Peleó con el asesino de su novia y lo dejó noqueado: "Le pegué con un caño"

Una mujer le contó a su hermana que iba a denunciar a su expareja. Esa noche, un llamado lo cambió todo. En el juicio, el novio de la víctima contó cómo terminó la pelea con el acusado.

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Peleó con el asesino de su novia y lo dejó noqueado: "Le pegué con un caño"
Peleó con el asesino de su novia y lo dejó noqueado: "Le pegué con un caño"

El Tribunal Penal Dos de Posadas vivió una jornada cargada de testimonios en la segunda audiencia del juicio contra Carlos Ramón Gómez (66), el exgendarme acusado de haber matado a balazos a su expareja, María Esther Barreda (36), el 9 de diciembre de 2001.

Por la sala desfilaron cinco testigos: peritos, allegados a la víctima y su hermana. Todos coincidieron en un punto: el vínculo entre Gómez y Barreda estaba marcado por el maltrato y el control.

El relato del forense y la psiquiatra

El primero en declarar fue Juan Antonio Galuppo, el forense que realizó la autopsia. Jubilado en 2019 tras 27 años de profesión, explicó que el cuerpo presentaba "tres heridas de bala por arma de fuego" y precisó que la víctima "no fallece en la inmediatez". Dos de los impactos, detalló, eran "grandes, a la altura del abdomen y el tórax, de forma descendente".

Después fue el turno de Norma Lapuente, psiquiatra de adultos. La profesional contó que en su entrevista con el acusado notó rasgos de memoria normales, pero también de "grandeza y exaltación", sobre todo cuando hablaba de su profesión. "Hablamos mucho de su profesión, con una actitud diferente al resto del examen, porque era algo muy importante para él", señaló.

Tras esas declaraciones, el fiscal Glinka advirtió una posible indefensión de los defensores del acusado, Olga Anahí Tabacchi y Mauricio Vergara, porque "pasaron testigos y la defensa se rehúsa a realizar preguntas". Vergara rechazó la acusación y sostuvo que es una postura tomada: "esta causa no debería ser más juzgada, es un acto legalmente inexistente".

La pelea con el novio de la víctima

El testimonio más crudo llegó con Ramón De Olivera Moreira, la pareja de María Esther al momento del crimen. Contó que la conoció en un baile y que la relación se fue dando de a poco durante un año, hasta que ella le presentó a sus hijos y él a sus padres.

"Ella me comentaba que estaba saliendo de una relación con su ex marido, que tenían muchos problemas de separación entre ellos, y que él era una persona hostigadora", recordó el testigo, que sabía que Gómez era gendarme.

Sobre la noche del hecho, De Olivera relató que volvía de jugar a la pelota cuando María Esther le pidió hablar porque había un problema. "Cuando estaba en el baño escuché 3 disparos, por lo que salí de bañarme rápido, como estaba y vi que el hombre me apuntaba con el arma".

El hombre se cubrió y logró enfrentarlo. En el forcejeo, según su relato, "se cayó el arma y él quedó tirado en el suelo. Ahí volví hacia ella, pero él apareció de vuelta atrás mío y volvimos a pelear. Le pegué con un caño y quedó noqueado".

De Olivera volvió a la casa y dejó al agresor tendido, pero cuando salió otra vez, el gendarme ya no estaba. "No llegamos a hablar y la llevé rápido al hospital. Después de un tiempo me dijeron que ella falleció", lamentó.

"Era violento y no le daba el lugar de mujer"

Elena, amiga de la familia, también declaró. Recordó que conoció a María Esther cuando era ama de casa y después puso un negocio de bijouterie. Sobre el vínculo con Gómez, fue tajante: "según lo que me contaba ella, él era violento y una persona que no le daba el lugar de mujer. Cosas horribles".

Cuando el fiscal le pidió precisar esa frase, la testigo ahondó: "no podía tomar decisiones, estaba sometida a las decisiones de él". Además, describió una persecución constante: "Cuando se enteraba que ella salía, él la perseguía".

El testimonio de la hermana

Quien cerró la ronda fue Fernanda, hermana de la víctima, que reconstruyó los maltratos que María Esther padeció desde que llegó a Posadas en junio de 2000, invitada por la familia que vivía en Salta para el cumpleaños 15 de su sobrina Jésica, una de los tres hijos de la pareja.

"Al pasar varias semanas comencé a ver el trasfondo", relató. Según contó, su hermana le confesó que ese año habían tenido problemas porque salió a la luz que Gómez tenía un hijo de la misma edad que el hijo mayor de ambos.

Para Fernanda, que su expareja se enterara de la relación con De Olivera "habrá tocado su ego, porque era manipulador, psicópata, un depredador". Las discusiones, dijo, se prolongaron más de un año por la manutención de los tres hijos y después por la nueva relación amorosa.

Sobre el domingo 9 de diciembre, recordó un almuerzo familiar por la visita de un sobrino llegado de Salta. "Cuando terminamos de comer, ella se fue rápido a la habitación y él se metió para empezar a discutir, hasta que escuchamos golpes".

Después, su hermana salió y le dijo a Gómez que al día siguiente iría a Gendarmería a contar todo porque estaba cansada. Esa advertencia hizo que el imputado se retirara enojado.

Más tarde, María Esther fue a hacer una cobranza de su negocio y luego a ver a su novio. En horas de la noche, Fernanda escuchó a su sobrino gritar al atender el teléfono: "no no, la mató, la mató".

La testigo también mantuvo una breve comunicación con Gómez, que le dijo: "andá a buscar a tu hermana que la maté, está en la casa del novio. Lo único que te pido es que te hagas cargo de tus sobrinos, porque yo me voy a pegar un tiro".

Fernanda fue con sus dos sobrinos mayores a la casa de De Olivera. Al llegar, ya había patrulleros y la ambulancia estaba en camino al hospital. "Pasaron 20 minutos y nos dijeron que ella había llegado sin vida", indicó, mientras el imputado la miraba con una mueca de sonrisa y distendido durante buena parte del relato.

"25 años esperamos por esta oportunidad, en su momento no fuimos escuchados, nadie investigó. Pasaron 25 años de condena para la familia y amistades, 25 años de un calvario que nunca se cerró", lamentó la mujer.

El juicio entró en un cuarto intermedio hasta las 8:30 de mañana, cuando las partes expongan sus alegatos y el tribunal dé a conocer la sentencia.

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