Paraná cumple 200 años: la ciudad que nunca fue fundada y las huellas que aún guarda

¿Sabías que Paraná nunca fue fundada y que su nombre original era otro? La ciudad cumple 200 años y todavía guarda edificios que cuentan su historia. ¿Cuáles son los que marcaron su identidad?

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Paraná cumple 200 años: la ciudad que nunca fue fundada y las huellas que aún guarda
Paraná cumple 200 años: la ciudad que nunca fue fundada y las huellas que aún guarda

La capital entrerriana celebra dos siglos de historia con un recorrido por los edificios, esquinas y paisajes que construyeron su identidad. Paraná no tuvo acta de fundación. Nació como Baxada de la otra Banda del Paraná, un caserío que fue creciendo hasta que la Asamblea del Año XIII lo elevó al rango de villa el 25 de junio de 1813. Trece años después, en 1826, ya era ciudad.

La vida urbana se organizó alrededor de la plaza principal. Allí se levantaron las instituciones sociales, educativas, políticas y religiosas, y allí quedaron los testimonios de los edificios que aún se mantienen en pie y de los que fueron demolidos. Calles angostas y sinuosas, un paisaje único junto al río y una arquitectura rica que se fue armando paso a paso, como el propio transcurrir del tiempo.

Una escuela para el Centenario

En 1910, una ley nacional impulsada durante la presidencia de Roque Sáenz Peña dispuso la construcción de escuelas en todo el país para conmemorar los cien años de la Revolución de Mayo. La Escuela del Centenario de Paraná abrió sus puertas el 25 de septiembre de 1914, durante la gobernación de Faustino M. Parera.

El proyecto arquitectónico, obra de los ingenieros Molina Civit y Giré, pertenece a ese grupo de establecimientos educativos construidos para el Centenario. El exterior, de neoclasicismo francés, está coronado por una gran cúpula vidriada. Su planta en forma de T contiene un espacio central monumental con hall de entrada, anfiteatro y biblioteca, y se extiende en galerías cubiertas hacia las aulas. Es uno de los edificios más emblemáticos y representativos de la ciudad.

El siglo XIX y la Batería

En los primeros años del siglo XIX, la Batería custodiaba el paso por el río Paraná desde el sector más estratégico de la barranca. Su función era defender a la población de posibles ataques desde el agua. Hoy se llega hasta ella por la Alameda de la Federación, pasando las rotondas de La Danza de la Flecha y del Monumento a Urquiza. Desde ese balcón se observa el Puerto Viejo y una postal majestuosa del río con Santa Fe de fondo.

Tras la muerte de Urquiza, su viuda Dolores Costa donó esas tierras a la Municipalidad de Paraná para que los habitantes tuvieran un espacio de esparcimiento público. El parque se inauguró como Plaza Urquiza el 24 de diciembre de 1895. Más tarde, durante la intendencia de Francisco Bertozzi, adquirió su fisonomía actual. Hoy cuenta con 44 hectáreas organizadas en tres niveles: Costanera Alta, Media y Baja.

En ese paisaje se destacan el Monumento a Urquiza, inaugurado en 1920, y La Danza de la Flecha, obra del escultor Luis Perlotti donada por el Dr. Pedro E. Martínez en 1935 para ser emplazada en un lugar público. Ambas esculturas están al final de la antigua Avenida Rivadavia, hoy Alameda de la Federación.

Las esquinas que cuentan la ciudad

La esquina noroeste de Urquiza y San Martín es uno de esos puntos inevitables para residentes y visitantes. Allí, la prestigiosa tienda Gath & Cháves de Buenos Aires, propiedad de Alfredo Gath y Lorenzo Cháves, abrió su sucursal paranaense el 27 de septiembre de 1904 en calle 25 de Mayo. En 1928 construyó un local propio sobre la propiedad que la familia Idoate poseía desde principios del siglo XIX en esa esquina.

El edificio, de lenguaje ecléctico, se desarrolló en dos plantas con grandes aventanamientos de dinteles rectos separados por pilares ornamentados. El mayor despliegue decorativo está en la ochava, donde se ubica el ingreso principal, con una marquesina de hierro sostenida por tensores. Sobre la entrada se distingue la única abertura con dintel curvo, realzada por la cornisa y rematada en un frontón rectangular. Un basamento de granito sostiene la construcción, coronada por una cornisa decorada. En 1978 la tienda cerró tras 74 años de actividad y el edificio fue reciclado para uso bancario bajo distintas denominaciones.

En la esquina de San Martín y 25 de Mayo funcionó el Banco de Londres y América del Sud. La sucursal local abrió al público el 15 de diciembre de 1909 en una de las esquinas de la Plaza 1° de Mayo. Según las crónicas de las Páginas de Oro de Alfeo Zanini, la inauguración se dio bajo la gerencia de W.Y. Mackinnon, sucedido en 1916 por R. Larbky y desde 1917 por H. Hopwood. El banco, establecido en Argentina desde 1862, fue demolido en circunstancias que se desconocen. En ese lugar estuvo la recordada Tienda Preston, una de las más populares de la ciudad, y hoy funciona un café y restaurante.

La arquitectura es un instrumento indispensable para la identidad de las ciudades y un testigo de cómo Paraná se fue construyendo de a poco, mirando al futuro. Este año, la ciudad cumple 200 años y este recorrido es un homenaje a esa historia que sigue viva.

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