Paoltroni multiplicó por 95 el capital de su empresa y a los 15 días le rebotaron los cheques
Multiplicó por 95 el capital de su empresa, consiguió el aval para emitir cheques y cobró $150 millones en un día. Dos semanas después, los cheques empezaron a rebotar. La secuencia que nadie le explica a los productores de Formosa.
El senador nacional por Formosa Francisco Paoltroni no logra frenar el efecto dominó de sus cheques sin fondos. Según los registros que maneja el sector, entre el 5 y el 14 de octubre la cifra pasó de 348 cheques rechazados por $2.275 millones a 475 por más de $2.720 millones. Un número que sigue creciendo mientras el libertario, que declaró un patrimonio de $2.934 millones, se ubica como el segundo senador más rico del país.
La secuencia despertó sospechas en Formosa y tuvo eco en todo el país. El 28 de agosto, Paoltroni anunció el cierre de sus tres empresas en la provincia y apuntó contra el Gobierno provincial. Sin embargo, detrás de ese anuncio hay una serie de maniobras que lo beneficiaron a él y dejaron a productores e inversores con papeles sin respaldo.
El aval que consiguió y el dinero que cobró
El punto de partida es el crecimiento patrimonial que presentó una de sus firmas, Ganaderos de Formosa SRL. Ese movimiento le permitió obtener el aval de Conaval, una Sociedad de Garantía Recíproca (SGR), para emitir cheques y cobrar. Poco después de hacerse del efectivo, llegó el anuncio del cierre de esa empresa y de las otras dos.
El Boletín Oficial de Formosa N.º 12.990 dejó asentado que el 23 de julio Ganaderos de Formosa SRL elevó su capital de $5.270.000 a $502.341.400, es decir, lo multiplicó por 95. Al día siguiente, en el remate de la Sociedad Rural de Castelli, entregó cheques a 46 productores por la hacienda que recibió. Esos cheques, se supo después, no tenían fondos.
El 5 de agosto el senador participó del preconsejo de CONINAGRO, entidad a la que pertenece Conaval, y el 12 de agosto presentó el formulario ante la SGR. Según el medio El Destape, en ese documento la empresa declaró ventas por $17.272 millones en los 12 meses anteriores y 33 empleados en relación de dependencia. Con esos papeles, Conaval avaló la emisión de 15 cheques electrónicos de $10 millones cada uno. El 19 de agosto, Paoltroni obtuvo el efectivo a través del Mercado de Rosario: $150 millones en un solo día. Una semana más tarde se rechazaron 78 cheques por $460 millones por falta de fondos.
Las promesas que quedaron en el camino
La pregunta que sobrevuela es cómo una empresa que acababa de multiplicar su capital por 95 pudo emitir cheques sin fondos en apenas dos semanas. El contraste es aún mayor si se repasan las declaraciones juradas que la firma presentó ante Conaval: allí aseguró que no tenía incumplimientos que comprometieran su capacidad de pago, que sus estados contables reflejaban correctamente su situación y que esta no había empeorado desde el último balance. También se comprometió a no interrumpir su actividad comercial.
Nada de eso se cumplió. El 28 de agosto, el senador comunicó que Ganaderos de Formosa SRL, Agroindustria de Formosa SRL y Los Angelitos SRL iban a “cesar temporalmente sus actividades”, lo que derivó en 50 despidos. Mientras tanto, él ya había cobrado.
El contraste quedó a la vista el 1 de octubre, cuando se conoció que Paoltroni había declarado un patrimonio de $2.934 millones. Ese dato lo colocó como el segundo senador más rico del país, justo cuando los acreedores quedaban frente a sociedades sin fondos y con deudas pendientes.
Los antecedentes que se acumulan
No es la primera vez que sus empresas protagonizan episodios financieros controvertidos. En 2022 se libraron cheques por $250 millones que se negociaron en la sucursal Quitilipi del Banco Nación Argentina, con un adelanto del 70% del valor en efectivo. Antes del vencimiento, Paoltroni ordenó al Banco Galicia que no los pagara y argumentó un supuesto hackeo de su homebanking, que según trascendió nunca denunció ante la Justicia.
En septiembre de 2023, tras la denuncia del Banco Nación, se pidió el embargo de al menos seis departamentos y 29 vehículos a nombre de Ganaderos, la misma empresa que había asegurado ante Conaval SGR que no tenía incumplimientos que afectaran su capacidad de pago. En noviembre de 2025, en tanto, se le dictó un embargo provincial por más de $150 millones sobre tres propiedades y su cuenta sueldo, derivado de una multa por desmontes ilegales.
Pese a todo, la empresa logró registrar un fuerte incremento de capital. La secuencia muestra un patrón que exige explicaciones: el financiamiento llega de terceros, las empresas obtienen recursos y poco después aparecen los incumplimientos, con responsabilidades que siempre se atribuyen a factores ajenos al senador. Más que una sucesión de infortunios, los hechos plantean interrogantes sobre una posible forma de operar que, tarde o temprano, deberá esclarecerse.
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