Polémica en redes: La defensa de Lumilagro por importar termos y su mensaje a los despedidos

Una empresa con 80 años de historia en el país cerró su fábrica, despidió a más de 170 personas y ahora importa desde China. ¿Por qué defendió su decisión con un mensaje que dividió las redes y generó un cruce con un diputado? Los detalles de la polémica que reavivó el debate sobre industria, empleo y precios.

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Polémica en redes: La defensa de Lumilagro por importar termos y su mensaje a los despedidos

Una histórica empresa argentina se convirtió en el centro de un acalorado debate nacional. Lumilagro defendió con polémicos mensajes en redes su decisión de importar termos desde China tras cerrar su planta y despedir trabajadores, argumentando que ahora los productos son más baratos. La firma, que fabricaba en el país desde 1941, enfrenta críticas por su reconversión y el tono de sus respuestas a usuarios y políticos.

El conflicto se desató públicamente este lunes en la red social X. Lumilagro anunció una baja en los precios de sus termos y defendió su nuevo modelo de negocio, que pasó de la producción local a la importación. La compañía aseguró que esta decisión permite que “los 47 millones de argentinos ahora pueden acceder al mejor termo para mate, al mejor precio”.

Según explicó la empresa, la planta ubicada en Tortuguitas, provincia de Buenos Aires, aunque sigue en su poder, ya no está activa. La reconversión implicó más de 170 desvinculaciones entre despidos y retiros voluntarios en los últimos tiempos. La razón es económica: en este momento, importar desde Asia le resulta un 35% más barato que fabricar en Argentina.

¿Una respuesta polémica a los despidos?

Las reacciones en redes no se hicieron esperar. Un usuario cuestionó directamente el vínculo entre la baja de precios y la pérdida de puestos de trabajo con un contundente: “Pero dejaron a 100 familias sin trabajo”.

La respuesta de la cuenta oficial de Lumilagro marcó el tono del resto de la polémica. La empresa replicó: “¿Preferirías que los volvamos a contratar y vuelvas a tener que gastar $100.000 de más para conseguir un termo de calidad?”. Este intercambio generó una división inmediata entre quienes apoyaron el argumento de competitividad y quienes criticaron la falta de sensibilidad.

La empresa continuó defendiendo su estrategia en otros posteos. “Nos reconvertimos para volver a crecer igual que en los 70’s cuando dejamos de soplar las botellas a pulmón y nos automatizamos”, señalaron. Incluso ironizaron sobre las críticas proponiendo: “Quizás podemos hacer una edición limitada. De peor calidad y más caro, pero 100% fabricado en Argentina”.

El cruce con la política y los detalles del plan

El debate escaló a un nivel político cuando el diputado Miguel Ángel Pichetto intervino el 14 de marzo. El legislador cuestionó el cambio de rumbo de la empresa en la red social X: “La propia empresa Lumilagro reconoce que redujo la fabricación local para producir termos en el exterior”, escribió, advirtiendo sobre el efecto de “menos trabajo argentino, menos industria nacional y más productos importados”.

Desde Lumilagro rechazaron de lleno la afirmación del diputado. “FALSO TU FALSO”, respondieron de manera contundente. La empresa detalló que su plan de reconversión no se limita a importar, sino que incluye la apertura de locales propios, la expansión de exportaciones a Uruguay y Brasil, y el desarrollo de nuevos productos “que se fabricarán en la Argentina”. También mencionaron que están ampliando áreas como marketing y diseño.

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Posteo de Lumilagro en X (Foto: Captura de X/@LumilagroArg).

La discusión pública derivó en un análisis más profundo sobre el modelo productivo, poniendo en la balanza la competitividad, los costos, el empleo y los precios finales. La empresa, liderada por la cuarta generación de las familias Nadler y Suranyi, tomó esta decisión tras registrar una caída en sus ventas de más del 50% en los últimos dos años.

Desde un histórico pico de más de 300 empleados, la compañía se reconvirtió para sobrevivir en un mercado cambiante. Aunque no descartan volver a producir en Tortuguitas en el futuro si vuelve a ser rentable, por ahora su apuesta está puesta en la importación. La polémica trasciende un simple anuncio comercial y dejó al descubierto las tensiones de un sector industrial en transformación.

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