Plumas, glitter y una marcha que no para de crecer: así se vivió el orgullo en Rosario

¿Por qué las carrozas de la marcha del orgullo rosarina no llevan ni un solo logo de marca? La respuesta tiene que ver con una decisión que la organización defiende a capa y espada.

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Plumas, glitter y una marcha que no para de crecer: así se vivió el orgullo en Rosario
Plumas, glitter y una marcha que no para de crecer: así se vivió el orgullo en Rosario

El primer sábado de octubre, la ciudad volvió a teñirse de colores. La marcha del orgullo copó las calles con una postal que ya es tradición: plumas, glitter, carrozas decoradas hasta el último detalle y una fiesta a cielo abierto que no entiende de protocolos.

El recorrido arrancó en la Plaza Libertrans y se extendió a lo largo de unas 20 cuadras hasta llegar al Monumento a la Bandera. Pero allí no terminó nada: frente al río, la celebración siguió con música y baile hasta bien entrada la jornada.

Las carrozas, esos camiones transformados en escenarios rodantes, fueron las grandes protagonistas. Con Djs en vivo y personalidades de la comunidad arengando a la multitud, el desfile tuvo como banda sonora a Lali, Madonna y Britney Spears, entre otras artistas.

El look como bandera

Los outfits de la marcha del orgullo no son un detalle menor. Quienes participan dedican semanas a pensar qué ponerse: recorridas por centros comerciales, noches enteras entre hilo y aguja, dinero invertido. ¿La razón? Mucho más que estética.

"Usar colores llamativos da visibilidad y es una forma de decir que nosotros existimos, que estamos acá y que nadie nos puede borrar. También está influenciado por la cultura Drag. Usar la estética como una forma de expresión de identidad, y también como una forma de manifestación política", explicó una de las asistentes.

Agustín Mollo, integrante de la Coordinación Orgullo —espacio que agrupa a organizaciones LGBTIQNB+ y organiza la marcha—, lo puso en palabras: "La marcha tiene una impronta muy propia, de saltarse el prohibicionismo y el punitivismo y por una vez en el año expresarnos y vestirnos como se nos cante, sin tener miedo a que te maten, te insulten, te golpeen, te tapen, te prohíban. Es el único momento del año en el que podés ser vos en toda tu expresión".

De los carnavales a las carrozas

Las carrozas no siempre formaron parte de la marcha. No hay una fecha exacta de nacimiento, pero Mollo arriesga que la tradición se tomó de los carnavales argentinos. Allí, la comunidad travesti-trans, históricamente perseguida, encontró un refugio.

"El carnaval era la única época del año en la que podían mostrar esa expresión de género, vestirse como querían, salir a la calle mostrando su identidad con tacos, en tetas o vestidas despampanantes, como divas, llenas de plumas. Por lo menos en un momento del año, en un momento específico del día, podían salir a las calles y ser aceptadas. Durante ese carnaval, durante ese desfile, por lo menos esas cuadritas podían ser quien eran", relató.

Pero la libertad duraba lo que duraba el desfile. Cuando la carroza apagaba sus luces, la policía esperaba para arrestarlas. Otra vez.

Sin sponsors ni pinkwashing

Joko Aira, también parte de la Coordinación Orgullo, señaló que las carrozas rosarinas se sumaron a la marcha más tarde que en Buenos Aires y que, a diferencia de la capital, la de Rosario está libre de patrocinio."No vas a ver una carroza con logos de Coca-Cola, de Pepsi, o de la marca que se te ocurra, precisamente porque evitamos el pinkwashing, que es que la marca se aproveche de nuestra comunidad para hacer plata. También nos negamos a poner logos de la provincia, de la municipalidad de Rosario o de donde sea", explicó Agustín.

La marcha se autofinancia, según sus organizadores, "con dos mangos con cincuenta". Este año, por ejemplo, se sostuvo con la venta de abanicos y remeras.

La decoración de cada carroza queda a cargo de las organizaciones, y la consigna del año suele marcar el rumbo. "Este año nosotros (Fuerza Patria) teníamos 'Capaz sos Trans' y nuestra campaña se llamaba 'Fuerza Trava'", contó Joko.

Más allá del glamour, las carrozas son camiones que se alquilan por el día. Durante la mañana o temprano por la tarde, las agrupaciones montan sonido, luces y todos los adornos que prepararon con antelación.

Marchar bailando

A diferencia de otras manifestaciones, donde el cancionero de protesta y los carteles marcan el ritmo, en la marcha del orgullo la gente no marcha: baila.

"Uno marcha bailando porque es una manera de combatir ante lo cuadrado, la heteronormativa", dijo una joven con un maquillaje de ojos imposible de ignorar.

La bandera que se levanta por encima de todas es la del orgullo y la reivindicación de la existencia de la comunidad. "Esto es como una bofetada metafórica de acá estamos, nos van a ver y vamos a disfrutar, por más que no les guste, en los lugares más patricios, en el monumento más importante de la ciudad, alrededor de las catedrales y en las principales calles, nos vamos a mostrar y nos van a ver", cerró Agustín.

El año que viene, la organización volverá a hacer lo suyo. Las calles se llenarán otra vez de carrozas, baile y libertad. La comunidad LGBTIQNB+ celebra su propia existencia y responde al odio y la discriminación con pomposidad y glitter.

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