Pedalea 1.500 kilómetros con una guitarra y una rodado 26: el destino que lo espera en Jujuy
¿Qué destino lo espera en Jujuy y por qué esta será su última gran aventura sobre dos ruedas? Leandro pedalea desde Santa Fe con una rodado 26 y una guitarra, rumbo a la Quebrada.
Leandro Bolondi salió de Casilda, Santa Fe, con una bicicleta rodado 26 y una guitarra. Su meta: llegar a la Quebrada de Humahuaca, en Jujuy, antes de colgar los pedales para siempre.
El cicloviajero es músico y viene recorriendo las rutas argentinas con un objetivo que lo entusiasma: conocer uno de los paisajes más emblemáticos del norte del país. La travesía ya lo tuvo como protagonista en la localidad cordobesa de Hernando, donde lo entrevistó RH1. Desde allí pensaba seguir hacia el Valle de Calamuchita antes de encarar el largo camino rumbo al norte.
Pero este no es un viaje más. Leandro lo define como su última gran aventura antes de asentarse, construir su casa de barro y arrancar una etapa distinta.
El objetivo que lo mueve: la Quebrada jujeña
Aunque le faltan cientos de kilómetros, tiene claro cuál es el punto culminante de su recorrido: llegar a Humahuaca, recorrer la Quebrada y disfrutar de los paisajes del norte argentino. Después planea bajar hacia el sur por la zona cordillerana hasta Río Negro.
El itinerario le llevará varios meses y su idea es regresar entre marzo y abril de 2027. Para Leandro, Jujuy representa mucho más que un destino en el mapa: es la chance de descubrir otras culturas, cruzarse con gente nueva y reconectarse con la naturaleza.
“Esto de compartir con gente, conocer gente, historias nuevas, culturas nuevas. Es lo más lindo que me llevo”, contó sobre lo que más disfruta de sus andanzas.
Cómo nació la pasión por pedalear
Leandro viaja desde 2019, aunque al principio lo hacía en colectivo o a dedo. La idea de largarse a pedalear distancias largas apareció a fines del año pasado, mientras organizaba su mudanza a La Paz, Entre Ríos.
Había vuelto a Casilda para pasar las fiestas y necesitaba trasladar su bicicleta hasta su nuevo domicilio. “Si me voy a vivir a Entre Ríos, tendría que llevarme la bici porque me va a servir para trabajar”, recordó que pensó.
Primero evaluó mandarla como encomienda o subirla a un colectivo, pero terminó tomando una decisión que le cambiaría la forma de viajar. “Dije, nah, me voy en bici”, relató. Y no eligió el camino más corto: “Ya que me voy en bici, no me voy directo. Y me fui a Uruguay”, contó entre risas.
Esa primera experiencia le abrió la puerta a una pasión que ahora quiere despedir con un recorrido mucho más ambicioso. “Yo viajo desde 2019, pero siempre viajé en colectivo o a dedo. Y a fines del año pasado descubrí esto que es hermoso”, aseguró.
Una rodado 26 que se fue mejorando a los pedales
Leandro no usa una bicicleta especialmente preparada para travesías largas. Pedalea una rodado 26 que fue adaptando y arreglando a medida que sumaba kilómetros. “Cuando la agarré para ir a Uruguay estaba al 20%, ahora está al 80, ponele”, comentó con humor.
También recordó los problemas que enfrentó en sus primeros viajes, como cuando llegó a Uruguay con los frenos flojos. “Imaginate llegar a Uruguay sin freno”, expresó.
Más allá de las dificultades mecánicas, sigue apostando a este medio de transporte porque le permite avanzar a su ritmo, parar en los pueblos y compartir experiencias con la gente que se cruza en el camino.
“Va a venir por lo menos una década de quietud”
El motivo detrás de semejante travesía es claro. Cuando termine su recorrido por Jujuy y el sur argentino, Leandro planea instalarse en La Paz, Entre Ríos, y llevar una vida más tranquila. “Va a venir por lo menos una década de quietud”, afirmó.
Antes quiere darse un último gusto sobre dos ruedas. “¿Y cómo me despido de esto? Que es algo que uno se encariña y es un viaje de ida”, reflexionó. Su plan para los próximos años incluye construir una casa de barro, tener una huerta y trabajar para concretar esos objetivos.
“Cuando llego, cuelgo la bicicleta, como quien dice, y a ponerse a laburar firme”, expresó.
“Te cansás de mirar afuera y empezás a mirar adentro”
Para Leandro, viajar en bicicleta no es solo conocer paisajes nuevos. También es una forma de reflexionar y valorar lo cotidiano. “Te conecta con vos. Te ayuda mucho al autoconocimiento, a conectarte también con la naturaleza”, señaló.
Incluso contó que después de varias horas pedaleando llega un momento en el que deja de mirar el paisaje para concentrarse en sus propios pensamientos. “Te cansás de mirar afuera y empezás a mirar adentro”, describió. Y cerró con una reflexión que resume su experiencia: “¡Loco, gracias! Gracias, tengo dos piernas”.
Cómo seguir el viaje de Leandro
El cicloviajero comparte sus recorridos y aventuras en redes sociales, donde recibe el apoyo de quienes siguen su historia. Se lo puede encontrar como @pedaleandro.acordes en Instagram, TikTok y YouTube.
Mientras tanto, Leandro sigue pedaleando con la ilusión de conocer Humahuaca y descubrir los paisajes de la Quebrada jujeña. Su historia muestra que no hace falta una bicicleta sofisticada ni grandes recursos para lanzarse a la aventura: alcanza con animarse a salir y tener un destino que motive a seguir pedaleando.