Pasó 8 años sin correr tras perder una pierna en Afganistán: el día que hizo algo que nadie esperaba
¿Cómo hizo un veterano amputado en la guerra de Afganistán para correr 160 kilómetros en poco más de 16 horas, después de 8 años sin calzarse unas zapatillas?
Adam Popp era miembro de la Fuerza Aérea de Estados Unidos cuando, durante una misión en la guerra de Afganistán en 2007, una explosión le cambió la vida: los médicos tuvieron que amputarle una pierna. Lo que vino después parecía un camino sin retorno al deporte.
Durante años, el estadounidense llevó una vida sedentaria y se mantuvo alejado de toda actividad física. Esa rutina se extendió hasta 2015, cuando recibió una prótesis diseñada específicamente para correr y decidió probar suerte en el atletismo.
De las pistas cortas a las distancias imposibles
El regreso fue progresivo. Primero se animó a carreras de 5 kilómetros y, en menos de un año, ya había completado una maratón entera. Con el correr de los entrenamientos, su cuerpo y su cabeza se volcaron a un terreno mucho más exigente: las pruebas de resistencia.
El gran golpe llegó en 2024, cuando participó de la Raven 24-Hour 100 Miler el 17 de febrero. Allí, Popp cubrió 160,9 kilómetros en 16 horas, 13 minutos y 43 segundos. Esa marca le valió un récord Guinness en la categoría LA1, reservada para atletas con amputación unilateral por encima de la rodilla.
Pero no fue el único registro que rompió esa jornada: también corrió 100 kilómetros en 9 horas, 57 minutos y 7 segundos, y alcanzó una distancia total de 164 kilómetros en 24 horas.
Siete récords Guinness y una colección de maratones
Lejos de conformarse, Popp siguió sumando kilómetros y desafíos. Completó más de 30 maratones y ultramaratones, participó de la Maratón de Boston y se convirtió en el primer atleta amputado por encima de la rodilla en terminar la JFK 50 Mile, una prueba de 50 millas.
Hoy acumula siete récords Guinness y sigue compitiendo en carreras de larga distancia. “Es un testimonio del poder de la resiliencia y del espíritu humano, así como de la capacidad de crecer después de un hecho traumático”, aseguró cuando le confirmaron sus marcas.
Así, Adam Popp convirtió una herida de guerra en una vida marcada por desafíos extremos y récords mundiales.

