Para no ser pobre en Rosario ya hay que ganar $1,8 millón: qué pasó con la carne y el pan
La canasta rosarina volvió a subir en septiembre y el piso para no ser pobre ya supera el $1,8 millón. Pero lo que pasó con la carne y el pan dentro de la canasta explica por qué el número final no fue peor.
Una familia tipo de Rosario —dos adultos y dos chicos— necesitó en septiembre $1.822.551 para cubrir sus necesidades básicas y no quedar debajo de la línea de pobreza, de acuerdo con el relevamiento mensual de la Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Para comprar solo los alimentos indispensables y esquivar la indigencia, en tanto, el piso de ingresos se fijó en $703.598.
El umbral de pobreza de ese hogar subió $44.318 en apenas un mes: venía de $1.778.233 en agosto y trepó a $1.822.551 en septiembre. La canasta básica total avanzó 2,5% respecto del mes previo y la alimentaria, 2,3%, incrementos más moderados que el salto del mes anterior, aunque siempre en alza.
Cuánto subieron los precios en lo que va del año
Siempre según el informe de la UNR, para ese hogar conformado por un varón de 42 años, una mujer de 40, una hija de 10 y un hijo de 6, la canasta total acumuló un alza de 35,9% en los primeros nueve meses de 2026 y de 38,8% frente a septiembre del año pasado. La alimentaria, por su parte, se encareció 37,8% desde diciembre y 42,8% en la comparación interanual.
La Usina de Datos explica que las dos mediciones miden cosas distintas. La canasta básica alimentaria marca la línea de indigencia; la total le suma los bienes y servicios no alimentarios esenciales y así determina el umbral de pobreza. La metodología local también contempla la composición de cada hogar y si la vivienda es propia o alquilada.
Verduras y frutas, lo que más subió
El movimiento de los alimentos en septiembre mostró contrastes marcados. Las verduras y hortalizas se dispararon 24,6%, las frutas subieron 19,1% y las raíces y tubérculos avanzaron 9%.
Del otro lado, hubo retrocesos: las legumbres cayeron 10,2%, el pan 9,1%, los cereales y derivados 5% y las carnes 3,4%. Por el peso que tienen dentro de la canasta, justamente el pan y la carne fueron los rubros que más ayudaron a amortiguar el incremento en pesos. También bajaron los condimentos (2,1%) y los azúcares y dulces (0,2%).
En tanto, las bebidas y jugos aumentaron 6,3%, los lácteos 2,2% y los huevos 1,2%. Los aceites y grasas casi no registraron variaciones.
Con ese comportamiento, la canasta alimentaria para un adulto equivalente —la unidad de referencia para calcular las necesidades de cada hogar— llegó a $226.237, unos $5.040 más que en agosto. El 2,3% mensual quedó por debajo del 8% del mes anterior. El informe recordó que los mayores aumentos de alimentos del año se dieron en enero (8,9%), febrero (9%) y agosto.
El costo de la canasta total por adulto
La canasta básica total general por adulto equivalente alcanzó los $616.386. Además del 2,5% mensual, registró una suba acumulada de 36,4% en el año y de 39,4% frente a septiembre de 2025. Según la UNR, tanto este incremento interanual como el de la canasta alimentaria superaron la variación del nivel general de precios.
La diferencia entre los aumentos mensuales de ambas canastas se explica porque los bienes y servicios no alimentarios se encarecieron proporcionalmente más que los alimentos. Eso se refleja en el coeficiente que usa el relevamiento para ampliar la canasta alimentaria e incorporar el resto de las necesidades básicas, que subió 0,2% durante septiembre.
Cuánto necesita cada tipo de hogar
El estudio también desglosa el ingreso mínimo según las características de cada hogar. Una mujer de 30 años con un hijo de 12 y una hija de 4, sin vivienda propia, necesitó $1.490.840 para no quedar debajo de la línea de pobreza, con una canasta exclusivamente alimentaria de $490.935.
Una pareja de adultos mayores propietarios —un varón de 74 y una mujer de 70— requirió $893.241 para la canasta total y $339.356 para la alimentaria. Aunque tiene menores requerimientos de comida y no paga alquiler, los gastos en salud pesan relativamente más.
Dos varones de 24 y 25 años sin vivienda propia necesitaron $1.402.249 para la canasta total y $461.524 para la alimentaria. La Usina de Datos señaló que el alquiler incide fuerte en los hogares pequeños, que tienen menos margen para repartir gastos entre varios integrantes.
Por último, un varón de 40 años que vive solo y es propietario precisó $520.424 para no ser pobre y $226.237 para cubrir sus necesidades alimentarias. Es el monto más bajo de los cinco ejemplos, aunque el cálculo no incluye el pago de un alquiler.
Las canastas totales de todos los hogares analizados aumentaron 2,5% en septiembre, con variaciones interanuales que oscilaron entre 38,8% y 40,5%.