Pidió salir de la cárcel, pero su propia confesión lo hundió: qué dijo José López sobre los bolsos
Su defensa pidió la condicional y los peritos del SPF fueron contundentes: no ve arrepentimiento genuino. La frase que soltó sobre los bolsos con nueve millones de dólares terminó jugando en contra.
La defensa del ingeniero tucumano José López intentó abrirle la puerta del penal de Ezeiza, pero el juez federal Rodrigo Giménez Uriburu le dijo que no. El exsecretario de Obras Públicas durante el kirchnerismo seguirá detenido después de que el magistrado rechazara su pedido de libertad condicional.
La negativa no se apoyó en un capricho: el juez tomó los informes interdisciplinarios del Servicio Penitenciario Federal (SPF), que arrojaron un "pronóstico de reinserción social desfavorable". Los especialistas marcaron, además, que el exfuncionario no muestra un arrepentimiento genuino ni parece haber comprendido el daño que provocó.
La frase que complicó al exfuncionario
En medio de las evaluaciones psicotécnicas, López habló de sus condenas y dejó una definición que pesó en la balanza: "Hice una de más para tener poder". La confesión, lejos de ayudarlo, reforzó la mirada de los profesionales sobre su conducta.
Cuando lo indagaron por los bolsos con nueve millones de dólares que le secuestraron en 2016 en General Rodríguez, el nacido en Concepción no asumió la responsabilidad. Prefirió atribuir lo ocurrido a circunstancias externas y aseguró que actuó por "temor".
Una suma de condenas que lo mantiene tras las rejas
El hombre oriundo de Concepción cumple una pena unificada de 13 años de prisión, con vencimiento fijado para el 16 de diciembre de 2030. Esa cifra surge de tres sentencias firmes: seis años por enriquecimiento ilícito en la causa de los bolsos, seis años por la causa Vialidad y un año y siete meses por portación ilegal de arma de fuego.
A ese historial se le suman fallos más recientes: cinco años en el caso Skanska y dos años y nueve meses en Sueños Compartidos.
Ni siquiera su conducta ejemplar de diez alcanzó para torcer el criterio judicial. Las áreas de Psicología y del Servicio Criminológico concluyeron que el exfuncionario kirchnerista hace una elaboración superficial de su conducta transgresora.
Por eso la Justicia Federal resolvió que continúe alojado en Ezeiza y le impuso un tratamiento psicológico obligatorio específico sobre delitos de corrupción.