecnológico
Con diez años de experiencia en el comercio con China, Villamayor trabaja en misiones comerciales inversas: acerca compañías chinas a la Argentina y acompaña a empresas locales que quieren explorar ese mercado. Esa trayectoria le permitió observar de cerca la escala y la velocidad con las que se desarrollan nuevas tecnologías, desde la robótica y la automatización hasta los materiales de construcción y los procesos industriales.
Para graficar esas posibilidades, mencionó la Canton Fair, una de las ferias comerciales más grandes de China, que se realiza dos veces al año y reúne una amplia oferta de productos, soluciones tecnológicas e innovación de distintos sectores.
"Si vos querés competir, querés ser súper respetuoso con el tema de los costos y querés incorporar tecnología, China tiene que ser tu aspiracional", sostuvo.
La frase no apunta solamente a comprar más barato. Según explicó, recorrer esos espacios permite conocer tecnologías que pueden transformar procesos productivos, mejorar servicios y abrir posibilidades que las empresas argentinas quizá todavía no contemplan. En su descripción aparecen desde robots para recepción y limpieza en hoteles hasta soluciones para la construcción, nuevos materiales y desarrollos textiles.
"Siempre digo que el que viaja a China vuelve al futuro, conoce lo que se viene, conoce lo que el mundo le compra", afirmó.
El desafío es concreto para las empresas que necesitan mejorar su productividad sin perder competitividad. Conocer esas innovaciones puede servir tanto para modernizar una operación existente como para desarrollar nuevos productos y servicios.
No alcanza con venderle a China
Otro de los ejes de la entrevista fue la necesidad de ampliar la mirada sobre las oportunidades comerciales. Para Villamayor, el vínculo no debería limitarse a pensar qué productos puede comprar China, sino también cómo esos intercambios pueden contribuir a que las empresas argentinas se desarrollen y lleguen a otros mercados.
En ese punto, destacó la importancia de la Exposición Internacional de Importaciones de China (CIIE), un encuentro que reúne a empresas y países interesados en presentar su oferta exportable ante compradores chinos. A diferencia de la Canton Fair, centrada en la oferta que China presenta al mundo, la CIIE permite que los distintos países exhiban sus propias propuestas ante el mercado chino.
Para una empresa argentina, participar en un espacio así también puede ser una oportunidad para observar a sus competidores y evaluar su posicionamiento.
"Por un lado, podés ver en qué lugar estás situado competitivamente", explicó Villamayor al referirse a la posibilidad de comparar productos argentinos con los que presentan otros países.
Esa instancia aporta información valiosa sobre precios, calidad, presentación y características de la oferta internacional. También permite conocer qué busca el mercado chino y qué condiciones debe cumplir una empresa para acceder a él. El desafío, por lo tanto, no consiste únicamente en encontrar compradores: requiere preparación, conocimiento de las exigencias comerciales y capacidad para sostener una oferta competitiva.
De la minería a una estrategia productiva más amplia
La minería es uno de los principales puntos de contacto entre Salta y China, tanto por las inversiones como por el desarrollo de proyectos y servicios asociados. Pero la mirada de Villamayor abarca un universo productivo más amplio: la agroindustria, la energía, la construcción, los textiles y los servicios también pueden encontrar oportunidades en el intercambio entre ambos países.
La clave está en identificar qué puede ofrecer cada sector, qué tecnología necesita incorporar y a qué mercados puede aspirar. El desafío cobra especial relevancia para las pequeñas y medianas empresas, que necesitan información y vínculos para comenzar a explorar mercados internacionales. En ese escenario, las cámaras empresariales y las misiones comerciales pueden funcionar como espacios de conexión y aprendizaje.
La relación con China, desde esta perspectiva, no se agota en la llegada de inversiones extranjeras. También puede contribuir a que las empresas locales conozcan nuevas formas de producir, incorporen tecnología y amplíen sus horizontes comerciales.
Para Salta, que busca consolidar su presencia en los mercados internacionales a partir de la minería y de otras actividades productivas, esa posibilidad implica pensar el vínculo con China como una herramienta de desarrollo de largo plazo. La cuestión central es cómo transformar el contacto comercial en capacidades concretas para las empresas argentinas. Conocer las tecnologías disponibles, comprender las demandas de los compradores y evaluar la propia competitividad son parte de ese camino.