Pedaleando hacia ningún lado: la odisea de un hombre que escapó del desierto petrolero

¿Qué lleva a un hombre de 49 años a cruzar el país en bicicleta con una carpa al hombro? La historia de Diego Carrión, un ex trabajador petrolero que escapó del desierto de Comodoro y ahora busca trabajo en Córdoba.

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Pedaleando hacia ningún lado: la odisea de un hombre que escapó del desierto petrolero
Pedaleando hacia ningún lado: la odisea de un hombre que escapó del desierto petrolero

Diego Carrión, de 49 años, recorre las rutas argentinas en bicicleta tras quedarse sin trabajo en Comodoro Rivadavia. Su escala en Santa Rosa para reparar el celular es apenas una pausa en una travesía que busca sobrevivir y encontrar un nuevo horizonte laboral.

Nacido en Lavalle, Mendoza, Diego trabajó desde niño en la chacra y la cosecha. "Se ganaba muy poco, así que de joven me fui… Arranqué con un bolso a dedo y llegué a Comodoro", recuerda. Allí se desempeñó como albañil, pintor y electricista, pero el boom petrolero se desvaneció. "Aquello es un desierto… no queda nadie. Se terminó el negocio del petróleo y todas las empresas se fueron para Vaca Muerta", lamenta.

¿Quién es Diego Carrión?

Este mendocino de 49 años formó pareja en Comodoro y tuvo a su hija Diana, hoy de 31 años y residente en Ushuaia, a quien no ve desde hace tiempo. Separado, decidió armar las alforjas y salir a la ruta 3 hace menos de un mes. "No tengo grandes sueños, solo busco sobrevivir y conseguir trabajo. Viajo con carpa y lo básico, pedaleando entre 80 y 120 kilómetros por día", explica.

La travesía por La Pampa

Desde Comodoro, pasó por Trelew, Sierra Grande y Río Colorado. Allí tomó la ruta 154 hasta empalmar con la 35. "Llegando a Perú me agarró una tormenta bárbara y me mojé todo, pero por suerte a la Policía de Ataliva Roca le avisaron que venía un loco en bicicleta y me fue a buscar", relata entre sonrisas. Tras la asistencia, armó su carpa en inmediaciones de Canal 3, en Santa Rosa. "En cuanto tenga mi celular sigo para Córdoba, creo que para Mina Clavero, y si consigo trabajo ahí me quedo", completa.

Mirada crítica sobre el país

Mientras pedalea, lo acompaña una radio portátil. Sobre la coyuntura nacional, dispara: "No tenemos rumbo… vamos para cualquier lado. Las empresas se están yendo y las pymes se cierran porque los matan con las importaciones". Sus aspiraciones se ajustan a la crudeza del presente: "¿Si tengo sueños? Los tenía a los 30 años. Ahora todo pasa por sobrevivir, ¿qué voy a soñar… con comprarme un auto o una casa?"

Sin embargo, no pierde la vitalidad. Se define como apasionado por la lectura y la radio, hábitos que alimentan su lucidez mientras devora kilómetros. Pronto partirá de la capital pampeana, como tantos otros caminantes. Diego pedalea en busca de una tierra más amigable para salir adelante. "Pedalear por la vida es un viaje de transformación personal", reflexiona.

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