¿Cuántas de las 168 horas que estudian los futuros maestros salteños son realmente para aprender matemática y cuántas para saber cómo enseñarla? El informe que puso a la formación docente en el centro de la escena.
Un informe de Argentinos por la Educación puso la lupa sobre un factor que suele quedar en segundo plano cuando se discuten los malos resultados escolares: cuánto sabe de matemática quien la enseña. El relevamiento, que analizó los planes de formación docente de las 24 jurisdicciones del país, concluyó que la disciplina ocupa apenas el 8,8% de la carga horaria de los profesorados de Educación Primaria.
En Salta, los futuros maestros reciben 168 horas de formación matemática. De ese total, 96 están destinadas a contenidos específicos de la materia y 72 a la didáctica, es decir, a las formas de enseñarla.
Diferencias de norte a sur
El estudio encontró disparidades notables entre provincias. Mendoza encabeza el reparto con un 12% de su formación docente dedicada a matemática, mientras que en el otro extremo Santiago del Estero registra apenas un 5,6%.
Lucía Vallejos, economista y analista de datos de Argentinos por la Educación, presentó los resultados en diálogo con Aries FM y planteó la necesidad de revisar cómo se prepara a los futuros docentes.
Los números que encendieron la alarma
El trabajo nació de una preocupación concreta: las dificultades que muestran los estudiantes argentinos en las evaluaciones de matemática. Según los datos que citó la especialista, el 45% de los alumnos evaluados en primaria no alcanza un nivel satisfactorio en la materia.
El panorama del secundario no es mejor. Las pruebas internacionales PISA indican que alrededor del 80% de los estudiantes presenta dificultades en matemática.
Ante ese escenario, el informe apunta a la preparación de quienes están al frente del aula. Vallejos señaló que distintas investigaciones internacionales hallaron una relación positiva entre el conocimiento matemático de los docentes y los resultados de sus alumnos.
“Para enseñar matemática, primero tenemos que conocerla en profundidad. No se trata solamente de saber resolver una cuenta, sino de comprender por qué funcionan los procedimientos”, explicó.
Para la especialista, los futuros maestros no solo necesitan aprender cómo transmitir los contenidos: también deben desarrollar una comprensión sólida de los conceptos. Y aclaró que eso no implica desvalorizar la didáctica, sino preguntarse qué lugar ocupa el conocimiento específico de la materia dentro de la formación.
“Esto no significa que la didáctica no sea importante, pero sí abre una pregunta sobre cuánto espacio ocupa el aprendizaje profundo de la matemática en la formación de los futuros maestros”, sostuvo.
En la mayoría de las jurisdicciones cuyos planes permiten separar ambas dimensiones, indicó, se observa más horas dedicadas a la didáctica que a los contenidos matemáticos específicos.
El celular, otro factor en la lista
Vallejos advirtió que los problemas de aprendizaje no pueden atribuirse únicamente a la formación docente, porque intervienen múltiples factores. Entre ellos mencionó las distracciones que generan los dispositivos digitales durante las clases.
De acuerdo con los datos citados, más de la mitad de los estudiantes argentinos afirma que sus compañeros se distraen con dispositivos digitales en la mayoría de las clases, contra un promedio del 28% en los países de la OCDE. Además, ocho de cada diez alumnos argentinos de tercer grado tienen acceso a un celular.
“Sabemos que hay un montón de causas. Lo que sucede en matemática es una cuestión multicausal”, afirmó.