Perdió a su hijo hace 24 años en un choque y ahora alza la voz en General Alvear
Un conductor a exceso de velocidad, una fuga y un nene de 14 años que no volvió a casa. Veinticuatro años después, su mamá habló en General Alvear y contó qué la sostiene.
Viviana Perrone es referente de Madres del Dolor y mamá de Kevin Sedano, quien murió atropellado a los 14 años por un conductor que se dio a la fuga. Su testimonio volvió a sonar en General Alvear y puso sobre la mesa una discusión que sigue pendiente: qué penas reciben quienes provocan siniestros viales y cuánto se hace desde el Estado para prevenirlos.
La entrevista se dio en el marco de Noticiero Andino de General Alvear. Allí, Perrone repasó su historia y explicó cómo, tras la pérdida de su hijo, decidió convertir el dolor en una causa colectiva. Desde entonces integra Madres del Dolor, un espacio que contiene, acompaña y representa a familias que atraviesan situaciones similares.
Kevin tenía apenas 14 años cuando fue embestido por un vehículo que circulaba a exceso de velocidad. El conductor, según el relato, se dio a la fuga. Ese hecho, ocurrido hace 24 años, marcó un antes y un después en la vida de su madre y la empujó a militar por la seguridad vial.
El reclamo por penas acordes a los hechos
Durante la charla, Perrone se refirió a la realidad de los siniestros viales en la provincia y al pedido sostenido de las familias para que las condenas guarden relación con la gravedad de lo ocurrido. También mencionó proyectos que buscan avanzar en materia de prevención y justicia, con la intención de evitar que se repitan tragedias y de dar más herramientas a quienes quedan después de una pérdida.
Su trabajo, según contó, no se limita al acompañamiento de las víctimas: también apunta a generar conciencia sobre las consecuencias de las conductas irresponsables al volante, como el exceso de velocidad o el consumo de alcohol.
Un mensaje para las madres que perdieron un hijo
Uno de los tramos más sensibles de la entrevista llegó cuando Perrone se dirigió a las madres que atravesaron la muerte de un hijo. Reconoció que no hay palabras capaces de reparar una ausencia de esa magnitud, pero subrayó que no hay que transitar ese dolor en soledad y que el acompañamiento de otras familias que pasaron por lo mismo puede marcar la diferencia.
Su testimonio vuelve a instalar un tema que atraviesa a toda la sociedad y que, lejos de resolverse, sigue generando víctimas y familias enteras esperando respuestas.