Plantó cítricos, se cansó de fumigar y metió 15 ovejas con bozal: lo que logró
Sociedad · Entre Ríos

Plantó cítricos, se cansó de fumigar y metió 15 ovejas con bozal: lo que logró

La quinta tenía pasto de sobra y las vacas no lo comían. Metieron ovejas Dorper con un bozal especial y el gasto en herbicidas desapareció: así funciona el sistema que ya les consultan desde empresas grandes.

En Colonia La Argentina, departamento Federación, una pareja dejó atrás la gastronomía y la hotelería para meterse de lleno en el campo y encontró una fórmula poco habitual: ovejas que pastorean entre los cítricos. El emprendimiento se llama Oveja Negra y lo llevan adelante Juan Manuel Balmaceda y Flavia Mattiassi.

La clave del sistema es simple de entender y difícil de aplicar: los animales comen el pasto que crece debajo de los árboles frutales y, de paso, producen carne en el mismo terreno. Así, la quinta dejó de depender de los herbicidas para controlar la vegetación.

“Dejamos de aplicar herbicidas. No aplicamos más herbicidas y dejamos de tener ese gasto por la compra de insumos externos”, aseguró Juan Manuel en diálogo con el programa Moviendo el Avispero, de Elonce.

El bozal que protege los troncos y la fruta

Para que las ovejas no dañen la plantación, los productores les colocan un bozal especial. El dispositivo les permite alimentarse del tapiz del suelo, pero les impide lastimar los troncos, ramonear las ramas o afectar la fruta.

“El bozal es de un plástico liviano y resistente. No está fijo, se mueve y le permite al animal alimentarse fácilmente del tapiz del suelo, pero no le permite lastimar los troncos, ramonear o afectar la fruta”, detalló Juan Manuel.

El sistema también obligó a adaptar el manejo de la plantación y de la alimentación de los animales. Aun así, el productor considera que el beneficio mayor fue sacar de la ecuación un gasto fijo como la compra de herbicidas.

Pastoreo rotativo: parcelas nuevas todos los días

El modelo se apoya en el pastoreo racional. La superficie está dividida en sectores que las ovejas ocupan por períodos breves y que se van rotando día a día para evitar el sobrepastoreo y favorecer la recuperación del suelo.

“Armamos parcelas que soporten la carga de ovinos que tenemos, parcelas diarias, y día a día las vamos cambiando. Siempre están en un lugar nuevo”, explicó Juan Manuel.

Según el productor, esa rotación también reduce la exposición de los animales a los parásitos y evita el deterioro de la cobertura vegetal.

Hoy trabajan con 15 ovejas de raza Dorper distribuidas en tres hectáreas de cítricos. El pasto, sin embargo, crece más rápido de lo que la majada puede consumir.

“Nos está sobrando pasto. Son muy pocas ovejas para la cantidad de pasto que produce la quinta”, reconoció.

La idea es sumar animales de forma progresiva y llevar el sistema silvopastoril a las nueve hectáreas que tiene la plantación.

Por qué eligieron la raza Dorper

La elección de la Dorper no fue casual. Es una raza orientada a la producción de carne que, a diferencia de otras ovejas, muda buena parte de su cobertura de pelo y lana de manera natural, por lo que en general no necesita esquila.

Para la pareja, esa característica simplifica el manejo y evita depender de la venta de lana. “Nos gusta mucho la raza estéticamente y también por el tema de la lana. Dijimos: vamos con esta raza que no tiene lana, que es más fácil de mantener. Se deslanan solas”, comentó Flavia.

De la gastronomía y la hotelería al campo

La historia de Oveja Negra arrancó con un cambio de vida. Flavia nació en Colonia La Argentina, pero se fue a Santa Fe a estudiar. En su formación conoció a Juan Manuel, oriundo de Venado Tuerto, en San Martín de los Andes.

Él venía de la gastronomía y ella del sector hotelero. Hace casi 11 años se instalaron en el campo, aunque al principio siguieron con sus profesiones. Recién hace tres años empezaron a trabajar de lleno con las vacas y la quinta cítrica.

“Hace casi 11 años que vivimos en el campo. Cuando nos vinimos a vivir, seguíamos con nuestras profesiones y hace tres años arrancamos a trabajar directamente con todo lo del campo, con las vacas y con la quinta cítrica”, relató Flavia.

La incorporación de las ovejas llegó hace casi un año, después de investigar alternativas para mejorar el manejo productivo. Juan Manuel contó que el cambio surgió al detectar contradicciones en las prácticas tradicionales: “Teníamos vacas y no teníamos pasto. Eso nos chocaba todo el tiempo. Empezamos a leer, a buscar información, a hacer cursos y explorar este mundo de la ganadería regenerativa”.

El próximo objetivo: leche y quesos de oveja

La diversificación es uno de los ejes del proyecto. Para la familia, depender solo de la cosecha anual de cítricos es una dificultad para los pequeños productores.

“Los pequeños productores, dependiendo de una producción anual como es el citrus, la verdad que este año fue muy duro y venimos año a año con situaciones difíciles”, expresó.

Por eso planean sumar ovejas lecheras y elaborar quesos. “La idea es introducir algunos ovinos que den leche para poder diversificar aún más, tener una materia prima como es la leche y llevarla a un producto terminado como es el queso”, explicó.

El productor ve oportunidades en el turismo de la zona. “Queremos abocarnos más a algo artesanal. Tenemos Concordia muy cerca, Federación es chico, pero también tiene mucho movimiento turístico. Venimos de ese palo del turismo, así que queremos aprovechar esas fortalezas”, sostuvo.

Certificación y consultas de otros productores

Otro de los proyectos es certificar la producción. El proceso que iniciaron contempla unos tres años e incluirá tanto la carne ovina como los cítricos.

“La idea nuestra es certificar. Empezamos el camino a la certificación, que son tres años, tanto para la carne como para el citrus”, señaló Juan Manuel.

El emprendimiento ya despertó interés ajeno. “Hemos tenido consultas tanto de personas encargadas o ingenieros agrónomos de empresas grandes como de pequeños productores como nosotros”, contó.

Uno de los propósitos es compartir el conocimiento y mostrar que se pueden desarrollar distintas actividades en una misma superficie. “Estamos sacando dos producciones de un mismo sector”, resumió.

Por qué se llama Oveja Negra

El nombre del emprendimiento refleja la decisión de hacer las cosas distinto a lo que marca la tradición en las quintas citrícolas.

“Oveja Negra lo elegimos porque siempre nos animamos a ser diferentes. Siempre se vio a la oveja negra como el malo de la familia, pero en los tiempos que corren, cuando todos persiguen los mismos resultados, creo que hay que atreverse a ser ovejas negras y salir un poquito de los moldes”, reflexionó Juan Manuel.

También dejó un consejo para otros productores: buscar información, capacitarse y conocer experiencias alternativas antes de descartar un cambio. “Hay muchas formas de producir y en todos los ámbitos. Hay que buscar personas nuevas, relaciones nuevas que nos puedan brindar esa información”, expresó.

Por último, la pareja invitó a visitar el establecimiento o a comunicarse por redes sociales. “Estamos a disposición de cualquier productor que quiera animarse, que quiera venir a ver lo que hacemos o quiera preguntarnos. Es algo que hacemos para que se tome la experiencia”, concluyeron.

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