Parecía cosa de chicos, pero en Mendoza se diagnostica celiaquía a los 80: los casos que nadie espera

Se cree que la celiaquía es cosa de chicos y que se detecta por dolor de panza. Pero en Mendoza hay diagnósticos a los 80 años y síntomas que no pasan por el intestino. ¿Quiénes deberían hacerse estudios sin esperar señales?

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Parecía cosa de chicos, pero en Mendoza se diagnostica celiaquía a los 80: los casos que nadie espera
Parecía cosa de chicos, pero en Mendoza se diagnostica celiaquía a los 80: los casos que nadie espera

La enfermedad celíaca puede aparecer en cualquier momento de la vida y no siempre da señales digestivas. En Mendoza, la OSEP registra entre 80 y 100 nuevos diagnósticos por año desde 2022, y una especialista revela quiénes deben estar alerta.

La licenciada María Soledad Ciurletti, nutricionista (Mat. 952), especialista en enfermedad celíaca, integrante del equipo de estudios sobre esta patología de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) y referente del área "Ser Celíaco" de OSEP, confirmó que la cifra se mantiene estable. “Sigue siendo de alrededor del 1% de la población mundial y, en Argentina, el porcentaje ronda el 1,5 y 1,6%”, señaló.

Actualmente, la obra social tiene 3.106 afiliados diagnosticados con celiaquía, aunque no todos continúan en seguimiento activo. Entre 2022 y la actualidad, el área de celiaquía registró un promedio de 80 a 100 nuevos pacientes por año, mientras que mensualmente ingresan entre cinco y diez personas con un diagnóstico reciente.

Los números que dejó la pandemia

Ciurletti recordó que 2021 fue el año con menos diagnósticos registrados, algo que atribuyó al contexto de coronavirus y la reducción de estudios médicos: “Bajaron muchísimo los diagnósticos porque no se hacían endoscopías”.

No es solo cosa de chicos

La especialista remarcó que la celiaquía no tiene una edad determinada de aparición. Puede comenzar desde los primeros meses de vida, cuando el bebé entra en contacto con el gluten, aunque la mayor frecuencia de diagnóstico se da a partir de los tres años. También puede detectarse en la adultez o en personas mayores. “He tenido pacientes de 80 años con diagnóstico de enfermedad celíaca”, contó.

Hay quienes atraviesan largos períodos sin síntomas evidentes. En esos casos, la enfermedad puede descubrirse a partir de un estudio familiar cuando otro integrante fue diagnosticado. Cuando sí se presentan, los síntomas clásicos suelen estar relacionados con el aparato digestivo: diarrea, esteatorrea, constipación, distensión abdominal y otros malestares gastrointestinales.

Pero Ciurletti advirtió que también existen manifestaciones no gastrointestinales que pueden llevar a investigar la enfermedad. Entre ellas mencionó las anemias que no responden al tratamiento habitual, la osteoporosis y la osteopenia tempranas. Esto ocurre porque la alteración de las vellosidades intestinales afecta la capacidad del organismo para absorber correctamente los nutrientes.

¿Qué pasa si no se trata a tiempo?

La falta de diagnóstico y tratamiento puede generar consecuencias derivadas de la mala absorción. A corto plazo, pueden aparecer avitaminosis, cansancio y caída del cabello, entre otros signos. A largo plazo, la enfermedad sin tratamiento puede asociarse a complicaciones de mayor gravedad. "Puede tener consecuencias como un linfoma de intestino”, ejemplificó la especialista.

Por eso, hay grupos que deben prestar especial atención: los familiares de primer grado de una persona celíaca, y las personas con determinadas patologías autoinmunes o alteraciones genéticas como diabetes tipo 1, artritis, lupus y enfermedad de Hashimoto, además de los síndromes de Down y Turner.

El desafío de vivir sin gluten fuera de casa

Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento requiere una dieta estricta libre de gluten. Para muchos pacientes, el principal desafío no está en saber qué alimentos pueden consumir, sino en sostener la alimentación cuando salen de casa. “Lo que más cuesta al principio es lo social, lo fuera de casa. Es decir, eventos sociales donde tienen que compartir comida”, explicó Ciurletti.

Las reuniones familiares, los restaurantes y los eventos pueden generar dificultades cuando quienes preparan los alimentos desconocen cómo evitar la contaminación o no tienen en cuenta las necesidades de la persona celíaca. La especialista también alertó sobre la desinformación en redes sociales, donde circulan conceptos incorrectos. Uno de los principales es creer que una persona celíaca puede consumir pequeñas cantidades de gluten ocasionalmente.

“La cuestión acá es o sos celíaco o no lo sos”, afirmó Ciurletti, y remarcó que incluso pequeñas cantidades de gluten pueden provocar daño intestinal aunque no se presenten síntomas inmediatos. También señaló que existen dudas dentro de la comunidad científica respecto del consumo de determinadas variedades de avena certificada como libre de gluten, por lo que considera que la evidencia disponible todavía no permite asegurar su seguridad para todas las personas celíacas. Por eso, la recomendación siempre es consultar con un profesional y despejar cualquier duda en el consultorio.

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