Perdió 60 chivas, un dron las encontró a 18 km y lo que hizo al verlas te parte el alma
Don Pascual tiene 82 años y vive solo en un puesto sin luz ni familia, a 40 km de la Ruta 17. Cuando sus 60 chivas desaparecieron, un vecino salió a buscarlas con un dron y las encontró a 18 km. Lo que pasó después del reencuentro movilizó a toda la comunidad.
Don Pascual Railaf, un criancero de 82 años, vivió cinco días de angustia tras perder a sus 60 chivas en pleno campo de Picún Leufú. La historia dio un giro cuando un vecino salió a buscarlas con un dron y las ubicó a casi 18 kilómetros de su puesto.
El hombre vive en un puesto ubicado a unos 40 kilómetros campo adentro de la Ruta 17, cerca de la localidad neuquina de Picún Leufú. Allí, hace unos cinco días, notó que su piño ya no estaba. Las chivas se habían escapado.
La desesperación de Railaf se viralizó cuando un medio local lo entrevistó. Entre lágrimas, el criancero recordaba a cada uno de sus animales, a los que incluso les había puesto nombres.
“Pido por mis animales, que aparezcan. Tengo chivas negras overas, dos chivitos negros y un castrón blanco. También cabrillas: Muñeca, Mimosa y Mariposa. Los tengo que encontrar”, se lamentaba en un pedido que llegó al corazón de toda la comunidad.
El hombre contó que no tenía un caballo para salir a buscarlas y que su estado físico no se lo permitía: una lastimadura en un pie le dificultaba caminar y lo dejaba muy limitado para alejarse de su puesto.
El dron que cambió la historia
El pedido de Don Pascual no pasó desapercibido para Juan Villanova, quien decidió ir hasta la zona con su dron para intentar rastrear a los animales extraviados.
En el primer vuelo, la tecnología hizo lo suyo: localizó al piño completo. Las chivas habían cruzado cañadones e incluso la Ruta 17, y se encontraban a unos 18 kilómetros del puesto del criancero.
Villanova se reunió con Don Pascual y le mostró las imágenes. El octogenario las reconoció de inmediato y las fue nombrando una por una desde la toma aérea.
“Ahí van mis chivitas queridas, carajo. Pobrecitos mis animalitos, mirá donde andan”, repetía entre sollozos.
Fuentes consultadas por LM Neuquén descartaron que la desaparición haya sido producto de abigeato o de algún hecho ilícito. Todo indica que los animales simplemente se escaparon.
Personal policial de la zona, la Brigada Rural y los puestos vecinos colaboraron en la ubicación, el traslado y la entrega de las chivas a su dueño.
“Estoy feliz con mis chivitos. Están todos los que se me habían perdido. Menos mal que hay gente gaucha carajo”, agradeció Railaf.
Un regalo inesperado para seguir cuidándolas
La solidaridad no terminó con el reencuentro. Una vecina de la comarca le obsequió a Don Pascual una yegua llamada Milagros, para que pueda recorrer el campo y vigilar a sus chivas.
“Sus chivas representan su única y más preciada propiedad. Al perderse, Pascual quedó en una situación desesperante, triste y desahuciada”, contó Villanova a Canal 7.
El vecino solidario describió al criancero como un hombre humilde, cerrado y solitario, que vive en un puesto alejado y carece de todo: no tiene luz eléctrica, amigos ni familiares, y no se relaciona con otras personas.
“No iba a durar mucho sin sus chivas”, aseguró Villanova, al recordar la difícil situación que atravesaba el hombre antes de que el dron diera con el paradero de su piño.