Perú elige presidente: ¿Keiko o Sánchez? El balotaje que define dos modelos de país
¿Derecha o izquierda? Perú define su futuro en un balotaje con empate técnico. Conocé los perfiles de Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, sus propuestas y las denuncias que los persiguen.
Perú definirá este domingo quién será su noveno presidente en una década, en un balotaje que enfrenta a Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, dos candidatos con proyectos antagónicos y un alto rechazo ciudadano.
Las encuestas pronostican un empate técnico, con un importante porcentaje de indecisos que podría inclinar la balanza. El ganador asumirá el 28 de julio en medio de una crisis de credibilidad e inestabilidad institucional que ya derribó a siete mandatarios en los últimos diez años.
Keiko Fujimori: cuarto intento por la presidencia
La candidata de Fuerza Popular, de 51 años, llega con una extensa carrera política. Ganó la primera vuelta del 15 de abril con poco más del 17% de los votos, un porcentaje que refleja la fragmentación del electorado. Detrás quedó Sánchez con solo 12%.
Keiko es conocida desde que fue “primera dama” durante el gobierno de su padre, el fallecido dictador Alberto Fujimori, en los violentos años 90. Tras la caída del régimen, se lanzó a la política y hoy es una de las figuras más polémicas del país.
“Yo nunca voy a elogiar la criminal dictadura de su padre. Pero, en este contexto, el mal menor es Keiko Fujimori”, dijo Pedro Cateriano, expresidente del Consejo de Ministros, desde el centro político.
Esta es su cuarta postulación. Ya perdió en los balotajes de 2011, 2016 y 2021; en este último denunció fraude tras perder por solo 4000 votos. Si gana, será la primera mujer electa por voto directo en Perú. Hasta ahora, Dina Boluarte (2022-2025) gobernó pero asumió como vicepresidenta tras la destitución de Pedro Castillo.
Keiko luchó contra el estigma de la corrupción. Estuvo en prisión preventiva entre 2018 y 2020, pero llegó a estas elecciones con una sentencia del Tribunal Constitucional que la exculpó por la financiación irregular de sus campañas.
Con propuestas de “mano dura” frente a la creciente criminalidad, reivindica el modelo neoliberal y conservador, así como la gestión de su padre. Sus detractores la acusan de manejar el Congreso, donde Fuerza Popular tuvo gran influencia. “Ya controla el Congreso, el Tribunal Constitucional, la Junta Nacional de Justicia y la Fiscalía. Si llega al gobierno, viviríamos en una democracia autoritaria”, advirtió Ageo Ramírez, activista del Frente de Colectivos.
Para Ramírez, Keiko representa “la corrupción en dinastía. Solo ha sido congresista o primera dama, no tiene otro registro laboral”. La analista Urpi Torrado, de Datum Internacional, señaló que “ella representa el voto de la derecha y la continuidad del modelo económico vigente”.
Roberto Sánchez: el heredero de Pedro Castillo
Del otro lado, Roberto Sánchez, de 57 años, busca devolverle el poder a la izquierda tres años y medio después de la destitución de Pedro Castillo, condenado a 11 años de prisión por conspiración.
El candidato de Juntos por el Perú fue ministro de Comercio Exterior y Turismo de Castillo, reivindica su gestión y promete indultarlo si llega al gobierno. En campaña adoptó el “sombrero chotano”, símbolo campesino que identificó al exmandatario.
“Sánchez recoge el voto anti-Keiko y el que busca cambio de modelo económico, de Constitución y redistribución de la riqueza. Se autodenomina sucesor de Castillo”, explicó Torrado.
Psicólogo de profesión, nació en Huaral, a 80 km de Lima. Fue gerente municipal y desde 2021 es congresista. Sin embargo, también enfrenta denuncias judiciales: la fiscalía pidió más de cinco años de prisión por ocultar más de 57.000 dólares en aportes de campaña entre 2018 y 2020.
Ageo Ramírez calificó a Sánchez como “oportunista que se aprovecha del populismo. El mal menor sería Sánchez porque no tiene mayoría parlamentaria ni control de otros poderes. Ahí hay un balance”, afirmó.
El heredero de Castillo buscará unir el voto del campesinado postergado que lo respaldó en 2021 y que salió a las calles tras su derrocamiento, en protestas que dejaron decenas de muertos entre diciembre de 2022 y enero de 2023.