Perdió sus cerezos por una plaga y su tesis encontró una solución sorprendente

Una plaga destruyó sus cerezos y su tesis encontró una solución revolucionaria. ¿Cómo funciona la técnica que podría salvar la producción de fruta fina?

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Perdió sus cerezos por una plaga y su tesis encontró una solución sorprendente
Perdió sus cerezos por una plaga y su tesis encontró una solución sorprendente

Cuando Lihuén Adrián Soria Mercier vio morir sus cerezos en Lago Puelo, no imaginó que esa tragedia personal se convertiría en el motor de una investigación científica con potencial para transformar el control de plagas en la región. La mosca que arrasó su patio se volvió el eje de su tesis de licenciatura en Ciencias Biológicas, y los resultados podrían cambiar las reglas del juego.

El enemigo tiene nombre y apellido: Drosophila suzukii, una mosca de origen asiático que viajó por el mundo escondida en frutas y alimentos exportados. A diferencia de otras plagas, no espera a que la fruta se pudra: su ovipositor aserrado perfora cerezas, frambuesas y arándanos sanos justo antes de la cosecha, destruyendo su valor comercial.

¿Qué es la técnica del Insecto Estéril?

La TIE, como se la conoce, consiste en criar machos de la plaga en laboratorio, esterilizarlos con radiación ionizante y liberarlos para que compitan con los machos silvestres. Si una hembra se aparea con un macho estéril, pone huevos que nunca llegarán a larva, y rechaza nuevos intentos de cópula. Así, la población cae generación tras generación, sin usar un solo gramo de plaguicida.

El desafío era que los machos irradiados se comportaran como moscas normales. Para lograrlo, Soria Mercier usó un equipo de radiación gamma, el mismo que se emplea en braquiterapia contra el cáncer. La radiación de cobalto-60 daña el ADN de los insectos, pero no altera su comportamiento reproductivo.

Resultados que sorprenden

“La radiación indujo esterilidad completa: las hembras que se aparearon con machos irradiados pusieron huevos, pero ninguno desarrolló larvas”, explicó el investigador. La cantidad de huevos y las cópulas no mostraron diferencias con los machos silvestres, lo que garantiza que la técnica funcione en campo abierto.

La única diferencia fue la longevidad: la mitad de los machos irradiados vivió hasta 14 días, mucho menos que los no irradiados. Pero con liberaciones periódicas, ese margen se compensa sin perder eficacia.

Soria Mercier ya defendió su tesis y la aprobó, bajo la dirección de Diana Lorena Franco (CNEA y CONICET) y Gerardo de la Vega (INTA y CONICET). Además, publicó un resumen en la revista Desde la Patagonia. Difundiendo Saberes, de la UNCOMA.

“Este trabajo representa la unión entre mi vínculo con la región, los comienzos de mi formación científica y el deseo de aportar herramientas útiles para un manejo sustentable”, escribió en su tesis.

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