Peretti llega a San Juan con una comedia que nació de un director que casi nunca se ríe
Peretti llega a San Juan con la comedia que Daulte le acercó y que nació de un director danés que casi nunca hace reír. Lo que contó sobre el elenco y por qué la obra se sostiene sola.
Diego Peretti sube esta noche al escenario del Teatro Sarmiento con "El jefe del jefe", la comedia que lo reencuentra con Federico D'Elía y que llega a San Juan después de año y medio en cartel en Buenos Aires. Antes de la función, el actor habló del recorrido de la obra, de su relación con el cine y el teatro, y del cambio de paradigma que atraviesa al mundo audiovisual.
"Muy contentos con la repercusión que estamos teniendo, ya la obra probó una eficacia muy grande, estando un año y medio en CABA y estamos comprobando que esa eficacia se mantiene en los diferentes lugares donde vamos", contó sobre la respuesta del público en cada plaza.
Un texto que llegó de la mano de Daulte
La obra no fue una elección azarosa. Se la acercó Javier Daulte, con quien Peretti ya había trabajado en Los Vecinos de Arriba. Se trata de la adaptación de una película del danés Lars von Trier, un realizador con fama de provocador que, según el actor, solo incursionó una vez en la comedia.
"Es irreverente, es absurda, y nos gusta mucho realizarla", definió. Y agregó sobre el vínculo con su compañero: "Con Federico nos llevamos muy bien, nos conocimos hace mucho tiempo, es una gran persona, un gran actor".
El desafío, explicó, pasa por el lenguaje. "Es un poco absurda, disruptiva en cuanto al lenguaje clásico teatral, la verdad fue una apuesta hacerla porque, al ser una obra de esas características, no sabíamos bien si el espectador la iba a aceptar, y la aceptó". El boca a boca, dijo, fue extraordinario. También destacó el trabajo del resto del elenco: "Daulte le puso música, hay también dos actrices y dos actores que son extraordinarios, sin ellos sería imposible que la obra tuviera el picante que tiene".
"La verdad que se confabuló todo, es como un puchero de un sabor bastante original", graficó.
Dos populares en escena y el peso propio de la obra
Peretti y D'Elía arrastran años de popularidad, y la pregunta sobre si eso funciona como plus a la hora de girar por el país quedó flotando. Su respuesta fue medida: "No lo sé, la obra ya tiene un recorrido... Obviamente, que estemos nosotros dos desde ya que aporta algo comunicacional muy fuerte, pero la obra tiene como un peso propio, me parece".
El reencuentro de ambos dispara un recuerdo inevitable en el público: Los Simuladores. ¿Cansa el tema? "No, no, ni nos cansa ni nos deja de cansar, es algo que está presente en la gente, que sigue preguntando, lo cual es absolutamente válido, lógico y lo entendemos así, como algo que hicimos, que quedó y quedará por siempre en la memoria de la gente; pero nada más".
Cine, teatro y el oficio aprendido
Consultado sobre dónde se siente más cómodo, Peretti evitó elegir un bando. "Depende más de las historias. Yo me siento cómodo en los dos medios, estoy contento cuando el guion está bueno, el elenco es bueno, la producción es buena". Para él, más allá de las diferencias, ambos formatos comparten una convención: "un grupo de personas que se abocan a contar una historia" frente a alguien que se sienta a escucharla.
"Me gusta formar parte de quienes cuentan historias y a veces formar parte del ritual del espectador, de quien va a recibir ese cuento, pero a mí el cine o el teatro me gustan por igual. Y después de tantos años hay como un oficio aprendido, que eso sale medianamente automático".
La diferencia central, admitió, es el ida y vuelta. En el teatro la respuesta es inmediata; en el cine, en cambio, "está más ciego con respecto a la respuesta del espectador". "La tenés que intuir también, sobre todo en comedias, tenés que intuir en qué momento un espectador o la audiencia puede llegar a reírse y editar en consecuencia".
El paradigma que cambió con la pandemia
Sobre la ficción televisiva, ausente en su carrera desde hace tiempo, fue tajante: "Cambió radicalmente eso. Los cambios son vertiginosos en todo el sistema audiovisual". Y sumó un factor nuevo al debate: "Ahora, con la inteligencia artificial y todo lo que se viene, los actores nos tenemos que ir aggiornando, digamos, sobre todo en la manera o en la búsqueda de proyectos que nos gusten y que podamos llevar a cabo, porque los caminos son distintos".
Para Peretti, las plataformas ocupan el lugar que antes tenía la televisión y la era del celular terminó de modificar el patrón. "Yo no te sabría decir exactamente a dónde vamos ni si esto tiene larga vida o qué, pero es cierto que la ficción en la tele está un poquito de capa caída en nuestro país. Creo que a partir de la pandemia se dio vuelta el paradigma audiovisual".
La reflexión se cruza con la que días atrás planteó Juan José Campanella, autor de Se escribe con D, para quien el teatro es el formato que mejor resistió. Peretti coincidió sin dudar: "Sí, sí, sí, el teatro es como un reptil, ¿viste? Pasan las eras y sigue andando". La clave, según él, es la presencia del actor en carne y hueso y la menor dependencia de la tecnología y los costos. "De hecho, el teatro occidental es como 20 veces más antiguo que el cine, y bueno, eso quizás esté hablando por sí solo de la característica del arte teatral".
Su palabra sobre el caso Casciari
La entrevista también tocó el escándalo que envuelve a Hernán Casciari, sobre el que Peretti publicó un comunicado días atrás. Lejos de ampliar, fue escueto: "No, no, lo que pongo en Instagram, es todo lo que siento. Esa es mi palabra y no tengo más nada para agregar ni decir, si tuviera lo haría, pero no me surge nada para decir".
Consultado sobre si sintió la necesidad de pronunciarse cuando otros nombres famosos vinculados optaron por el silencio, respondió: "Sí, sí, tomalo así como una necesidad, podría no haberlo hecho, pero lo hice, sí. Si no lo hubiera hecho, también hubiera estado bien, porque es una noticia que va teniendo su propio crecimiento y no me involucra".
La cita en San Juan
"El jefe del jefe" se presenta esta noche a las 21 en el Teatro Sarmiento. La dirección es de Javier Daulte y el elenco lo completan Diego Peretti, Federico D'Elía, Juan Isola, Ariadna Asturzzi, Andrea Lovera y Cristian Jensen.
La sinopsis anticipa el enredo: un empresario inventa un presidente ficticio para evadir responsabilidades ante sus empleados. Cuando unos compradores extranjeros exigen conocer cara a cara al supuesto líder, contrata a un actor desocupado para encarnarlo, y el ardid desencadena un disparate que expone las apariencias y los mecanismos de poder laboral.
Las entradas van de 65.000 a 70.000 pesos y se consiguen en entradaweb.com.ar.