Pidió ayuda a los gritos en un puente de Pocito y una vecina tomó una decisión que nadie esperaba
Una vecina de Pocito escuchó los gritos, salió a la calle y terminó haciendo algo que muchos no harían. Lo que vio en el puente, mientras un adolescente se desangraba, marcó para siempre la noche del Día del Estudiante.
Una vecina de Pocito se convirtió en testigo clave de la gresca que terminó con un adolescente de 17 años asesinado y su hermano gemelo gravemente herido durante los festejos por el Día del Estudiante. Azucena Arancibia, madre de 13 hijos, salió de su casa al escuchar gritos y piedrazos, y asistió a los mellizos apuñalados minutos antes de que uno de ellos se desplomara sobre un puente.
El hecho ocurrió en una fiesta privada en la Quinta Don Pedro, sobre calle Alfonso XIII, entre Calle 13 y Calle 14. Allí, según el relato de la mujer a Canal 13, un grupo de jóvenes se enfrentó con armas blancas y dejó como saldo a Uriel Ríos, de 17 años, con una herida punzocortante en el tórax, y a su hermano mellizo con cortes profundos en el tórax y el brazo izquierdo.
"Mamá, no te involucres"
Azucena escuchó el griterío desde su casa y se levantó asustada. Salió junto a su hija y lo primero que vieron fue al mellizo de Uriel pidiendo ayuda mientras sostenía a su hermano, que tenía el arma blanca clavada en el cuerpo. Uno de sus hijos le gritó que no se metiera, pero ella corrió igual hasta el puente frente a la entrada de la quinta.
"Soy madre de 13 hijos y nunca pensé si iba a ser malo o bueno, era una vida, era un niño", contó al borde del llanto. "Yo los ayudé por instinto", agregó, y aclaró que no conocía a los chicos ni sabía de dónde venían.
Al ver la gravedad de la herida, la mujer se paró en medio de la calle para frenar a los autos. "Yo quería que alguien nos llevara porque yo no tenía nada en qué llevarlo", relató. Un auto rojo pasó de largo, pero una camioneta gris frenó: su conductora los ayudó a subir a los adolescentes y los llevó a la guardia del Hospital Federico Cantoni.
Los minutos que nunca va a olvidar
Según el testimonio de Azucena, Uriel caminó apenas unos pasos antes de desplomarse sobre el puente. "Ahí quedó tirado porque ya no se pudo parar", indicó. Su hermano logró sentarse en el cordón, mirándolo atemorizado mientras sangraba por sus propias heridas.
Antes de perder el conocimiento, el adolescente le pidió a la vecina que llamara a su madre. "Llamen a mamá", repetía con dolor, según recordó la mujer. Su mellizo, también cortado, temía por la vida de su hermano: "No puede ser que a mi hermano le hagan esto", manifestaba.
Azucena contó que Uriel comenzó a ponerse blanco y sus labios morados. "No hablaba, no respiraba. Cuando lo llevaron no respiraba. Yo le vi mucha sangre, él tenía una camisa blanca completamente llena de sangre, pero el arma no la vi en ningún momento", detalló.
La mujer aseguró que nunca escuchó por qué se originó la pelea. "Solamente escuché muchos gritos, chicas gritando, pero en ningún momento escuché por qué se habían peleado, solo los gritos desesperados. Yo pienso que los chicos salieron a pedir ayuda", dijo. Minutos antes, según contó, por el micrófono de la fiesta pedían tranquilidad a los jóvenes.
La Quinta Don Pedro se alquila casi todos los fines de semana para cumpleaños de 15 y 18. Azucena aseguró que nunca había pasado algo así y que la zona es tranquila. "Los problemas que se generaron antes se solucionaron en el momento, pero nunca nada tan doloroso como esto", apuntó. "Es muy triste saber que niños sufrieron, que hay personas que ingresaron a este lugar con armas. Es terrible".
Uriel Ríos, oriundo de Rawson, fue trasladado en ambulancia y falleció minutos después por la gravedad de las lesiones. Su hermano gemelo permanece internado y su evolución es seguida de cerca por familiares y allegados.
Testimonio completo de Azucena Arancibia a Canal 13 San Juan.