Pandanés: la justicia le negó la quiebra y ahora buscan quién se quede con la cadena
¿Quién se quedará con la cadena que dejó 25 sucursales cerradas y 150 empleados sin respuesta? La justicia abrió un registro de cinco días para que aparezcan interesados.
La cadena de panaderías Pandanés no será liquidada, al menos por ahora. El juez Pablo Frick, a cargo del Juzgado Comercial Nº 15, rechazó el pedido de quiebra que había presentado la firma y dispuso abrir un procedimiento de salvataje para intentar rescatar la compañía.
La decisión llega después de un cierre que dejó marcas profundas: 25 sucursales bajaron la persiana y 150 empleados quedaron en la calle, sin respuestas hasta el momento. El contexto de ajuste impulsado por el gobierno de Javier Milei golpeó de lleno en el negocio.
Un registro abierto para posibles compradores
Según lo dispuesto por el magistrado, se abre un registro por cinco días para que acreedores, eventuales cooperativas y otros terceros interesados puedan inscribirse. El objetivo es que adquieran las cuotas sociales de la empresa y presenten propuestas de acuerdo preventivo.
Frick sostuvo que el salvataje, contemplado en el artículo 48 de la Ley de Concursos y Quiebras, es una instancia que debe agotarse antes de avanzar hacia la quiebra, siempre que se cumplan los requisitos legales.
Deudas con la obra social, la ART y el seguro de vida
El juez también advirtió que Pandanés no acreditó el pago de los aportes y contribuciones correspondientes a la obra social, la ART y el seguro de vida de sus empleados entre marzo y julio de 2026. Por eso intimó a la empresa a regularizar esa situación.
El sector panadero, en caída libre
El cierre de la cadena se produce en un momento de fuerte retracción para la actividad. De acuerdo con datos difundidos por la Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN), las ventas de pan tradicional cayeron entre un 50% y un 60%, mientras que en facturas y productos de pastelería la baja llegó al 80%.
La menor demanda golpeó especialmente a los negocios con estructuras de costos elevadas, como el caso de Pandanés.
El modelo que no pudo sostenerse
La firma había armado un esquema basado en una planta de producción centralizada de unos 1.700 metros cuadrados, que abastecía a sus 25 puntos de venta repartidos en distintos barrios porteños. La expansión, sin embargo, quedó condicionada por un deterioro financiero que en los últimos meses se volvió cada vez más difícil de afrontar.
La voz de los trabajadores
Analía Centeno, una de las empleadas afectadas, ya había contado al medio Mundo Gremial cómo sigue el reclamo: "Nos presentamos para ver si ellos se presentaban. Lamentablemente no lo hicieron y ahora tenemos que seguir todos por nuestros lados, con nuestros abogados, seguir intimando para ver si obtenemos alguna respuesta".