Pidieron un Uber en Trelew, esperaron al conductor y lo que hicieron después descolocó a todos
Parecía un viaje más, hasta que el conductor llegó al punto de encuentro. La denuncia de Massoni apunta a la maniobra que usó el municipio de Trelew y a una multa que supera el medio millón de pesos.
El abogado y dirigente político Federico Massoni denunció que el área de Transporte de Trelew usó la aplicación de Uber para tenderle una trampa a un conductor: pidieron el viaje, esperaron a que llegara y le secuestraron el auto. La multa superó el medio millón de pesos.
El caso escaló después de que se conociera el mecanismo que el municipio de Gerardo Merino habría utilizado para sancionar a trabajadores de plataformas digitales. Según la reconstrucción que Massoni hizo pública en sus redes sociales, los propios inspectores oficiales abrieron la aplicación en sus teléfonos, solicitaron un automóvil y demoraron el rodado apenas el chofer arribó al punto de encuentro.
La maniobra que despertó las críticas
De acuerdo con el relato del dirigente, que se apoyó en declaraciones del jefe de Transporte en una radio local, el procedimiento terminó con el secuestro del vehículo y una sanción económica de 520.000 pesos. Massoni fue categórico: sin el llamado previo de la municipalidad, no habría existido el viaje y, por lo tanto, tampoco la infracción.
"Cruzó la ciudad pensando que tenía un cliente pero se tuvo que ir caminando, sin el auto que utilizaba para poder traer algo a la casa", lamentó el excandidato a intendente, que apuntó contra el impacto social de estas medidas en una ciudad golpeada por la falta de trabajo y el avance de la pobreza.
El Juzgado de Faltas, en la mira
Las críticas también alcanzaron al Juzgado de Faltas local. Según Massoni, el juez que firmó las dos multas reconoció ante un periodista que desconocía cómo habían llegado los agentes hasta esos automóviles. Para el dirigente, eso evidencia que las autoridades judiciales avalaron los castigos sin saber cómo se obtuvo la prueba acusatoria.
En su descargo, Massoni recordó que los funcionarios públicos solo pueden hacer aquello que una norma les autoriza de manera expresa, a diferencia de los vecinos. Y desafió al municipio a mostrar la ordenanza que habilita a un agente estatal a engañar sobre su identidad para fabricar una infracción.
Doble discurso
El mensaje final apuntó contra lo que consideró un doble estándar de la gestión de Merino: mientras el intendente exige a los vecinos usar solo taxis y remises locales, los propios funcionarios municipales eligen las aplicaciones digitales cuando viajan a Buenos Aires por gestiones oficiales.