Perdió a su esposa por la distancia al hospital y decidió vengarse de la montaña: 22 años después, el resultado conmocionó a todos
Los vecinos de Gehlaur tenían que recorrer 55 kilómetros para llegar al hospital. Él no se conformó con el desvío: agarró un martillo y se pasó 22 años picando la roca. Lo que logró del otro lado cambió la vida de todo el pueblo.
Dashrath Manjhi, un campesino de India, golpeó una montaña con un martillo y un cincel durante más de dos décadas hasta abrir un paso de 110 metros. La obra, que parecía imposible, redujo un trayecto de 55 kilómetros a solo 15 y le valió el apodo de "Mountain Man".
Todo ocurrió en Gehlaur, una aldea del estado de Bihar, en India. Allí, en 1960, Manjhi tomó una decisión que muchos consideraron una locura: romper la roca que separaba a su pueblo de los centros de salud y de los bloques vecinos.
El motivo que lo empujó a golpear la piedra
La historia tiene un origen trágico. Falguni Devi, su esposa, murió por no recibir atención médica a tiempo. La distancia entre la aldea y los hospitales más cercanos era demasiado grande, y el desvío obligado por la montaña le costó la vida.
Manjhi no se resignó. Sin maquinaria, solo con un martillo y un cincel, comenzó a golpear la montaña. Los habitantes de la zona debían rodear varios kilómetros para moverse entre los distintos puntos del distrito de Gaya, y él quería un camino directo.
El trabajo le llevó 22 años. El resultado fue un paso de 110 metros de largo, 9,1 metros de ancho y 7,7 metros de profundidad, que permitió cruzar de un lado al otro de la montaña.
El impacto del camino en la comunidad
Según el Departamento de Turismo del Gobierno de Bihar, la obra redujo el recorrido entre los bloques de Atri y Wazirganj de 55 a 15 kilómetros. Un cambio enorme para los vecinos, que durante generaciones habían tenido que dar un rodeo interminable.
El gesto le valió a Manjhi el apodo de "Mountain Man" ("Hombre de la Montaña") y lo convirtió en un símbolo de la perseverancia para los habitantes de la región.
Manjhi falleció en 2007, a los 73 años. Tiempo después, en Gehlaur se construyó un memorial en su honor que hasta hoy recuerda la obra que llevó adelante durante más de dos décadas.